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Edición Nº 1804 |
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Premios
a la Resistencia 2003
Ternero
e Ibáñez Precisamente, Ternero es uno de los puntales de este logro, y para ello se valió de múltiples estrategias, muchas de ellas extrafutbolísticas: caminó sobre fuego como prueba de autosuperación, apeló a parábolas bíblicas, tácticas motivadoras para yuppies y empresarios, además de lograr la cohesión del equipo, en el que la figura fue siempre la concentración, la solidaridad y el compañerismo. Como si esto fuera poco, Ternero no cayó nunca en exitismos, petardismos ni exageraciones: asumió los triunfos con humildad, tuvo siempre un trato cortés con la prensa, y puso los reparos que un líder tiene que poner cuando pasan sobre los interesas del grupo (por ejemplo, criticó duramente a la dirigencia cusqueña cuando en el viaje previo a Arequipa, donde se jugó la final, faltaron cupos para la totalidad de los jugadores del equipo). Así, teniendo por todo capital lo que el mediocampista Alessandro Morán calificó como "un grupo de luchadores", muchos de ellos viejos, ninguneados o dados de baja por pobre desempeño, Cienciano desbancó de la Copa a Sporting Cristal, Alianza Lima, Universidad Católica de Chile, Santos de Brasil, Atlético Nacional de Medellín, y ganó en la final al poderoso River Plate argentino. Precisamente, uno de los símbolos de este jugador "viejo" fue el capitán Oscar Ibáñez, argentino nacionalizado peruano, quien no pocas veces salvó al Cienciano con atajadas extraordinarias. Ibáñez llegó a Perú para probar suerte en el precario Mannucci de Trujillo, y posteriormente fue escalando en la jerarquía local y lograr el tricampeonato con Universitario de Deportes (1998, 1999 y 2000). Asimismo, es guardameta titular de la selección nacional. Sin embargo, no renovó este año con la "U" y muchos lo tenían cerca del retiro, a sus 37 años, cuando se cuadró al inicio de la temporada tras los palos del equipo cusqueño. Con tesón, trabajo y mucho corazón, Ibáñez permitió no pocos triunfos sacando pelotas espectaculares y permitiendo así que el equipo inca obtuviese el primer campeontato sudamericano para un club peruano en toda la historia del balompié. Toda una saga, la de Carty, Bazalar, Morán y compañía,
que ha sido interpretada como una lección tanto para la clase política
como para el peruano de a pie: la posibilidad de estar por encima de sus
posibilidades. Es decir, "sí se puede". Jorge
Basadre
A los doce años tuvo que pedir un permiso especial para leer en nuestra Biblioteca Nacional, a la que después reconstruyó. A los 16, trabajó allí, con Raúl Porras Barrenechea, ordenando folletos y periódicos caóticamente arrumbados desde los días de la guerra con Chile. Ya entonces empezó a fichar datos sobre nuestra historia. Alguna vez escribió, refiriéndose a su monumental Historia de la República del Perú, que debajo de cada letra había una lágrima. Era un sentimental, no un sensiblero. De la austeridad y lucidez de su trabajo intelectual dan cuenta libros memorables como La multitud, la ciudad y el campo, (1929), cuyo texto había leído, en su condición de profesor el más joven de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desafiantemente, ante el dictador Augusto B. Leguía. Su Perú: problema y posibilidad, publicado en 1931, sólo tuvo una segunda edición en 1979. Por algo sería. A esa edición le añadió sustantivas reflexiones, que demuestran hasta qué punto le preocupaba, hasta el final de sus días, el destino del Perú y, sobre todo, su problema social. No en vano había señalado antes que la causa de nuestra derrota en la guerra del Pacífico era doble: el Estado empírico y el abismo social. Por señalar verdades como ésa, sin estridencias, con erudición, con hondura, fue silenciado, postergado, aislado. Y precisamente por eso su obra no sólo resiste, sino que persiste.
Carlos
Iván Degregori
Su modestia y la sobriedad de sus declaraciones le proyectaron un perfil más bajo que el de otros comisionados, pero son esos mismos compañeros los que reconocen su aporte fundamental a la CVR. En la década del '70 trabajó en la Universidad de Huamanga, de vuelta a Lima integró el Diario de Marka y cubrió los primeros crímenes de Sendero en Ayacucho. "Desde muy temprano estuve en contra de ellos", recuerda, "y era ése el lado desde el cual podía colaborar con la sociedad". Su interés por las respuestas de la población le llevó a dirigir profundas investigaciones sobre las rondas campesinas en el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Reconoce que "esos comuneros pobres fueron las principales víctimas -pero aclara- también tuvieron capacidad de respuesta. Negar eso sería casi insultante". En Huamanga tuvo como jefe a Abimael Guzmán, "una persona que ya era entonces muy dogmática y radical. ¿Qué querían (los congresistas) Rey y Barba si él nos firmaba los cheques?". Fue el líder senderista quien solicitó no entrevistarse con Degregori, Carlos Tapia y Alberto Morote, pues los tres lo conocieron antes de que pasara a la clandestinidad. No considera este comisionado haberse perdido de mucho, "pues Guzmán es un tipo muy aburrido". Le puso más esfuerzo a las víctimas de la
violencia desatada por el maoísta. "Cuando comenzaron las audiencias
públicas nos dimos cuenta de que no se trataba de una chamba más
en el currículum". La sensación no le da tregua hasta hoy.
"Uno no voltea la página y vuelve a la vida normal", concluye.
"No se puede". Gustavo
Gutiérrez
Como Waman Poma, el padre Gutiérrez se lanzó
desde temprano en pos de los pobres de Jesucristo. En ese periplo, ha
enriquecido de pobres -valga el oxímoron- a la Iglesia Católica.
En uno de sus libros más hondos, bellos y breves, Hablar de
Dios desde el sufrimiento del inocente, en el que reflexiona sobre
el libro de Job, ha escrito cómo la auténtica fe no es la
que actúa en busca de una recompensa. "En una religión interesada",
escribe el sacerdote, "no se da un verdadero encuentro con Dios, hay más
bien construcción de un ídolo". Y este gran teólogo
no olvida recordar que primero son la fe, el silencio, la oración;
después es la teología.
Esteban
Quiroz Modesto
Montoya
Cuando volvió, sufrió un shock sicológico brutal porque mientras allá le brindaban todas las facilidades, aquí se encontró con mil problemas para ejercer su profesión. Es por eso que no duró mucho en el país y tuvo que volver a salir. Viajó a Alemania, luego pasó a Francia y después recaló en EE.UU. Allí, lo encontró una buena noticia: un antiguo profesor de la UNI, lo llamaba para trabajar en el Perú. Ahora sí lo esperaba una historia profesional singular que trazaría una ruta que en estos momentos lo encuentra al frente del Instituto Peruano de Energía Nuclear. Entidad que -a su parecer- podría mejorar genéticamente la lana de alpaca, ayudar a precisar resultados médicos, lograr que la minería y metalurgia sean más competitivas. Mas lo que falta es inversión, señala Montoya.
Pero mientras eso se concreta, los interesados en el tema podrán
asistir al XI Encuentro Científico Internacional que se realizará
entre el 2 y el 5 de enero y cuyas estrellas serán Carlos Bustamente,
biólogo peruano reconocido internacionalmente, y Bernard Pivot,
alto Comisario de Energía de Francia. Las inscripciones para este
evento se pueden realizar en www.peruvianscientists.org/eci Patricia
Majluf
Les llovió particularmente tupido, como en punta guanera cuando el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dudó en agosto si aprobar un millonario crédito para Camisea, sensibilizados por los cuestionamientos sobre los estándares ambientales del proyecto Camisea, y el Eximbank de Estados Unidos simplemente lo rechazó. "En ningún momento se dijo no a Camisea, sin la necesidad de mejorar sus estándares ambientales", reitera Majluf. "El desarrollo no debe implicar la destrucción de los diferentes ecosistemas por los que atraviesa el proyecto". El hecho que en la bahía Paracas se esté construyendo igual la planta de fraccionamiento de Pluspetrol no significa el fin de la batalla, asegura. "Ahora estamos en el proceso de implementar las recomendaciones que acompañaron al préstamo del BID: nada de papelitos y reportes que simplemente se elevan al IMARPE. Necesitamos parámetros exactos, planes de acción y un sistema de alertas definido", sostiene. Por cierto la controversia política no es el hábitat natural de Majluf. El suyo es el mar. "Eso de poder ver una bandada de miles de aves guaneras que tardan 45 minutos o más en perderse de vista en el horizonte, es un espectáculo brutal. ¡Y cuando uno bucea bajo un cardumen de anchoveta, no se puede ver el Sol, tal es la masa de peces!", narra. Para Majluf, "el mar peruano es el Serengetti de los mares". Aunque Paracas es el punto focal de una crisis mayor. "No sólo es la plana de Pluspetrol, sino también las pesqueras, el puerto San Martín, Graña y Montero y las poblaciones locales", afirma. "Hay que hacer algo al respecto. El CAF ha puesto US$ 106 millones de financiamiento para el monitoreo. Espero que se use para realmente solucionar el problema, y no para comprar voluntades políticas". Agallas ciertamente no le faltan a esta chica. Luis
Repetto
Su obra más importante, sin embargo, es haber tenido la iniciativa de rescatar el cementerio Presbítero Matías Maestro y convertirlo no sólo en un museo sino en un lugar de cultura viva, paradójicamente, en medio de los muertos. El Presbítero tiene una espectacular colección de arte europeo del siglo XIX que, gracias a Repetto y, claro, a la acogida de la Beneficencia Pública de Lima ha sido, en su mayoría, rescatada. Encierra además la historia de Lima, de sus guerras, triunfos, pestes, inmigrantes y pobladores. Este año precisamente, el Presbítero fue escenario de 15 visitas nocturnas en "Noches de Luna Llena", todas ellas guiadas y en honor a sus moradores: alcaldes de Lima, héroes, escritoras y escritores, músicos, etc. Cada una de esas noches por cierto, se contó con la participación de artistas como Susana Baca, Javier Echecopar, el grupo de danza Patacabra y los de teatro como Yuyachkani y Cuatro Tablas. Hasta Rafo Ráez, el popular rockero, interrumpió gratamente el descanso eterno. De otro lado, se ha logrado que 22 esculturas sean adoptadas para su total restauración. "Si algo he aprendido en esta mi relación con la
muerte -afirma Repetto- es que de pronto mañana ya no estamos.
Por eso hay que hacer cosas y rápido". Javier
Echecopar
Ya convertido en prometedor guitarrista, Echecopar (48) emigró a Francia y hace unos 20 años comenzó un trabajo de investigación que se nutre tanto de archivos como de fiestas patronales. Transcribió maravillas de San Antonio Abad en el Cusco y la antigua catedral de Lima, pero también tuvo hallazgos inesperados en las casonas de añejas familias aristocráticas. Ni los años de terrorismo le impidieron escuchar "afinaciones únicas" en músicos de Puquio y sostener enriquecedoras charlas con arpistas de Canta. "En Ayacucho caen las cuerdas en el siglo XVI", cuenta emocionado, "y se comenzó a forjar una música como ninguna otra. Los estudios sobre música andina sirven para interpretar lo barroco". El resto del Perú también evolucionaba musicalmente. "En España se escribía una misa y llegaba aquí a los dos meses". Las notas foráneas eran aliñadas con ritmos locales "y así el fandango se convirtió en zamacueca y ésta en marinera, un concepto único que tiene de andino, criollo y negro". Echecopar ha grabado varios discos compactos con música
barroca, popular y sus propias composiciones. "Sigo con mi locura de hacer
el matrimonio entre la música popular y clásica". Su próximo
proyecto será grabar la música de cuatro manuscritos compuesta
por Benedicto de Matías Maestro en el siglo XVIII. Un renglón
más al trabajo que la revista británica Classical Guitar
calificó como "el más importante en el campo de la musicología
peruana". Elvira
de la Puente ERAN proyectos cavilados desde hace mucho tiempo atrás. Y es que a pesar de considerarlos necesarios por varios sectores, siempre existieron barreras para poder concretarlos. Hasta que Elvira de la Puente se lo propuso. No lo hizo sola pero su ímpetu indesmayable fue la base sobre la cual otras columnas pudieron erigir esta felicidad legal. De esta manera se han concretado la ley del libro, la del artista (ya fueron promulgadas) y la de amparo al patrimonio cultural de la nación (falta ser aprobada por Economía y el Congreso, esperemos que pronto). La primera tiene como intenciones principales bajar los costos de los libros, luchar contra la piratería y fomentar la lectura. La segunda, ha resuelto los dilemas en cuanto a derechos laborales, sociales, de propiedad intelectual y patrimonio. La tercera busca la conservación y defensa no sólo de nuestra herencia arqueológica y monumental sino también de nuestra cultura viva. Y lo común en las tres ha sido el consenso logrado más allá de banderas políticas e intereses particulares. Así lo pueden atestiguar los miembros de la Cámara Peruana del Libro, editores varios, libreros populares e intelectuales, además de sus colaboradores César Ureta, Enrique Victoria y todos los gremios que integran la Federación Nacional de Trabajadores Artistas del Espectáculo y el Sindicato de Artistas e Intérpretes del Perú. Vale.
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