Edición Nº 1804


 

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ARTICULO

29 de diciembre de 2003

Premios a la Resistencia 2003
CARETAS tributa a los personajes que durante el año fueron muestra de persistencia en causas valiosas.

Ternero e Ibáñez
Sí se Puede
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EL triunfo de Cienciano en la Copa Sudamericana es en buena parte inentendible: el Torneo Clausura del fútbol peruano se suspendió por la huelga de los futbolistas, el club cusqueño no cuenta ni siquiera con una sede propia (por no decir un estadio) y, según palabras del propio Freddy Ternero, entrenador del equipo, "lo único que ha cambiado de tres años a esta parte es que ahora tenemos un fax que regaló la cervecería que nos auspicia".

Precisamente, Ternero es uno de los puntales de este logro, y para ello se valió de múltiples estrategias, muchas de ellas extrafutbolísticas: caminó sobre fuego como prueba de autosuperación, apeló a parábolas bíblicas, tácticas motivadoras para yuppies y empresarios, además de lograr la cohesión del equipo, en el que la figura fue siempre la concentración, la solidaridad y el compañerismo. Como si esto fuera poco, Ternero no cayó nunca en exitismos, petardismos ni exageraciones: asumió los triunfos con humildad, tuvo siempre un trato cortés con la prensa, y puso los reparos que un líder tiene que poner cuando pasan sobre los interesas del grupo (por ejemplo, criticó duramente a la dirigencia cusqueña cuando en el viaje previo a Arequipa, donde se jugó la final, faltaron cupos para la totalidad de los jugadores del equipo). Así, teniendo por todo capital lo que el mediocampista Alessandro Morán calificó como "un grupo de luchadores", muchos de ellos viejos, ninguneados o dados de baja por pobre desempeño, Cienciano desbancó de la Copa a Sporting Cristal, Alianza Lima, Universidad Católica de Chile, Santos de Brasil, Atlético Nacional de Medellín, y ganó en la final al poderoso River Plate argentino.

Precisamente, uno de los símbolos de este jugador "viejo" fue el capitán Oscar Ibáñez, argentino nacionalizado peruano, quien no pocas veces salvó al Cienciano con atajadas extraordinarias. Ibáñez llegó a Perú para probar suerte en el precario Mannucci de Trujillo, y posteriormente fue escalando en la jerarquía local y lograr el tricampeonato con Universitario de Deportes (1998, 1999 y 2000). Asimismo, es guardameta titular de la selección nacional. Sin embargo, no renovó este año con la "U" y muchos lo tenían cerca del retiro, a sus 37 años, cuando se cuadró al inicio de la temporada tras los palos del equipo cusqueño. Con tesón, trabajo y mucho corazón, Ibáñez permitió no pocos triunfos sacando pelotas espectaculares y permitiendo así que el equipo inca obtuviese el primer campeontato sudamericano para un club peruano en toda la historia del balompié.

Toda una saga, la de Carty, Bazalar, Morán y compañía, que ha sido interpretada como una lección tanto para la clase política como para el peruano de a pie: la posibilidad de estar por encima de sus posibilidades. Es decir, "sí se puede".


Jorge Basadre
Su Lucidez nos Define y Guía
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Lección de austeridad intelectual y moral en un país tan necesitado de su magisterio.

El Pacto Andino ha realizado el milagro de perdurar y de afirmarse aunque en su marcha en zigzag haya cometido errores y omisiones. Otros acuerdos análogos pueden y deben complementarlo, a lo largo y ancho del continente aprovechando la experiencia obtenida, incluso un Pacto Amazónico exento de connotaciones hegemónicas. Convendría trazar pronto el esquema de un pacto de auténtica integración del Cono Sur del Pacífico dentro del que tenga cabida la justísima aspiración portuaria de Bolivia sin los peligros que el corredor al norte de Arica entraña. Jorge Basadre escribió estas líneas en la segunda edición de Perú: Problema y Posibilidad.

JORGE Basadre es ejemplo no sólo de resistencia, sino también de permanencia. Muerto en 1980, su centenario, que se cumplió el 12 de febrero del 2003, sirvió para que el país se inclinara ante su recuerdo.

Nacido en 1903 en la Tacna ocupada, desde muy temprano escudriñó en archivos, libros, epistolarios, testimonios, libros y folletos las huellas del pasado y los reclamos del futuro. El título de su libro básico Perú: problema y posibilidad resume bien la lucidez de quien pensó a nuestro país desde el punto de vista del futuro, inquieto por lo que llamó la promesa incumplida de la vida peruana.

A los doce años tuvo que pedir un permiso especial para leer en nuestra Biblioteca Nacional, a la que después reconstruyó. A los 16, trabajó allí, con Raúl Porras Barrenechea, ordenando folletos y periódicos caóticamente arrumbados desde los días de la guerra con Chile. Ya entonces empezó a fichar datos sobre nuestra historia.

Alguna vez escribió, refiriéndose a su monumental Historia de la República del Perú, que debajo de cada letra había una lágrima. Era un sentimental, no un sensiblero. De la austeridad y lucidez de su trabajo intelectual dan cuenta libros memorables como La multitud, la ciudad y el campo, (1929), cuyo texto había leído, en su condición de profesor el más joven de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desafiantemente, ante el dictador Augusto B. Leguía. Su Perú: problema y posibilidad, publicado en 1931, sólo tuvo una segunda edición en 1979. Por algo sería. A esa edición le añadió sustantivas reflexiones, que demuestran hasta qué punto le preocupaba, hasta el final de sus días, el destino del Perú y, sobre todo, su problema social. No en vano había señalado antes que la causa de nuestra derrota en la guerra del Pacífico era doble: el Estado empírico y el abismo social. Por señalar verdades como ésa, sin estridencias, con erudición, con hondura, fue silenciado, postergado, aislado. Y precisamente por eso su obra no sólo resiste, sino que persiste.

 


Carlos Iván Degregori
El Comisionado Silencioso
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Este antropólogo fue el coordinador del Informe Final de la Comisión de la Verdad.

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CUATRO meses de pastillas para dormir, una tendonitis que recién se manifiesta hoy, tanta información preciosa y tan poquito tiempo. Carlos Iván Degregori fue el coordinador del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

El antropólogo debió tomar distancia de sus reflejos académicos y aferrarse a la experiencia periodística por la que pasó en los 80's. "Sabía que el informe contendría la verdad desnuda, sin demasiados adornos ni interpretaciones", explica. La misma urgencia debió transmitirle a todos los equipos del Comité Editorial responsables por una parte del trabajo. "Hay una canción de salsa que dice yo soy la muerte", trae a colación Degregori, adepto a comparar situaciones con versos, filmes, refranes y fintas futboleras. "Yo entraba a la oficina y era la muerte. Me sentaba al lado de los integrantes y no me marchaba hasta que apretaban `send' para enviar los textos por correo electrónico".

Su modestia y la sobriedad de sus declaraciones le proyectaron un perfil más bajo que el de otros comisionados, pero son esos mismos compañeros los que reconocen su aporte fundamental a la CVR. En la década del '70 trabajó en la Universidad de Huamanga, de vuelta a Lima integró el Diario de Marka y cubrió los primeros crímenes de Sendero en Ayacucho. "Desde muy temprano estuve en contra de ellos", recuerda, "y era ése el lado desde el cual podía colaborar con la sociedad".

Su interés por las respuestas de la población le llevó a dirigir profundas investigaciones sobre las rondas campesinas en el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Reconoce que "esos comuneros pobres fueron las principales víctimas -pero aclara- también tuvieron capacidad de respuesta. Negar eso sería casi insultante".

En Huamanga tuvo como jefe a Abimael Guzmán, "una persona que ya era entonces muy dogmática y radical. ¿Qué querían (los congresistas) Rey y Barba si él nos firmaba los cheques?". Fue el líder senderista quien solicitó no entrevistarse con Degregori, Carlos Tapia y Alberto Morote, pues los tres lo conocieron antes de que pasara a la clandestinidad. No considera este comisionado haberse perdido de mucho, "pues Guzmán es un tipo muy aburrido".

Le puso más esfuerzo a las víctimas de la violencia desatada por el maoísta. "Cuando comenzaron las audiencias públicas nos dimos cuenta de que no se trataba de una chamba más en el currículum". La sensación no le da tregua hasta hoy. "Uno no voltea la página y vuelve a la vida normal", concluye. "No se puede".


Gustavo Gutiérrez
El Príncipe de los Pobres
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Las fuerzas reaccionarias, dentro y fuera de la Iglesia, no han podido acallarlo.

EL Premio Príncipe de Asturias otorgado este año al padre Gustavo Gutiérrez (Lima, 8 de junio de 1928) por un jurado que preside Felipe de Borbón, príncipe heredero de la corona de España, fue un acto de confirmación y de justicia. Ratificaba la proyección mundial del fundador de la Teología de la Liberación y expresaba reconocimiento a su coraje intelectual.

Hace ya mucho que las ideas del Padre Gutiérrez son reconocidas como un aporte que ha infundido savia nueva a la Iglesia Católica, en particular en América Latina, sobre todo en Brasil, México y América Central.

Al mismo tiempo que su lucidez y su firmeza, se admiran en este sacerdote la ejemplar modestia. Buen ejemplo de esto lo brindó en la Navidad última, este miércoles en la noche, cuando acudió a celebrar la misa pascual en su parroquia del jirón Inca, en el proletario Rímac. En ese barrio, así como en Barrios Altos y Barranco transcurrieron la niñez y la juventud del futuro teólogo.

Como Waman Poma, el padre Gutiérrez se lanzó desde temprano en pos de los pobres de Jesucristo. En ese periplo, ha enriquecido de pobres -valga el oxímoron- a la Iglesia Católica. En uno de sus libros más hondos, bellos y breves, Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente, en el que reflexiona sobre el libro de Job, ha escrito cómo la auténtica fe no es la que actúa en busca de una recompensa. "En una religión interesada", escribe el sacerdote, "no se da un verdadero encuentro con Dios, hay más bien construcción de un ídolo". Y este gran teólogo no olvida recordar que primero son la fe, el silencio, la oración; después es la teología.



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Esteban Quiroz se ha paseado por calles y plazas incentivando el hábito de la lectura.

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Esteban Quiroz
Danza de la Lluvia

POR fin este año la Ley del Libro vio la luz. Pero si hay alguien que, desde 1998, solitaria y tercamente, dio la batalla en favor del libro y sobre todo de la promoción de la lectura fue el editor Esteban Quiroz. Cual Quijote de estos tiempos, el cajamarquino Quiroz, comenzó editando obras de escritores noveles y también de trayectoria a través de su propia empresa, Lluvia Editores. Luego, desesperado por la poca iniciativa estatal de promover el hábito de la lectura, decidió hacer del balcón de su casa un escenario para ello. Desde allí poetas y escritores leían sus textos en alta voz para beneplácito de los caminantes. Más tarde y ya con la lanza en ristre y el paraguas sobre la cabeza, reunió en el Estadio de la Universidad de San Marcos a 3,000 amantes de los buenos libros. Mientras tanto, recorría la ciudad regalando obras de bajo costo o repartiendo afiches alusivos al tema. Actualmente Esteban Quiroz forma parte de un equipo del INC que trabaja por el fomento de la lectura y uno de cuyos proyectos es la creación de 23 librerías a lo largo y ancho del país.


Modesto Montoya
Ciencia y Paciencia
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Con una trayectoria académica y profesional impecable, ahora Montoya desea que bajo su dirección el IPEN apoye el desarrollo del país.

NACIÓ en el año 49 a 3,600 m sobre el nivel del mar. En Otuzco, La Libertad. Como su familia no tenía tierras, tuvieron que viajar en busca de trabajo en las obras de la Carretera Panamericana. Por eso sus primeros recuerdos están plagados con imágenes de los arenales, campamentos obreros y camiones. Cuando el contrato de su padre venció, el pequeño Modesto tuvo que regresar a su pueblo y sufrir el choque sentimental y geográfico que supone discurrir por hermosas playas y de pronto encontrarse en plena puna y dedicarse al pastoreo de ovejas. Allí fue consciente de los procesos que implican la agricultura y de los fenómenos lúmicos que el amanecer y el anochecer otorgan. Su curiosidad había sido despertada. Cuando acabó la escuela pasó a un Politécnico donde descubrió que los conocimientos adquiridos no bastaban para responder sus preguntas. Entró a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la UNI y luego de hacer su maestría ganó una beca para estudiar Física Nuclear en Francia. Allá logró realizar su tesis en la prestigiosa Comisión de Energía Atómica. Tenía 26 años, vivía con éxito en el extranjero pero su obsesión era regresar lo antes posible al Perú.

Cuando volvió, sufrió un shock sicológico brutal porque mientras allá le brindaban todas las facilidades, aquí se encontró con mil problemas para ejercer su profesión. Es por eso que no duró mucho en el país y tuvo que volver a salir. Viajó a Alemania, luego pasó a Francia y después recaló en EE.UU. Allí, lo encontró una buena noticia: un antiguo profesor de la UNI, lo llamaba para trabajar en el Perú. Ahora sí lo esperaba una historia profesional singular que trazaría una ruta que en estos momentos lo encuentra al frente del Instituto Peruano de Energía Nuclear. Entidad que -a su parecer- podría mejorar genéticamente la lana de alpaca, ayudar a precisar resultados médicos, lograr que la minería y metalurgia sean más competitivas.

Mas lo que falta es inversión, señala Montoya. Pero mientras eso se concreta, los interesados en el tema podrán asistir al XI Encuentro Científico Internacional que se realizará entre el 2 y el 5 de enero y cuyas estrellas serán Carlos Bustamente, biólogo peruano reconocido internacionalmente, y Bernard Pivot, alto Comisario de Energía de Francia. Las inscripciones para este evento se pueden realizar en www.peruvianscientists.org/eci


Patricia Majluf
La Batalla de Paracas


Para la incansable Majluf las trincheras ecologicas recien empiezan a edificarse.

LA decisión de dar la luz verde a la construcción de una mayúscula fábrica para el fraccionamiento de los líquidos del gas de Camisea en la bella bahía de Paracas, fue una de las batallas ambientales más intensas que se libró el presente año. Y entre los críticos más perseverantes y lúcidos destacó la zoóloga peruana Patricia Majluf.

Majluf es una de las especialistas del mar peruano mejor reconocidas por la comunidad científica internacional. Hace 25 años conduce una investigación sobre la flora y fauna marina en Punta San Juan, minúscula península guanera en el litoral de Ica donde suelen concentrarse las mayores poblaciones de lobos de mar, pingüinos de Humboldt y aves guaneras a estas alturas del Pacífico Sur.

Tiene un PhD en zoología de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y es actual directora de la Unidad de Ciencias de la Conservación de la Universidad Cayetano Heredia pero este año también la tildaron, indistintamente, de "agente del imperialismo" ó "comunista", junto con otros colegas verdes.

Les llovió particularmente tupido, como en punta guanera cuando el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dudó en agosto si aprobar un millonario crédito para Camisea, sensibilizados por los cuestionamientos sobre los estándares ambientales del proyecto Camisea, y el Eximbank de Estados Unidos simplemente lo rechazó.

"En ningún momento se dijo no a Camisea, sin la necesidad de mejorar sus estándares ambientales", reitera Majluf. "El desarrollo no debe implicar la destrucción de los diferentes ecosistemas por los que atraviesa el proyecto".

El hecho que en la bahía Paracas se esté construyendo igual la planta de fraccionamiento de Pluspetrol no significa el fin de la batalla, asegura. "Ahora estamos en el proceso de implementar las recomendaciones que acompañaron al préstamo del BID: nada de papelitos y reportes que simplemente se elevan al IMARPE. Necesitamos parámetros exactos, planes de acción y un sistema de alertas definido", sostiene.

Por cierto la controversia política no es el hábitat natural de Majluf. El suyo es el mar. "Eso de poder ver una bandada de miles de aves guaneras que tardan 45 minutos o más en perderse de vista en el horizonte, es un espectáculo brutal. ¡Y cuando uno bucea bajo un cardumen de anchoveta, no se puede ver el Sol, tal es la masa de peces!", narra.

Para Majluf, "el mar peruano es el Serengetti de los mares".

Aunque Paracas es el punto focal de una crisis mayor. "No sólo es la plana de Pluspetrol, sino también las pesqueras, el puerto San Martín, Graña y Montero y las poblaciones locales", afirma. "Hay que hacer algo al respecto. El CAF ha puesto US$ 106 millones de financiamiento para el monitoreo. Espero que se use para realmente solucionar el problema, y no para comprar voluntades políticas".

Agallas ciertamente no le faltan a esta chica.


Luis Repetto
El Maestro Vive
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Luis Repetto ante la tumba de la familia Elguera. Tiene una escultura particular: un hombre doliente. Ya se han adoptado 22 monumentos.

LUIS Repetto se cargó de energía en el lugar más adecuado. Durante más de veinte años trabajó en las Empresas Eléctricas atendiendo reclamos de miles de usuarios insatisfechos. Cuando salió, su proyecto de crear un Museo de la Electricidad se había cristalizado. Graduado en administración de empresas y con una maestría en museología obtenida en México, Repetto comenzó así, luego de su paso por el mundo de la electricidad, a involucrarse en la que siempre había sido su vocación: promover la cultura popular y tradicional, y defender el patrimonio cultural.

Ex director del INC y actual presidente de la Organización Regional para América Latina y el Caribe del Consejo Internacional de Museos, Luis Repetto ha creado el Museo de Arte Popular de la Pontificia Universidad Católica, el Museo Joaquín López Antaya en Ayacucho, el Museo de Mates Burilados Evaristo Medina en Cochas, Huancayo y el Museo de la Antártida en Río Grande, Brasil.

Su obra más importante, sin embargo, es haber tenido la iniciativa de rescatar el cementerio Presbítero Matías Maestro y convertirlo no sólo en un museo sino en un lugar de cultura viva, paradójicamente, en medio de los muertos. El Presbítero tiene una espectacular colección de arte europeo del siglo XIX que, gracias a Repetto y, claro, a la acogida de la Beneficencia Pública de Lima ha sido, en su mayoría, rescatada. Encierra además la historia de Lima, de sus guerras, triunfos, pestes, inmigrantes y pobladores.

Este año precisamente, el Presbítero fue escenario de 15 visitas nocturnas en "Noches de Luna Llena", todas ellas guiadas y en honor a sus moradores: alcaldes de Lima, héroes, escritoras y escritores, músicos, etc. Cada una de esas noches por cierto, se contó con la participación de artistas como Susana Baca, Javier Echecopar, el grupo de danza Patacabra y los de teatro como Yuyachkani y Cuatro Tablas.

Hasta Rafo Ráez, el popular rockero, interrumpió gratamente el descanso eterno. De otro lado, se ha logrado que 22 esculturas sean adoptadas para su total restauración.

"Si algo he aprendido en esta mi relación con la muerte -afirma Repetto- es que de pronto mañana ya no estamos. Por eso hay que hacer cosas y rápido".


Javier Echecopar
El Señor de los Archivos
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Echecopar ha demostrado su arte en las salas más importantes del mundo.

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JAVIER Echecopar no encaja en la definición tradicional de `ratón de biblioteca'. Seguro, es un investigador incansable, pero su motivación de vida lo obliga a desplazarse entre dos continentes y desenterrar materia prima en Andahuaylas, Jauja, Conchucos, Taquile, Tupe, Yauyos y muchas otras localidades de nuestro país.

Este eximio guitarrista limeño afincado en París dedica muchas de sus energías a la música peruana del período barroco colonial, una producción que era casi desconocida antes que él le hincase el diente. "Primero me tuvo que gustar la música", recuerda, "y luego tomar conciencia del país en el que nací. Más tarde caí en la cuenta que existían las bisabuelas y tatarabuelas. Todas ellas estaban en los archivos".

Esa es la explicación más o menos racional. La que se guarda en el estómago y el corazón es explicada en un niño de siete años que se adueñó de la guitarra abandonada por su hermana mayor. Cuando cumplió 10 iba hasta el final del dial para hipnotizarse con huainos. Era un placer que la cerrada sociedad capitalina convertía en culpa.

Ya convertido en prometedor guitarrista, Echecopar (48) emigró a Francia y hace unos 20 años comenzó un trabajo de investigación que se nutre tanto de archivos como de fiestas patronales. Transcribió maravillas de San Antonio Abad en el Cusco y la antigua catedral de Lima, pero también tuvo hallazgos inesperados en las casonas de añejas familias aristocráticas. Ni los años de terrorismo le impidieron escuchar "afinaciones únicas" en músicos de Puquio y sostener enriquecedoras charlas con arpistas de Canta.

"En Ayacucho caen las cuerdas en el siglo XVI", cuenta emocionado, "y se comenzó a forjar una música como ninguna otra. Los estudios sobre música andina sirven para interpretar lo barroco".

El resto del Perú también evolucionaba musicalmente. "En España se escribía una misa y llegaba aquí a los dos meses". Las notas foráneas eran aliñadas con ritmos locales "y así el fandango se convirtió en zamacueca y ésta en marinera, un concepto único que tiene de andino, criollo y negro".

Echecopar ha grabado varios discos compactos con música barroca, popular y sus propias composiciones. "Sigo con mi locura de hacer el matrimonio entre la música popular y clásica". Su próximo proyecto será grabar la música de cuatro manuscritos compuesta por Benedicto de Matías Maestro en el siglo XVIII. Un renglón más al trabajo que la revista británica Classical Guitar calificó como "el más importante en el campo de la musicología peruana".


Elvira de la Puente
Señora Ley

ERAN proyectos cavilados desde hace mucho tiempo atrás. Y es que a pesar de considerarlos necesarios por varios sectores, siempre existieron barreras para poder concretarlos. Hasta que Elvira de la Puente se lo propuso. No lo hizo sola pero su ímpetu indesmayable fue la base sobre la cual otras columnas pudieron erigir esta felicidad legal. De esta manera se han concretado la ley del libro, la del artista (ya fueron promulgadas) y la de amparo al patrimonio cultural de la nación (falta ser aprobada por Economía y el Congreso, esperemos que pronto). La primera tiene como intenciones principales bajar los costos de los libros, luchar contra la piratería y fomentar la lectura. La segunda, ha resuelto los dilemas en cuanto a derechos laborales, sociales, de propiedad intelectual y patrimonio. La tercera busca la conservación y defensa no sólo de nuestra herencia arqueológica y monumental sino también de nuestra cultura viva. Y lo común en las tres ha sido el consenso logrado más allá de banderas políticas e intereses particulares. Así lo pueden atestiguar los miembros de la Cámara Peruana del Libro, editores varios, libreros populares e intelectuales, además de sus colaboradores César Ureta, Enrique Victoria y todos los gremios que integran la Federación Nacional de Trabajadores Artistas del Espectáculo y el Sindicato de Artistas e Intérpretes del Perú. Vale.

 
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Quien fuera una reconocida actriz asumió su labor política como un reto en favor de la cultura: logró que se promulguen la Ley del Libro y la del Artista. Der.: Nuevo marco legal impedirá abusos como quitar la exoneración del IGV a espectáculos.

 


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