Edición Nº 1804


 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Culturales
Caretas TV

Columnas
Lugar Común

Piedra de Toque
China Te Cuenta ...
Arte de Pie
¡Feliz Año Nuevo!

Artículos
El 2003 en Cifras
Editorial
¿Sabe Usted de
qué Opina?
Chiabra Descarga

Las Preguntas que se
Plantea al Premier
La Guardia de la
Nochebuena

Premios a la
Resistencia 2003
Imágenes 2003
El Cau Cau de Eros
Año del Pirata
El Viaje Ineludible
Los Adioses
Haciendo Memoria
El Misterio de
la Poesía
Informe:
"Vacaciones Utiles "
 

29 de diciembre de 2003

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

Pucha, Cada Vez Estoy más Distraída

n

AY, hija, cada día que pasa estoy más distraída, no sabes, debe ser que hace más de un mes que no pasa nada con mis afectos y, pucha, o sea, eso me da unos desgarrones existenciales horrorosos y me vuelvo capaz de llamar al cholo perplejo de Ugaz a cantarle todas sus verdades pero el Villa María que llevo adentro me lo impide y bueno, lo que pasa es que como ando, no hay Villa María que me cure la arrechura, cómo te explico, y disculpando siempre la vulgaridad. Pero iba al punto de mi desconexión, hija, que a veces ya me parece psicosis, cómo te explico.

Mira, el otro día me puse a zappear entre Rosa María y Jaime y Jaime y Rosa María y Rosa María y Jaime (porque así ando de varada en la vida), cuando me doy cuenta de que en los dos programas se turnaban, hija, unas señoras que te lo juro, o sea, en un drama hindú que me rompió el corazón en mil pedazos. Una de ellas era una especie de galgo (por las cachuflas de pelo que le colgaban encima de las orejas y cuando movía la cabeza -como patito de taxista- las cachuflas le seguían el ritmo, no te imaginas) alimentado con camote y molleja de pollo que, pucha, o sea, no hacía sino llorar porque no había durado ni cinco días en no sé qué cosa. Pero hija, o sea, yo estaba tan conmovida que dejé de escuchar a la realidad y deduje que a los cinco días de haber ocupado su casita de residencial obtenida con Techo Propio, pucha, algún pendejerete seguro que le había hecho el cuento de la prueba del amor y la vieja cayó redonda, firmó papel, entregó la mercadería y el depa, buenas noches los pastores.

No saaaaabes cómo me puse, al punto que llamé a mi secretaria para que en ese mismo instante me consiguiera el teléfono de la gorda (si es que no se lo habían quitado también) para donarle aunque sea unas frazaditas que tengo, hija, que me sobraron de cuando redecoré el cuarto de huéspedes y digamos que sin ser escocesas, pucha, tampoco son de ésas que tienen bandera peruana en los bordes. La pobre secretaria (que aunque te parezca mitomanía, se llama Jennipher Astocóndor, pucha, movió cielo y tierra y a las dos horas me llama a decirme, "doctora, lamento decirle que la indigente es ni más ni menos que la ex ministra de la mujer, a la que Toledo ha desembarcado a los cinco días de haber juramentado porque en su currículum había unas cutras horrorosas". Pucha, yo pensé que no podía ser, que seguro la Jennipher era una mafiosa fujimontesinista empeñada en embarrar el gobierno del pobre Pachi (como si el cholo necesitara de embarradas ajenas) y le tiré el fono.

Pero ahí recién empezaba el drama, porque al poco rato se pasó de Jaime a Rosa María una mujerona, hija, de ceja de papa frita y sastre color lila-lirio-del-campo, con su chompín de hilo amarillo-culo-de-pato abajo, que te lo juro, o sea, tú la veías y te producía el mismo efecto que una taza de Locerías Primor: maldad zafia de dedo levantado y uña larga pintada de ciclame. Bueno, atando cabos entre una vieja y la otra, o sea, pude entender que esta segunda era la mala de la película, y siguiendo con mi fantasía llegué a la conclusión de que no podía ser otra que la mujer oficial del pendejerete que le había quitado el departamento al galgo mal alimentado, y ya estaba yo por empezar a llamar a todos los medios -a Alejo, a Bernardo, a Enrique, a Agois, hasta a Cosas- para que tomen la denuncia porque no puede ser posible que a la gente buena la sigan oprimiendo en el país y si me sigo acordando te lo juro que me pongo a llorar.

Bueno, al final, pucha, ya una vez serenada, o sea, la realidad me trajo abajo todo el aparato y me entero de que la galgo era una cocodrila de armas tomar y que la otra -que responde al nombre de Enid Chuquival, créelo o no- es la que la ha denunciado y claro, o sea, las dos andan por el mundo con la chacana sobre la tetamenta y por mí que se las parta un rayo, pero eso sí, de una buena vez.

Lo cierto, hija, es que pucha, o sea, gordas cutreras aparte, se han pasado unas Navidades de alta sensibilidad para mí, o sea, me he acordado como pocas veces de los niñitos pobres, he sufrido por todos los seres del mundo que pasan hambre y también le he preguntado a Cristo, a Buda, a Mahoma, a la Torah y al coño de la Bernarda, por qué demonios tengo que estar ya más de un mes sin hombre, si yo no hago sino practicar el bien por la humanidad, y como respuesta he encontrado el vacío interior y la carcajada mordaz del desgraciado de Ugaz. Feliz año para todos y para él, poto, caca, pichilín. Chau, chau (Rafo León).

 


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Caretas TV| Lugar Común | Piedra de Toque | China te Cuenta Que... | Artes y Ensartes

Siguiente artículo...

 

   

   
Pagina Principal