Edición Nº 1805


Ud. Puede anunciar aqui
 

Portada
Secciones
Nos Escriben...
Mar de Fondo
Ellos & Ellas
Culturales
Caretas TV

Columnas
China Te Cuenta...
Olla a Presión
Artes & Ensartes

Mal Menor
Artículos
Ferrero, el Obrero
y el Playero
El Chacchado
de Chaclacayo

¿Cholo a la Milanesa?
El FIM no Justifica
los Miedos

La Marea Bolivia
Aunque No Lo Crean
Las Hijas de Polay
Saliendo del Closet
Niños Que el Viento
se Llevó

Verano Micro
Qisir dsk?*
A la Cultura se la
Respeta

El Cau Cau de Eros

Bodas de Baratti
Bosque Marítimo
Con Che de Chantaje
Olor a Tinta
Con el Pañuelo de
La Concertación
El Block de Notas
La Ciudad y los Perros Modas
El Misterio de
la Poesía
 

 

ARTICULO

8 de enero de 2004

Aunque No Lo Crean
Una operación secreta entre la Casa Blanca y la embajada saudí.

il

Las antiguas relaciones financieras entre las familias Bush y bin Laden condujeron a una situación sorprendente después del 11 de setiembre.

n
i

ALGO muy negativo podría suceder en el 2004: la reelección de George W. Bush en noviembre a la presidencia de los EE.UU.

Y sería negativo para todos porque en el Perú, por ejemplo, los llamados neoliberales -que en realidad son neoconservadores obtusos- aceptan sin chistar todo lo que sale del actual eje Washington-Texas.

Por ejemplo, si hace un par de meses el régimen de Bush no hubiera limitado unilateralmente sus importaciones de China -medida forzada por el déficit comercial de EE.UU. con el gigante asiático, que supera ahora los US$ 100,000 millones-, cualquiera que invocara aquí una modesta cláusula de salvaguarda habría sido acusado de cochino "populista".

El peligro con este Bush es que está rodeado de un círculo reaccionario auténticamente extremista que, según el economista Paul Krugman, busca nada menos que destruir el sistema de seguridad social que creara el `Nuevo trato' de Franklin D. Roosevelt hace 70 años.

Por cierto que en la guerra con Irak le está yendo pésimo a Bush, con muertos norteamericanos y odios musulmanes que se suman todos los días.

A George W., sin embargo, le puede ayudar el `mini boom' que se ha registrado en la economía de EE.UU. el último trimestre, aunque éste no haya roto la espiral de desempleo (sin precedentes desde la II Guerra Mundial) que ha desatado su política de reducción impositiva para los ricos.

La ecuación fiscal sigue siendo abismal, ya que Bush heredó del gobierno de Clinton un superávit de US$ 537,000 millones y ahora se proyecta un déficit de US$ 480,000 millones para el 2004.

Pero las compras de Navidad han ido bien y el gobierno está estimulando el temor al terrorismo a través de medidas extremas (como aquella de fotografiar y registrar dactilarmente a todos los millones de visitantes que lleguen a EE.UU. con visa).

Y con tropas luchando en el exterior, siempre se puede invocar el patriotismo.

CONOCIDOS DESDE LOS 70

Pero los críticos más agudos de George W. Bush están dentro de EE.UU. y uno de ellos es Michael Moore.

Moore es el gordo que en la última ceremonia del Oscar, al recibir su propia estatuilla por la película `Bowling for Columbine', armó un escándalo gritando: "¡Una vergüenza, señor Bush, una vergüenza!"

Ahora ha publicado un libro que es una bomba. Su título, `Dude, where is my country?', se traduce como `compadre, ¿dónde está mi país?'

Es, por cierto, una crítica severa a la guerra en Irak y los contratos gigantes que están recibiendo a dedo ciertas corporaciones norteamericanas. Pero es mucho más.
i

n

Revelaciones documentadas de un agitador divertido y agudo. ¿Trabarán la elección de George W. Bush en noviembre del 2004?

Con un cúmulo de referencias y certero humor, documenta un tema escabroso: la antigua relación entre la familia texana Bush y la familia árabe saudí bin Laden.

Como se oye, y esto explica algo muy curioso que sucedió en el 2001.

Ese 11 de setiembre de ese año, el día de los atentados cataclísmicos, se hallaban en EE.UU. 24 miembros de la familia bin Laden, unos haciendo negocios y otros estudiando en universidades y colegios.

En una operación secreta coordinada entre la Casa Blanca y la Embajada Saudí, estos bin Laden fueron recogidos con aviones particulares autorizados a volar a pesar de la prohibición general que regía en esos días, concentrados en un lugar secreto en Texas, llevados a Boston y después evacuados a París.

La FBI no tuvo ocasión de interrogar a ninguno de ellos.

Notas de esta operación aparecieron en The New York Times, The London Times y la revista The New Yorker, pero en forma esporádica y hubo una virtual consigna para silenciar el tema en la TV.

Aun así, algunas preguntas se hicieron, y la Casa Blanca finalmente aludió a los "buenos" bin Laden que detestaban a Osama bin Laden, el jefe de la organización terrorista al Qaeda y autor confeso de los ataques.

Sin embargo, a las pocas semanas se filtró un vídeo que mostraba a un grupo de los "buenos" bin Laden -incluyendo la madre de Osama, una hermana y dos hermanos- con el propio Osama en el matrimonio de uno de sus hijos sólo seis y medio meses antes del 11 de setiembre.

Por entonces ya hacía tiempo que se habían producido los atentados contra las embajadas norteamericanas en Tanzania y Kenya (1998), ambos atribuidos a al Qaeda, y Osama bin Laden era un prófugo de la justicia internacional.

Jane Mayer, periodista del New Yorker, reportó entonces que la familia no sólo no había cortado vínculos con Osama, sino que seguía dándole acceso a fondos y, específicamente, a un recaudo personal de unos US$ 30 millones - algo que la CIA conocía.

Entonces ¿por qué la extraordinaria lenidad con los bin Laden a pesar de los 3,000 muertos en las torres de Nueva York y en Washington?

Según Moore, Salem bin Laden, un hermano mayor de Osama, comenzó a invertir en Texas ya en 1973 e incluso creó una pequeña empresa de aviación, Bin Laden Aviation, en San Antonio.

En 1977, George Bush padre instaló a George W. en su primera empresa petrolera, a la que éste llamó Arbusto. Un tal James A. Barth invirtió entonces en Arbusto US$ 50,000, los que deben haber sido de los bin Laden, ya que Barth trabajaba para Salem.

Ese, sin embargo, fue un sencillo para animar al hijo de un amigo ya que los bin Laden constituyen una de las familias billonarias más ricas de Arabia Saudí y hacen negocios mayores con corporaciones como Citigroup, General Electric, etc. Además, según The New Yorker, la familia es en parte dueña de Microsoft y de Boeing.

Pero ya hace años invirtió US$ 2 millones en el Carlyle Group. Ahora bien, esa organización era no sólo dueña de CaterAir en la época en que George W. fue su presidente, sino que contrató como consultor de lujo a Bush padre.

Más aún, los bin Laden financiaron la creación del Consejo de Políticas del Medio Oriente en cuyo directorio se sientan miembros de la familia con directores del Carlyle Group como James Baker -ex secretario de Estado de Bush padre.

En fin, las vinculaciones de los Bush con los bin Laden son múltiples, y también con la casa real saudí.

Moore asegura que un trozo de la economía norteamericana está atado a capital saudí, el que tiene un trillón de dólares invertidos en Wall Street y otro trillón depositados en bancos de EE.UU.

Estas realidades también han sido tratadas en The Washington Post y The Wall Street Journal -así como el hecho que en el año 2000 fueron decapitados en público en la ciudad de Riad 125 personas. El cadalso está en una plaza llamada popularmente `chop chop'.

Pero tan pecaminosas revelaciones sobre un cruzado internacional de la democracia ¿tendrán alguna influencia en las próximas elecciones norteamericanas?


../secciones/Subir

Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Culturales | Ellos & Ellas | Caretas TV | Olla de Presion | China te Cuenta Que... | Artes y Ensartes | Mal Menor

Siguiente artículo...

 

   

   
Pagina Principal