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Edición Nº 1806 |
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Con las
Justas ...pero anda
LA jornada del martes 13 prometía. Martha Chávez reapareció en el Congreso reclamando su curul, amparándose en una resolución del Tribunal Constitucional que supuestamente le favorecía. El presidente Toledo retornó de su viaje relámpago a la Cumbre de Monterrey haciendo noticia por no meter la pata. El embajador Don Fernando se hallaba en Lima, con su simpatía habitual, impulsando la nueva agenda del FIM. En el Parlamento, la representación nacional abrió sesiones escuchando la presentación del gabinete ministerial del premier Carlos Ferrero. Al final de la votación, el gabinete logró un ajustado voto de confianza, es decir, pasó raspando. La mano le venía difícil a Ferrero, tal como le gusta a los amantes de la adrenalina. El trabajo de hormiga de las semanas anteriores había parado el temporal de quienes querían remover a Toledo junto a los trastes del año viejo, pero la última semana se había complicado más de lo previsto. Volvió a reunirse el Acuerdo Nacional, reeligiendo a Rafael Roncagliolo como secretario técnico y retomando el rumbo (ver recuadro), pero el protagonismo se lo llevó Lourdes Flores con su negativa a que UN participe y su blitzkrieg de denuncias del fin de semana. Los deméritos de los ministros peruposibilistas volvieron a hacer noticia con el lío de paternidad de Ramírez Canchari que se sumó a varias otras denuncias formuladas anteriormente. Para su suerte, los ciudadanos esperan tan poco de él y sus correligionarios en el plano ético que ha logrado sobrevivir, al menos por el momento. Quien se la jugó íntegra para complicarle la vida a Ferrero
fue Lourdes Flores. Al desplante al Acuerdo Nacional, sumó una
peculiar denuncia, bien aceitada por medios amigos, que alertaba sobre
las confabulaciones del APRA y Patria Roja para atentar contra la democracia
y adelantó que UN votaría en contra del gabinete Ferrero.
Sin más pruebas que la existencia de reuniones entre ambas organizaciones
(ver más en esta edición), abrió un espacio de desmentidos
en el que le cayó de todo. Un resucitado Rolando Breña le
recordó, por partida doble, que Patria Roja había compartido
la mesa directiva de la Cámara de Diputados con el PPC cuando su
camarada César Barrera Bazán fue vicepresidente de Roberto
Ramírez del Villar y que dirigentes de la organización fueron
invitados a su casa para coordinar acciones contra el gobierno de Fujimori. En el caso de UN, el debate reveló que era muy poco lo cosechado tras la arremetida de denuncias de Lourdes Flores. Bastaba ver a José Barba, en mangas de camisa, leyendo la sustentación del voto en contra de su organización para darse cuenta que no se las traían todas consigo. Al final, sólo 5 de los 12 congresistas aptos para votar siguieron la consigna partidaria. Algunos estaban presentes en el local pero de licencia mientras que otros se ausentaron antes de votar. Ántero Flores-Aráoz, por su parte, se abstuvo en lugar de votar en contra, revelando más temblores que flores en dicho frente. En las agrupaciones menores, no faltaron las intervenciones pintorescas, como la de Alfredo Gonzales que arremetió con todo contra el ministro de Defensa Chiabra, pero al final votó a favor del pedido de confianza del gabinete. Ferrero obtuvo finalmente el voto de confianza con un marcador de infarto que puede ser leído de diversas maneras. Aprobó el examen con las justas, sin despertar grandes respaldos (el voto abstencionista es altísimo), pero al mismo tiempo enfrentó un muy reducido voto abiertamente en contra. Para un gobierno con una desaprobación abrumadora, el resultado hasta puede resultar tranquilizador. No tiene tanta presión por expectativas parlamentarias desmedidas y parece haber superado, al menos temporalmente, la valla que anunciaba la inminente caída del gobierno.
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