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Edición Nº 1806 |
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Un Mar
de Doble Candado Con
refinada astucia, los diplomáticos chilenos colocaron en el Protocolo
Complementario del Tratado con el Perú, en 1929, una carga de profundidad.
Consiste en hacer casi imposible satisfacer el clamor boliviano de una
salida al mar. Desde entonces, las propuestas de un corredor boliviano
hacia la costa han sido un pobre consuelo: darían a Bolivia un
paupérrimo brazo de mar y la obligarían a compensaciones
muy codiciadas por Chile. (La composición gráfica junta
a Carlos Mesa y Evo Morales).
LA nota dramática en el cierre de la Cumbre de las Américas realizada en Monterrey, México, la puso el áspero diálogo entre los presidentes Carlos Mesa y Ricardo Lagos. El mandatario de Chile no sólo recordó que la cita no era el foro apropiado para debatir asuntos bilaterales, sino que, en enérgica réplica, recordó a Mesa que "se conversa a través de relaciones diplomáticas" y le propuso restablecerlas "aquí y ahora". Como se sabe, las relaciones entre los dos países se rompieron en 1976, por decisión de Bolivia. Lo que no se ha interrumpido es la demanda boliviana de que Chile le devuelva acceso al mar. Nuestro país es el "tercer hombre" del drama, pero sólo si ocurre lo que se previó en el Protocolo Complementario del Tratado firmado entre Perú y Chile en 1929: "Los Gobiernos de Chile y el Perú no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales." Esta cláusula, que obliga al Perú y Chile a concertar un acuerdo en caso de cesión territorial a tercera potencia (Bolivia, naturalmente) es lo que Conrado Ríos Gallardo, ex Canciller de Chile, llamó, en su libro Los Tratados de 1929, el "Doble Candado". Primer candado: Chile, que se negaría a una petición de Bolivia para salida al mar (el Perú no privó a Bolivia de territorio alguno). Segundo candado: Si Chile, por presión internacional, se viera obligado a ceder, tendría la excusa de que primero debería negociar con el Perú para conceder a Bolivia suelo que antes fue peruano. Chile ha confiado en que el Perú objetaría la transferencia de lo que fueron sus territorios y sobre los cuales tiene algunos derechos como son las servidumbres de ferrocarril y de aguas. La alusión a los "candados" indica que el enunciado del Protocolo de 1929 fue producto de una calculada política chilena para evitar una transferencia a Bolivia. El doble candado funcionó cuando en 1976 Chile comunicó al Perú su decisión de otorgar un corredor a Bolivia por el norte de Arica y el Perú respondió con una propuesta de corredor más ancho pero con soberanía compartida por los tres países, lo que planteaba, de hecho, una revisión del Tratado de 1929. Esto constituía velada negativa a ese acuerdo beneficioso no para Bolivia, sino para Chile (ver recuadro). Sin embargo, cuando el Perú planteó esta respuesta a la Comisión Consultiva ad hoc presidida por el doctor José Luis Bustamante y Rivero, ésta recomendó, en informe en minoría, aceptar la propuesta de Chile. Esta recomendación no prosperó. Pero las razones invocadas en el informe sirvieron para crear en nuestra cancillería una opinión sobre la necesidad de no participar más en la política chilena de "doble candado". En esa dirección se colocó la declaración del Presidente Alan García en 1986, a bordo del vapor "Santa Cruz" en el Lago Titicaca. Igual sentido tuvieron las declaraciones del presidente Toledo a Radio Fides de la Paz, el 25 de enero del 2002, cuando un periodista le preguntó sobre la necesidad de levantar el "candado". Toledo respondió que "no hay candado que no tenga llave". GRAN ACERCAMIENTO En 1992, el Perú concedió a Bolivia, en Ilo, por un período de 99 años, un territorio al que denominó Boliviamar, así como una zona industrial. Esas concesiones no fueron utilizadas por el Gobierno de Bolivia, porque, según se dijo, no se permitía a los inversionistas bolivianos adquirir la propiedad de esos terrenos. El Perú ha planteado modificar nuestra legislación para satisfacer las aspiraciones de Bolivia. Cuando surgió el dilema de la salida del gas de Tarija, Bolivia: por el Perú o por Chile, nuestro país ofreció una alternativa mutuamente provechosa y viable. En ese momento, el Ministerio de Comercio y Turismo, por sí y ante sí, estableció una salvaguardia a las oleaginosas que afecta el mayor proyecto de exportación de Bolivia hacia nuestro país. Hay otros problemas y desencuentros en nuestra relación con Bolivia; pero todos pueden ser resueltos en el plano de la amistad y la buena voluntad. Pero el oleaje de fondo, la salida al mar para Bolivia, es un problema bilateral entre Bolivia y Chile.
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