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Edición Nº 1806 |
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Por
LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha el Mercado y el Verano
Regio, no sabes la sensación de libertad que te da estar caminando
por zonas que hasta hace tan poco eran desiertos pelados y de pronto ahora,
si quieres blue cheese pero blue cheese, basta con pedirlo a los Tres
Chanchitos, igual que cuando una señora gorda de Los Olivos quiere
su mantecoso Laive y ya no tiene que estar envidiándonos con su
resentimiento social a los que antes accedíamos al mercado porque
la vida era así; nada, como cualquier ser humano se toma su Tico,
se va a su Totus, sueña con que es una millonaria de Coral Gables
y sale con el mantecoso en la cartera como si acabara de comprarse la
felicidad a cuatro soles los cien gramos.
Y nada te digo, hija, de Specchi. O sea, ahora tú en Asia te
resecas el pelo con este clima del carajo que está haciendo, y
ya no es que con eso se te acabe el mundo ni que el marido te vaya a trampear
al día siguiente porque pareces el escobillón de la Duquesa
de Alba. No, ahora el mercado nos ha traído a la mano la solución
hasta a los problemas de las familias disfuncionales, chola, porque como
te digo, o sea, un día se te cagaron las puntas de la pelambrera
y ya, te vas a Specchi, te sientas al lado de Mariló López
de Romaña, le miras lo mal que la está tratando la vida,
adivinas que por más que insista ya no habrá teta de silicona
que le levante la moral ni botox que le quite el ceño fruncido
y empiezas poco a poco a recuperar la confianza en ti misma mientras la
loca que te pasa el peine, discretísima, te va contando cómo
la noche anterior saliendo de Café Playa, pucha, Pocotón
Díaz Ufano se sacó la ñoña de lo borracho
que estaba y ahora le están poniendo a él los implantes
que antes le clavaban a su mujer para que no se le note el poto cuadrafónico
que Maridé se maneja, hija, heredado de algún polvo loco
de la historia republicana, porque que los de Osma tienen de negro, tienen
de negro, no sé cómo decírtelo más claro,
¿si?
Pero en fin, hija, como todo en la vida es dialéctico, debo decirte
por otro lado, que ya he visto en el tal bulevar de Asia más gente
de la aceptable y no sólo en cantidad, yo sé que tú
me entiendes. Y cuando eso ocurre, pucha, a mí se me sale el Robinson
Crusoe que llevo dentro y soy capaz de irme hasta el kilómetro
350 de la Panamericana Sur a fundar un nuevo espacio para mí y
mis más cercanos, porque déjame decirte que a como van las
cosas, o sea, el bulevar de Asia y el Los Olivos en unos cuantos meses
se van a diferenciar únicamente por la dirección que aparezca
en la boleta de venta (o "boletita nomás", como se dice acá).
Ya le he echado el ojo a unos terrenos regios pasando Chincha, pucha,
donde con David Mutal y Titi de Coll podríamos hacer un paraíso
de meditación y expansión interior y nada, hija, que los
improvisados que queden donde les corresponde, regio, ¿no? Bueno,
ya me dio la viada y ahorita me pongo a escribir el nuevo reglamento para
esa playa, a la que llamaré Fósiles (súper sofisticado,
¿no?) y donde las muchachas se van a poder bañar de a tres
y no de a dos, ¿te puedes imaginar tremendo avance en derechos
humanos y construcción de ciudadanía? Chau, chau. (Rafo
León).
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