Edición Nº 1806

 

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15 de enero de 2004

Por JERONIMO PIMENTEL
Risas y Gauchas
Apuntes al éxito de "Poné a Francella".

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1. La tradición del capocómico. Los argentinos tienen una larga tradición de humoristas-showmans que va de Pepe Arias a Alberto Olmedo, pasando por Sandrini, Farías, Biondi, etc. Francella es, para algunos, el último de esta estirpe, aunque para otros carece de la prestancia como para equiparárseles en talla. En todo caso, Francella conoce la fórmula y la utiliza: un respetable arsenal de muecas (el gran maestro de éstas fue el italiano Totó) y la creación de sketches (el acoso sexual en la oficina, el taxista problemático, el vendedor de tienda) en los cuales la inevitabilidad del infortunio genera jocosidad. Sin embargo, la risa no es el único sentimiento que despierta las correrías de Sambucetti, el empleado acosado; "Ojitos Azules", el vendedor frustrado; o aquel torturado padre seducido por Julieta Prandi, "La Nena". En cada resistencia fallida a la jefa, en cada negocio trunco, en cada conquista a medias, se despierta en el espectador -junto a la risa- compasión, ternura y solidaridad. Es lo que lo hace entrañable, elegante si se quiere, y es lo que lo diferencia del humor grotesco que apela a tomarle el pelo al otro, al gay, al inmigrante, etc. Algo apesta detrás del chiste que usufructúa diferencias instintivas con el fin de obtener plata.
2. Colpo Grosso. Las sensuales coreografías, lamentablemente para las feministas, nunca fallan.
3. La estela de Sofocleto. El parecido con aquel personaje inmortalizado por su cojudez, hace del personaje de Francella un sucedáneo con dejo porteño. En el puchero, el lamento, el gesto de incomprensión, ira o sorpresa, se refleja siempre el máximo referente iconográfico de la estupidez peruana.
4. "El peruano bajo la influencia". Dependencia idiosincrática a lo argentino. La sugiere la lingüista Martha Hildebrandt cuando señala que el peruano tiene la efigie de San Martín por encima de la de Bolívar. Esta preferencia por lo gaucho per se da lugar a una categoría de compatriota: "el peruano bajo la influencia". Este sujeto denostó la chicha de Chacalón pero disfrutó la "bailanta" de "Complot"; se indignó con Las Malvinas, pero olvidó el tráfico de armas de Argentina a Ecuador en pleno conflicto del Cenepa. Más cerca, junto con Laura Huarcayo, le perdonó la vida a Juan Martín Mercado todas las veces que lloró en TV, rió con los excesos de Darín en "El Hijo de la Novia", y aplaude cada vez que algún equipo de fútbol peruano contrata delanteros-parrilleros de la Segunda B argentina. Para el "peruano bajo la influencia" Francella es Dios.
5. La maldición del Chavo. "Los Chistosos" pueden respirar tranquilos, el programa del capocómico argentino sólo tuvo dos temporadas en Telefé. Una buena pregunta es qué va a pasar cuando acaben de transmitirlas. La precariedad de Pantel podría sugerir una repetición ad infinitum del tipo Chavo del Ocho. Por supuesto, no es lo deseable. (Jerónimo Pimentel)
 
Felino con Filo
Dibujo galo y clásico entretenimiento.
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"Oggy y las Cucarachas" es una reelaboración del viejo enfrentamiento de Tom y Jerry, sólo que ambientado en la contemporaneidad: a Oggy, un plácido gato que derrocha bonhomía, tres cucarachas le hacen la vida imposible (Joey, Marky y DeeDee, no en vano nombres de los Ramones, fundadores del punk-rock). Como último participante, figura Jack, primo de Oggy, cuya intervención no hace sino enredar más las cosas. Mientras los integrantes de esta pandilla se persiguen y atrapan mutuamente (lo que da lugar a una creativa batería de trampas), ellos se encargan de desorbitar la Tierra, destruir la ciudad, volar la casa y estropear la rutina del perro gigante que tienen como vecino. Entretenimiento en formato digital, y una elección óptima: esta producción francesa apela a uno de los recursos más clásicos de los dibujos animados, la mudez, lo que la hace universal y reconfortante en una época plagada de huecas espectacularidades.

CANAL 2. lun-vie 10 a.m.



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El Estado de la Noticia
Rocío Aliaga en "Confirmado", por RTP.

Ha sido difícil ver en el Perú que el canal de Estado funcione realmente como tal, y no como una plataforma mediática partidista (el non plus ultra del oficialismo vía Canal 7 acaeció, por supuesto, en el decenio fujimorista). La verdadera sorpresa es que un partido tan precario como Perú Posible haya sido el encargado de establecer la diferencia entre Estado y gobierno para fines de RTP, al menos después de la salida de Ricardo Belmont. La prueba ha sido el noticiero "Confirmado" y el neutro tratamiento informativo que se dio incluso en casos tan polémicos como el de Beatriz Merino o el de Raúl Diez-Canseco. Sin eufemismos ni sensacionalismos, los affaires fueron tratados objetivamente, y es de agradecer que esto se deba en mucho a la dirección de Juan Carlos Vicente y a la sobria conducción de Rocío Aliaga. Acertado respiro para un gobierno que no se ha caracterizado por sus aciertos.

 
CANAL 7. lun-vie 8 p.m.
 
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Covers de Queen, Beatles y Bee Gees, todos los sábados en el Satchmo.  
Aquí ES

Flashback

Cada sábado hace 10 meses, el quintento conformado por Fabiola, Mauricio, Mary, Koki y Renzo se encarga de revivir lo mejor del pop rock de los 60s, 70s y 80s en el espectáculo llamado "Flashback", en el que se pueden apreciar las versiones más disímiles del cancionero estelar de aquellas décadas: de Abba (Dancing Queen) a Sui Generis (Rasguñan las Piedras), de Beatles (I wanna hold your hand) a Rafaella Carrá (Yo no sé vivir sin ti), de Santana (Samba pa' ti) a GIT (Siempre fuiste mi amor). Es decir, la paleta sonora más variada en un repaso hecho especialmente para que el aforo se una a la cantada y al baile, permitiendo así despercudir al adulto contemporáneo o al joven adulto memorioso de la frenética trance electrónica que impera en el momento. La experiencia ha resultado tan positiva que los Flashback se van por el año. Para espíritus alegres, parejas bailarinas o simplemente nostálgicos bullangueros.
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Lugar: Satchmo Café Concert. Av. La Paz 538, Miraflores.
Día: Todos los sábados de enero.
Hora: 10:00 p.m.
 
 

Picotazos

-Me perdí la Navidad con mi mamá por pasarla con Juan Martín. Laura Huarcayo, en lágrimas, reclamando los sacrificios hechos por el padre de su hijo.
   

   
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