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Edición Nº 1810 |
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Portada |
Un Zapallal
de Problemas
EL presidente Toledo no estuvo tan desencaminado cuando en agosto del 2001 soltó aquello de "no quiero ser pretencioso pero pensé que esto iba a ser más difícil". Efectivamente, todos pensaban que era más difícil poner al borde de la vacancia a un Presidente. Que un tema marginal a la gobernabilidad como el de la corrupción de Almeyda haya abierto un escenario tan grave, revela la profunda fragilidad del régimen y su escaso respaldo popular. Toledo se pegó un buen susto con la avalancha mediática en su contra, al punto que, en un gesto sin precedentes, encargó a Carlos Ferrero la conformación de un gabinete conversado. Lo que sí es un enigma es si el remezón le durará lo suficiente para honrar lo ofrecido y abstenerse de sacarle la vuelta a su propio ofrecimiento. Las imágenes de televisión mostrando a Vladimiro Montesinos en su plenitud mafiosa la noche del miércoles 4, le devolvieron el alma al cuerpo al Presidente después de varios días de zozobra. Al día siguiente anunciaba radiante que la mafia seguía viva y defendía su alianza con el FIM. De ahí, inició una serie de apariciones públicas matutinas, como la de Pachacútec en la que estuvo sentado junto a Fernando Olivera, relanzando los programas sociales del gobierno. Toledo buscó resaltar su compromiso con los pobres y denunciar la corrupción de la mafia fujimontesinista, con cierto eco de campaña electoral. El viernes 6 visitó Junín con una tenida típica a lo Chato Grados. La falta de práctica y los muñecos le jugaron una mala pasada porque anduvo de lapsus en lapsus. El martes 10 en una jornada en Zapallal se encontró con una contramanifestación fujimorista que, aunque reducida, le metió bulla. Más seria fue la repentina intervención de un niño del lugar que lo emparó cantándole sus verdades. En conjunto, su estrategia es riesgosa porque lo ha llevado a lanzar nuevas promesas (una de las razones de su impopularidad) y a presentarse como el campeón de la lucha anticorrupción. Peligrosa apuesta si se repara en que importantes sectores de la población piensan que él estaba al tanto de las andanzas de su ex abogado. FERRERO EN SU SALSA Después de varias semanas, el primer ministro Ferrero pudo ejercer pública y abiertamente su cargo para empezar a trabajar un nuevo gabinete conversado con otras fuerzas políticas y organizaciones. En realidad, Ferrero tiene que hacer ahora, en medio de un enrarecido clima político, lo que debió haber hecho en diciembre si Toledo se lo permitía, pero entonces el Presidente estaba más preocupado en sus idas a la playa. Aun así, Ferrero ha tomado en serio el asunto, promoviendo
una gran cantidad de reuniones de consulta con líderes políticos,
empresariales y medios con miras a recoger sugerencias y compartir opiniones
para salir de la crisis. Fuentes cercanas señalan que el Premier
ha tenido éxito en despertar el interés de diversos actores
dispuestos a darle una mano a él, pero ha tenido bastante menos
receptividad cuando ha intentado extender esa buena voluntad a un respaldo
al Presidente.
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