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Edición Nº 1810 |
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Portada
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Por
LORENA TUDELA LOVEDAY A Todas no ha Pasado
La semana pasada, o sea, navegando por Internet veo en el web site de la PCM que estaban interesadísimos en una persona que les dé asesoría en la resolución de conflictos interinstitucionales, porque como andaban las cosas, cómo te explico, o sea, en cualquier momento la barrendera podía terminar de Jefa de Gabinete sólo porque el Director General de Servicios Higiénicos no se hablaba con la gerente de Recursos Humanos y bueno, tú sabes cómo terminan esos líos de planilla baja. O sea, sentí que la patria me llamaba y que era mi deber como psicoterapeuta ofrecer mis servicios para una causa tan noble, de modo que respondí que regio, mandé currículo (dicho sea de paso, no hay cosa más chola en el mundo que mandar currículum, ¿no te parece?, ni hacer gimnasia con el polo de la oficina). Hija, no acababa yo de machucar la tecla send, cuando me llega una respuesta del mismísimo Ferrerín, en la que decía: "¡Veeeeengaaaaaaa ahorita!". Bueno, me puse así sencillita pero de ejecutive woman un sastre blanco medio adefesiero que tengo y que lo reservo para mis reuniones nacionales y me voy a la tal PCM, hija, y mi primera sorpresa fue que no me hicieron pasar por el portón de la que fuera la casa de mi tío Mariano -por el que yo he entrado sobre mi pura sangre árabe tantas veces cuando era así de chiquita pero montaba mejor que la Princesa Ana- sino que me hicieron señas para que meta el carro por una entrada que hay en la calle de atrás y la verdad que me sorprendió pero qué iba a pensar una que era una trampa, tanta cosa que tiene en la cabeza. Pero eso no fue sino el comienzo, porque apareció un piquichón trinchudo a decirme que tenía que "ingresar" (nunca dicen entrar, ¿te has fijado?) por un pasadizo secreto, que me llevó, no sabes, por unas escaleras como de mazmorra medieval a una puerta cerrada. El piquichón me hace apretar un botón y qué crees, se abre la puerta y adentro, ¡Ferrerín en bata china, sin nada abajo, tirado sobre la cama con un margarita en la mano y otro servido sobre la mesa de noche, mientras en la pantalla de un televisor pasaban unas películas de una tipa haciéndole no sé qué mañas raras a un negro de dos metros de alto y en el aire sonaba "I'm too sexy for my body"....!!!!!!!! Hija, lo primero que pensé fue en llamar a mi embajada, pero resulta que mi embajada es la peruana y eso iba a ser como poner al gitano a hacer colecta, así que tuve que hacerme la monga, que es lo que nos toca a las mujeres cuando queremos conseguir algo de un Pitecantropus Erectus, y en el mejor estilo de Miss Humanity le dije al Ferrerín, "ay, qué agradable lugar para hacer la reunión, pero ¿no sería más cómodo sentarnos en un directorio para poder tomar mis notas bien bonitas?". Hija, el otro que ya de por sí parece un cura pipiléptico, pucha, se puso como un Cardenal pipiléptico y se me tiró encima con todo y margarita y claro, una es tarada hasta que deja de serlo porque me acordé de mis clases de Tai Bo y al pobre Ferrerín lo dejé como debe haber quedado el presidente Bongo de Gabón, luego de darse en la frente con la joya de la familia que tan lista estaba para hacerle la inmundicia a esa pobre compatriota nuestra que, pucha, o sea, seguro como es de colegio nacional, o sea, no recibió clases sobre cómo son los hombres en esta vida de perros. Pero ya sabes tú lo que tienes que hacer si un poderoso te viene con indecencias. Claro, siempre que tú no quieras, porque si quieres... Chau, Chau. (Rafo León)
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