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Edición Nº 1811 |
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Portada
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El Nuevo
Equilibrio
POCAS veces un desliz fue tan revelador. El ya célebre reclamo radial del ex presidente García de haber sido "hueveado" por el presidente Toledo explicó, por fin, muchos de los remilgos apristas de las últimas semanas. El mismo Alan García, que decía que no podía haber ingenuos en política, terminó hecho cholito cuando Toledo le ocultó el nombramiento de Beatriz Merino a pocas horas de producirse. Fuera de las anécdotas, el retorno de García al país se produjo en momentos en los que la posición del PAP no terminaba de ser completamente entendida. En un contexto de masiva desaprobación del régimen, resulta difícil mantener una posición equilibrada que no se sume a linchamientos que pueden terminar derrumbando al régimen democrático en conjunto, o que sea tan moderada que proyecte la imagen de un partido tradicional sin capacidad de convertirse en alternativa. Una oposición impetuosa puede resucitar los fantasmas del radicalismo aprista, y una excesivamente suave puede traer recuerdos de la convivencia. El anunciado retorno del PAP a las reuniones de trabajo del Acuerdo Nacional es un ejercicio de madurez política, reclamado por sondeos de opinión, pero puede prestarse a confusiones porque existen fuerzas políticas y sociales excluidas de ese foro, potencialmente capaces de extender las críticas a todos los participantes del mismo, contagiándoles el desprestigio extremo del régimen. Para comenzar, las anunciadas paralizaciones de maestros y transportistas pondrán a prueba al régimen y a la oposición. Simultáneamente a sus vicisitudes como principal
fuerza opositora en esta coyuntura, el PAP tiene sus propios problemas
internos que enfrentar. La fuerte crisis de los noventas dejó muy
debilitadas a las estructuras organizativas y actualmente es común
que la célula parlamentaria aparezca como la máxima instancia
de dirección partidaria, opacando a todas las demás. Igualmente,
la gestión de los gobiernos regionales tiene que alcanzar altos
niveles de eficiencia, porque constituye un adelanto de lo que podría
ser una hipotética conducción aprista del gobierno central.
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