| |
UN día sin pan, santo y bueno. Pero uno sin arroz,
¿a quién se le ocurre? Los peruanos no lo perdonamos
y lo cierto es que la costumbre de comer arroz con todo no se la
debemos a los chinos, grandes promotores de su consumo desde que
sentaron sus reales en estas tierras sino a las moriscas, esas bellas
y golosas mujeres que llegaron con los españoles en la segunda
mitad del siglo XVI.
|
|