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Edición Nº 1811 |
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Contramarcha
Cocalera
EL clima que se percibía en el Parque Zonal Huayna Cápac de Lima el martes 17, día previo al inicio del II Congreso Nacional Ordinario de la Confederación de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras (CONPACCP) era más cercano a una fiesta patronal que al de una inminente insurgencia social. Más de trescientos cocaleros, provenientes de las zonas del Huallaga y el Ucayali, llegaban a la capital en medio de una coyuntura particularmente delicada, para exigir al gobierno el cumplimiento de lo suscrito en el Decreto Supremo 044 -documento promulgado el año pasado por el presidente Alejandro Toledo- que establecía una serie de puntos destinados a solucionar la problemática cocalera. Sin embargo, en el ambiente no se percibía ningún indicio del posible "bolivianazo", advertido por el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, semanas atrás. El propio Rospigliosi -en horas de la mañana de ese día- salió a los medios a saludar la realización del encuentro y afirmó que la PNP otorgaría las medidas de seguridad correspondientes. Por su parte, Elsa Malpartida y Nancy Obregón, dirigentes cocaleras pertenecientes a la CONPACCP, acudieron al Parlamento donde fueron recibidas por Susana Higuchi, presidenta de la Comisión de Defensa Nacional, Desarrollo Alternativo y Lucha contra las Drogas del Parlamento. Hasta ahí todo bien. La confusión se inició cuando los medios difundieron un supuesto pronunciamiento del principal dirigente cocalero, Nelson Palomino, recluido en el penal de Yanamilla (Ayacucho), acusado de apología al terrorismo, en el cual se anunciaba la cancelación del congreso cocalero debido a "la actual crisis política". Entonces, la escisión dentro del gremio cocalero se hizo más que evidente. En la misma semana, se iban a realizar en Lima dos congresos paralelos. Uno, organizado por la CONPACCP, y otro, por la Federación de Productores Agropecuarios del Valle del Río Apurímac-Ene (FEPA-VRAE) en coordinación con el Instituto de Desarrollo Ético de América (AIDEA) que preside Ricardo Noriega Salaverry, un ex masón que se lanzó a la piscina electoral en la campaña presidencial del 2001, y en la que sólo logró pegarse un sonado contrasuelazo. Inmediatamente, Obregón y Malpartida salieron a desmentir el comunicado. Acusaron a Noriega -quien se desempeña como abogado de Palomino y, gracias a una carta poder, como secretario general de la FEPA-VRAE- como un "oportunista" que se adjudicó la defensa legal de Palomino para obtener réditos políticos en beneficio de su movimiento "Despertar Nacional". "Este señor quiere ser presidente del Perú en el 2006. ¿Sabe qué hace? Va con planillones a pedir las firmas de los campesinos", señaló Malpartida. Lo cierto es que en una rápida jugada, Noriega
viajó a Ayacucho, consiguió la firma de Palomino y evitó
que se le adjudicara el fracaso de un congreso cocalero para el cual no
tenía convocatoria, a pesar de que lo venía anunciando a
los cuatro vientos. -¿Pero es consciente de que los principales beneficiados con el discurso político e incendiario de líderes como Palomino son la subversión y el narcotráfico? -Mi patrocinado no tiene ninguna relación con el narcotráfico o el terrorismo. Él fue presidente de la fuerza antisubversiva en Pichari; su familia murió a manos de Sendero Luminoso. Nelson y todos los campesinos cocaleros les dicen a los terroristas: "Un momentito, tú eres un asesino, quédate con tu sendero en otro lado". El problema cocalero es otra cosa. La presencia del narcoterrorismo en esas zonas se debe a la pobreza y eso es lo que hay que combatir. -¿Quién financia la defensa legal de Palomino y los constantes viajes que usted realiza a la zona del VRAE? -Mi condición de abogado de Nelson Palomino
es ad honorem. Todo es pagado con nuestro propio dinero y, aunque no nos
sobra la plata, el gasto no es excesivo.
-¿Cuál es la percepción que tiene de Antauro Humala y el movimiento etnocacerista? -Creo que debemos acostumbrarnos a darle participación a cualquier tipo de ideas por más díscolas o absurdas que nos parezcan, pero de ninguna manera Despertar Nacional o AIDEA apoyan la violencia. Buscamos la identidad nacional, la soberanía, la democracia, y eso es totalmente diferente a lo que propugna el señor Humala. -¿Mantiene alguna relación con Ricardo Flores, su ex socio en las elecciones del 2001, a quien se vincula con Vladimiro Montesinos? -No. Durante esa campaña electoral nosotros denunciamos a los fujimoristas infiltrados en "Todos por la Victoria"; debido a esto fui perseguido, pero me queda la satisfacción de que la gente no votó por ellos. PLATAFORMA DE LUCHA Las exigencias de los cocaleros asistentes al congreso de la CONCCAP están referidas a cuatro puntos específicos: Implementación de una auténtica política agraria, creación de cadenas productivas para el cultivo legal de la coca, fiscalización de los programas de erradicación de cultivos de DEVIDA y la liberación de Nelson Palomino. En ese sentido, la Comisión de Desarrollo Alternativo
del Parlamento acordó crear una subcomisión destinada a
investigar los procedimientos utilizados por DEVIDA en los programas de
cultivos alternativos aplicados en la zona, solicitud formulada por el
congresista Luis Guerrero de Perú Ahora. (Carlos Hidalgo).
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