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Edición Nº 1812 |
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Portada
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MI afición nonata (es decir nacida con cesárea) por el fútbol no fue suficiente como para hacerme sufragar los gastos en que incurriría de haberme ido a Barcelona a ver jugar a la selección peruana contra la de España, tal como hicieron creo que varios centenares y quizá miles de compatriotas ilusionados (por no decir ilusos). Pero la transmisión por televisión del partido me fue suficiente para comprobar que, contrario a nuestra costumbre, el ánimo de la barra estaba al tope, como una bandera digamos. El partido terminó como es usual, es decir perdiendo el Perú, pero lo que no se perdió en ningún instante es el entusiasmo de la barra peruana, que no dejó de alentar a su equipo, y que sonaba como si el partido fuese en el Monumental o el Nacional. Y el equipo peruano mereció el elogio de todos los comentaristas españoles, que no dejaron de reiterar el buen fútbol de las estrellas peruanas que juegan en Europa, como Solano, Pizarro, Rebosio y el cóndor Mendoza. Fue un partido perdido con dignidad, pero perdido al fin de cuentas. ¡Hice bien en ahorrarme el pasaje y la estadía! Lo que sí me pareció que hizo mal la barra peruana, tan sonora, es en sobrarse en los primeros veinte minutos de juego, cuando aún abundaban, extraordinarios, los pases entre sí de los jugadores peruanos, que desconcertaban al equipo español. Ese triunfalista ¡Óle! ¡Óle!, fue evidentemente prematuro. Sobrarse hace daño a la salud, sin duda. ¡No saben cuánto me alegra el retorno de Pedro Pablo Kuczynski al timón de la economía peruana! Porque es un mentís claro y rotundo a toda la canalla que lo acusó, en su primera gestión, de estar al servicio de intereses extranjeros, además de los suyos propios, descalificación que también ha sido repetida en esta ocasión por los diarios mafiosos de siempre. Y hablando de diarios mafiosos: en la última edición de esta revista hice la siguiente pregunta: ¿Cuándo ocurrirá el próximo linchamiento?, ¿quién será la próxima víctima, el chivo expiatorio?, refiriéndome a la organizada y premeditada campaña que cierto periodismo rastrero viene ejecutando desde el inicio del gobierno de Toledo, con la intención de castigarlo por haber generado la caída de Fujimori-el-tránsfuga-nipón. Bueno, no había tardado en aparecer mi pregunta cuando la respuesta -y la "noticia"- estaba sobre la mesa: los hermanos de Toledo habrían contratado nada menos que al felón Borobio para una campaña a favor de su hermano el presidente. ¿Es que ni siquiera pudieron proponer para hacer esa denuncia a otro personaje que no fuera el publicista argentino que lucró a manos llenas con el régimen anterior? ¿Ya no les queda nadie en cartera? ¿Se les ha agotado la reserva de sinvergüenzas? Leo con consternación que el ex presidente Alan García Pérez le ha puesto un ultimátum al presidente Toledo, conminándolo a poner en ejecución no sé qué número de medidas para salvar al país. Yo me pregunto: ¿Es que la vaca ya se olvidó de cuando fue ternera? ¿Qué medidas aplicó él para evitar el, ese sí, gigantesco deterioro del país en los últimos años de su gobierno? ¿Es que acaso quiere proponer como ministro de Economía a su famosísimo Vásquez Bazán, el autor del último puntillazo recibido por nuestro país y por los más pobres entre los pobres en particular? ¿Acaso se ha olvidado del 9% de que, digo es un decir, gozaba entonces, incluyendo los apristas más disciplinados? La soberbia, dicen, es mala consejera. Las próximas elecciones, del 14 de marzo, están calentando el clima invernal de Madrid. Por de pronto, un comunicado de la banda terrorista ETA, en el que afirmaba que no iba a cometer atentados en Cataluña porque esa comunidad sufre como Euzkadi, el país vasco, según ellos, la opresión de España, sirvió para unir a todo el mundo en contra de ETA, que recibió otra vez el rechazo del pueblo español y de los catalanes y vascos decentes. Leo con tristeza que se ha ido para siempre Francisco Bendezú, el poeta, que culminó así su propia crónica de una muerte anunciada. Felizmente para él estará ahora rodeado de las huríes con las que siempre suspiró, y visitará, allá donde esté, a Marilyn Monroe, Ava Gardner y otras diosas cuyo amor compartimos él y yo, de mentirillas, claro. Pachá, sultán, intento frustradísimo de Casanova, el poeta Bendezú tendrá ahora sí su propio harem, ese con el que tanto soñó y al que le dedicó tan bellos poemas. ¡Que no descanses en paz, Paco! ¡Dales duro!
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