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ARTES & ENSARTES 4 de marzo de 2004
Por LUIS E. LAMA

Pasos de Baile

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DESDE muy joven visitar Dublín fue una fantasía acentuada este año por los innumerables actos con motivo de los 100 años de las acciones que James Joyce narra en su Ulises. En mi adolescencia inicié el libro atraído más por intereses masturbatorios que literarios y unos diez años después terminé de leerlo con otro concepto de la vida. Pero en esa década nunca dejé de pensar en Leopold Bloom, imaginando -o temiendo- que en el futuro mi vida sería paralela a la suya. La obscenidad que más me perturbaba era la censura al libro.

Patricia Villanueva no será una Molly Bloom a la peruana, pero acaba de ser premiada por el Fondo Internacional para la Promoción de la Cultura de la UNESCO, por un jurado internacional que la seleccionó entre participantes de todo el mundo para una residencia de cuatro meses en el Museo de Arte Moderno de Irlanda. El premio coincide con su éxito en Colorado (U.SA.) y su individual para mediados de marzo. Patty-Molly (ver foto de ella con pasos de baile de "T+B", obra de Muntadas) estar* el 16 de junio en Dublín... pero del 2005.

Lima OUTSIDE es una muestra con espléndido montaje de Rubén Ramos que resalta la obra de dos jóvenes -Olga Engelmann y Christian Quijada- quienes han rescatado esas señales que ya van siendo parte del paisaje de la nostalgia. Uno de los intereses radica en su desplazamiento de lo "popular a lo erudito" con imágenes que demandan al espectador una mirada simultánea a varias capas, como una suerte de photoshop serigráfico. Ignoro la influencia de la reciente muestra de Polke sobre ellos, o sus miradas a Salle o Kippenberger, pero en todo caso la suya es una elaboradísima propuesta visual que se aparta del rutinario debate en torno a la falsa dicotomía que suele imperar en el medio. Difícilmente estas obras podrían considerarse dentro de lo "popular", precisamente su trascendencia se debe a que ellas evidencian hacia dónde va derivando toda esa imaginería chicha que predominó en el arte peruano hasta avanzado el presente siglo. Lo iconográfico ya no se resuelve a lo L.U.C.U.M.A. o como Bendayán solía hacerlo, pues hoy los artistas recurren a medios más complejos que la simple reproducción de lo aprehendido.

La muestra se acompaña con un inteligente texto de Miguel Zegarra, quien parece tratar sobre otra exposición de alcances más ambiciosos. Este problema delata la necesidad de que cada artista deba tener la capacidad de presentar su obra. Cualquier persona con un mínimo conocimiento del siglo XX sabe cómo las vanguardias privilegiaron el pensamiento, por eso quien hoy no pueda sustentar verbalmente su obra debería de meditarlo mejor. La chicha ya no está fermentando y lo social tiene mucho que ver en ello, pero es un exceso sostener que los expositores tratan sobre "...una solución a los conflictos socio estéticos que nos presenta la ciudad día a día". Maniqueísmos al margen, ocurre que, como el Kitsch, hoy lo popular de un sector resulta lo erudito en otro y no debería de haber más cabida a simplificaciones.

Cubo Blanco tuvo considerable acogida entre la collera-Villacorta gracias, entre otras cosas, al travestismo del curador en performer. Considero admirables sus agallas. Otra razón más para dar oportunidades a talentosos curadores emergentes como Tarazona y Zegarra, aunque debo confesar que el correcto trabajo de este último para Paola Denegri dio como resultado una muestra que me interesa más como análisis sobre la patología de la notoriedad. Si esa exposición resulta importante es porque revela el impúdico poder del alto nivel socioeconómico sobre nuestros medios de comunicación. Basta ver cómo SOMOS -que difícilmente dedica una página a un artista de mérito- sigue emulando a COSAS al privilegiar con cuatro páginas a la señora Denegri. En realidad la mayoría de medios sucumbió a una campaña que ha tomado las calles para divulgar la actividad. Si la señora Denegri hubiera presentado su obra en todos los paraderos en lugar de una galería, merecería mi mayor respeto. El problema es que los anuncios, más que publicidad a una muestra, evidencian necesidades que sólo alguien con mayores conocimientos que los míos pudiera descifrar.


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