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Escribe ISAAC
GOLDEMBERG*
EL problema con la película de Mel Gibson no radica
en que si es demasiado violenta. Seguramente lo es. Pero las imágenes
de un hombre flagelado sin piedad y puesto a morir en la cruz, me
parecen tan violentas como las de Juana de Arco consumida por las
llamas, aunque no tan violentas....
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