|
Edición Nº 1814 |
|||||||||||
|
|
|||||||||||
|
Portada
|
Por
LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, el Gas de PPK
"PPK, le dije, el otro día se reventó una cañería en mi edificio y el agua se salió por la chimenea del cuarto de Mariabé Bentín, justo cuando ella estaba tirando y bueno, verla calata en la azotea tratando de tapar el estropicio como si fuera el niño héroe holandés que salva a su pueblo metiendo el dedo al hueco del dique, o sea, es una imagen que no quisiera volver a enfrentar en mi vida". No sabes la cara de PPK, parecía que le hubieran dicho que la Embajada Americana publicaba en Ollanta el facsímil de su partida de nacimiento en Chatanooga Falls, no sabes. Pero seguí: "Bueno, PPK, o sea, tuvimos que llamar al gasfitero y qué crees. Se presentó tres horas más tarde, cuando ya todos en el edificio teníamos piscina, pero en el family room. El hombre se llamaba Cronwell Tupayachi y era de los Ataucusi, de modo que me tenías a mí -que soy la administradora del edificio, maldición gitana- explicándole el problema a un ser que me miraba como si yo fuera el cordero místico, cholo, agarrándose la rala barbita y meneando el pelo que le caía como una catarata tarapotina, en temporada seca, sobre los hombros". A ese punto, pucha, PPK se quiso hacer el estrecho y se puso a conversar con Sissi Blume sobre el impacto del ITF en las arrugas de Dionisio, pero como yo soy más terca que el sano y sagrado, insistí: "Escúchame y no te hagas el huevón. Tupayachi se trajo a seis asistentes, todos ataucusis, y empezaron a picar las paredes, desde el sótano de las cocheras hasta el pent house de Martitú Tudela. En medio día el edificio de Mario Lara quedó convertido en una casa de Bosnia. Los propietarios llorábamos todos en el parque del frente y te juro que agarrábamos carátula de National Geographic. Una vez que terminaron de picar, pucha, sacaron todo el cableado eléctrico y lo pusieron en la mitad de la pista y mi calle comenzó a parecer un gigantesco plato de spaghetti con mantequilla. Después vino Cronwell y me dijo, ´ya está, señorita China, le hemos hecho un provisorio. Yo regreso dentro de un mes para terminar el trabajito porque tengo que ir a mi comunidad en Flor de la Frontera a asistir a mis hermanos'. ¿Sabes, PPK, cuánto me cobró el ataucusi? Adivina. Quinientos dólares". Yo no sé de dónde han sacado que PPK es inteligente, hija, porque no entendía nada y se lo tuve que decir bien en castellano para que me haga caso: "Oye carajo, ¿tú te has puesto a pensar en cómo estos tupayachis van a hacer las instalaciones del gas de Camisea en Lima? Pero si desde el día de la reparación de la cañería cada vez que abro el bidet se activa el control remoto de mi cuarto, se enciende el DVD, se abren solas las cortinas, la tostadora bota un pan que nadie le metió y en la casa de Maribé se enciende el Internet en una página de pedofilia. ¡Hazme caso, que te estoy hablando de algo muy serio!" Pero hija, nada, ni bola me dio, es que así son estos anglosajones antipáticos e insensibles a los problemas del tercer mundo (o quinto, para ser más exacta). Pero bueno, ya estás advertida. Hagamos un movimiento cívico regio contra el gas doméstico, aunque a PPK le de cólicos de idem, pero hija, dime, ¿qué vale más, mi seguridad o un pedo del Ministro de Economía? Chau, chau (Rafo León)
|
||||||||||
|
|
|||||||||||