Edición Nº 1814

 

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11 de marzo de 2004
Por RICHARD WEBB*

Los Bienes Públicos
El Estado es un service. Lo malo es que a veces no sirve.

USTED puso un aviso, "Se busca un mayordomo." Entrevistó a varios candidatos y finalmente contrató a uno.

Luego de unos meses de trabajo, todo va mal. La casa, sucia. El trato, mentiroso. La comida, como para el gato. Las compras, se olvidó.

-¿Qué pasa aquí?

-Es que usted no me paga lo suficiente. Quiero un aumento.

Algo así sucede con el Estado peruano. Nos viene fallando en casi todo lo que le corresponde hacer. Si se tratara del mayordomo, ya lo habríamos echado a la calle. Pero es el Estado, ¿qué hacemos con el tremendo sinvergüenza?

El Estado existe para mejorar nuestra vida. Su función es proveer bienes que sirven a la población en general, entre ellos, la seguridad, la educación básica, la salud preventiva, los caminos, la justicia, la estabilidad monetaria, los censos, y la preservación del patrimonio cultural y del medio ambiente, o sea cosas que necesitamos para vivir bien pero que no se producen para el uso de un individuo sino de toda la población. Se trata de los "bienes públicos."

La producción de bienes privados no va mal. En el 2003, la producción aumentó 4 por ciento, y los augurios son para un avance similar en el 2004. Sin embargo, para estar bien necesitamos de bienes públicos además de los privados, y el proveedor de esos bienes públicos, el Estado, no está cumpliendo con su obligación. Padecemos un déficit de bienes públicos.

Ese déficit no es fácilmente visible porque los bienes públicos son difíciles de medir. ¿Cuánta justicia tenemos? ¿Cuánta seguridad? ¿Cuánta calidad de educación?

La estadística oficial del PBI sí incluye la producción del gobierno, pero el verdadero valor de esos bienes públicos no lo sabemos porque no se compran y venden en el mercado. Lo que hacen los estadísticos, entonces, es usar el costo de la producción. O sea, los sueldos y otros costos del aparato gubernamental. Es evidente que esos costos pueden ser muy engañosos en cuanto a su verdadero valor. ¿Cuál es el valor de tener un Poder Judicial justo y expeditivo? Y, si mañana se da un aumento salarial a los maestros, ¿significa acaso que inmediatamente ha aumentado la producción del gobierno?

La estadística falla entonces, cuando se trata de una gran parte de los bienes que necesitamos para estar bien. Las cifras pueden decir que el PBI está aumentando, pero la realidad invisible de los bienes públicos puede estar en picada.

Mi impresión es que eso es, precisamente, lo que sucede en el país. Nos va más o menos bien en la producción de bienes privados, pero mal en los públicos. Tenemos una educación de pésima calidad, una salud preventiva en retroceso, más inseguridad en las calles, cada día más destrucción del medio ambiente, del patrimonio cultural, de las tierras agrícolas de la costa, y de los recursos del mar. Del Estado también esperamos un liderazgo moral, y lo que recibimos es lo opuesto. Un bien público con el que sí se está cumpliendo es la estabilidad monetaria, aunque habría que asegurar que el brote de inflación de enero y febrero no continúe.

En general, crece el déficit de bienes públicos.

¿Qué hacer para asegurar que sí se cumple con la provisión de los bienes públicos?

Mi sugerencia es repensar la forma de contratación del mayordomo. El contrato debe ser más explícito, con provisiones detalladas para medir el cumplimiento, para regular el pago según ese cumplimiento, y para cancelar la relación cuando no está funcionando, como se hace con cualquier contratista.

Al final de cuentas, el Estado es un service. No sería mala idea, entonces, exigir uniforme a todo empleado público.

_________
* Ex presidente del BCR.


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