|
Portada
Secciones
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Columnas
Olla
a Presión
Por Raúl Vargas
China
Te Cuenta Que...
Por Lorena Tudela Loveday
Lugar
Común
Por Augusto Elmore
Artes
& Ensartes
Por Luis E. Lama
Mal
Menor
Por Jaime Bedoya
Artículos
Un Día en la Base
Naval del Callao 
Mufarech:
El Talibán
de las Telas
Montesinos:
La Fiesta Olvidable 
Fernando
Zevallos
en la Mira de la DEA
Mar de Coca 
España:
Tragedia
y Cambio 
Dolor
y Rabia
Cusco:
Patrimonio
en Peligro
La
Fe en la Pasión
Trineos Tronados

Hora
de Amar
Cristina en Vitrina 
El Cau Cau de Eros 
Waikiki:
Hawai Limeño 
La
Deuda Bruta
La
Salud Mortal
Angie de Vuelta
y Media 
Block de
Notas

El Valor
del
Consumidor 
Modas 
El Misterio
de
la Poesía
|
|
|

|
18
de marzo de 2004 |
Por
LORENA TUDELA LOVEDAY
Ay,
Basta con los de Chile, Hija
| n |
 |
AY hija, estoy segura de que si Diego fuera
Canciller, qué quieres que te diga, o sea, ya se habría
arreglado este mamarracho con Chile, pero como el Manuel Rodríguez
es medio tetafritón, ay no sé, me preocupa. Yo justo
estaba en Santiago, hija, cuando Pachi declaró "ol osonto
do los lómotos morótomos con Cholo oón ostó
pondionto...", ¿te puedes imaginar la reacción acá?
Estábamos cenando donde María Eugenia Errázuriz
(la Quena, dime si hay apodo más tetudo), hija, y mi querida
compañera de escuela de Lausana no tuvo mejor idea en la
reunión que desempolvar los títulos nobiliarios
de los Errázuriz y enseñárselos a todo el
mundo. Pucha, qué vergüenza. De pronto un tipo que
ya parecía azul de lo blanco que era, levantó la
voz para decir, "los Ruiz Tagle del Bosque también hemos
logrado que nos restituyan el marquesado", y todos celebraban
como si hubiéramos estado en la corte de los Valois, no
sé si me entiendes.
Hija, tú no sabes cuánto me molesta
a mí que la gente no se modernice, me da lepra, sobre todo
si, como esa noche, pucha, una se ha bajado tres botellas de Villa
Cecilia cosecha 1897, que estaba como para repetir y repetir y
que el mundo se caiga por el barranco. Pero bueno, sumamente herida
por lo retardatarios que se mostraban mis amigos, no me aguanté
y me mandé una filípica, de la que al día
siguiente no recordaba ni la octava parte, pero te la puedo resumir
más o menos de la siguiente manera:
|
"¿Qué les pasa?, no sean huachafos; o sea, tú, Ruiz
Tagle, ¿no eres el principal exportador de uva de mesa a los chinos?
Ya, ¿y a qué te sabe que un Chan Chun Chon cualquiera le
compre al Marqués de Ruiz Tagle del Bosque la producción
de su hacienda, ah, y que si no te la compra tendrías que dedicarte
a vender telas de puerta en puerta? Y tú, María Eugenia,
por el amor de Dios, si todo el mundo sabe que tu abuelo vino de Bilbao
con una mano adelante y la otra también, porque parte de su fama
era que tenía, como decimos en el Perú, el zapato grande.
¿A santo de qué vienen ahora con la huevada esta de los
títulos nobiliarios?"
Ay, no sabes la que se armó, el aire se podía
cortar con tijera, cómo te explico. María Eugenia carraspeaba
como si estuviera tísica, y el Tagle ese, que creo que es medio
mariposón, pucha, se puso como si le hubiera tocado a la madre
y me sacó el tema de que las muchachas en Chile son todas peruanas
y que seguramente, en fin, los Tudela habían puesto su cuota.
Mira, chola, tú me conoces y sabes de mi vocación
democrática, de mi respeto por los derechos humanos, de mi post
modernidad (que hasta Gonzalo Portocarrero ha escrito sobre ella). Pero
que no me vengan a manchar el Tudela porque ahí sí que reacciono
como una leona herida. Perdí el control, pateé el tablero,
me salí de los márgenes y les recordé, con dedo alzado
y voz de placera, que Chile había sido una pinche Capitanía
en la época del Virreinato mientras que Lima fue... ¡la capital!,
y que a mí, precisamente a mí, nadie me va a venir a discutir
de linajes, porque una cosa es que yo sea freudiana lacaniana y haya superado
todos los atavismos de cuna con los que nací, y otra muy distinta
es que un chileno con dejo de payaso del circo Cucharita, me venga a comparar
con un ama peruana, qué tal desubicación, chola, con razón
pues la economía se les ha caído en un punto anual.
Pero bueno, hija, GCU al fin, o sea, alguien cambió
el tema y nos pusimos a hablar de cómo se había adelantado
el otoño en Santiago y lo bonitos que se veían los árboles
de Lo Barrenechea y cuando nos dimos cuenta, pucha, ya éramos todos
íntimos de nuevo y nos estábamos metiendo un raje regio
sobre Hugo Chávez, que en esas reuniones funciona perfecto, como
el enano de Risas y Salsa, que cuando no tenían libreto, lo sacaban
para que lo agarren a cachetadas, ¿no te parece una maravilla?
De ahí a despedirnos a las tres de la mañana, recordando
la inconveniencia de volver a hurgar en el pasado, fue cosa de segundos.
Me encaaaaaanta la modernidad, mato por ella. Chau, chau. (Rafo León).
|