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Edición Nº 1815 |
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POCOS momentos más dramáticos en mi vida que los pasados en los últimos días en Madrid, como espectador de la matanza que ha sido recogida por todos los medios informativos del mundo. Debería dedicarle varios párrafos de esta ya veterana página, pero lo hago en forma aparte en esta misma edición (aunque no se si he llegado a tiempo). No hay nada más cruel que la muerte, y no hay muerte más cruel que la que es producto de una acción propia de enajenados, que acontece contra seres absolutamente inocentes y que por ello es gratuita, cínica y vil como ninguna. Tres peruanos murieron en esta ocasión, gente trabajadora y modesta que vino a buscar una nueva vida aquí en España y a la que la muerte la sorprende camino del trabajo a primeras horas de la mañana. No hay adjetivos para calificar muerte tan inútil y canallesca. Me preocupa estar tan desinformado que no me he enterado que la CGTP y sus dirigentes fueron elegidos a la Presidencia del Perú y que por ello exigen a Toledo que cambie su política económica y muchas cosas más. No les falta cuajo, sin duda. No deja de ser curioso que quienes más discuten la nacionalidad de Pedro Pablo Kuczynski son aquellos que tienen en el altar al Che Guevara, argentino que fue el presidente del Banco Nacional de Cuba y también ministro de Industrias, cargos en los que sobresalió por su ineficiencia. Claro que para que ello fuera posible, en razón de que el Che había nacido notoriamente en Argentina, el gobierno revolucionario modificó a nombre propio, y expresamente, la Constitución, otorgándoles la condición de nacidos en Cuba a todos aquellos que hubieran servido en el ejército revolucionario por lo menos durante un año. ¡Así cualquiera! Y por último Kuczynski nació en el Perú. Voy a pisar arenas movedizas y probablemente seré criticado por los(as) infrascritos(as), pero debo confesar que me resulta por demás ridículo que parejas de homosexuales, que han tenido el coraje de salir a la luz desde los sótanos de la intolerancia en los que habían sido lamentablemente confinados, ahora quieran adoptar la forma más burguesa de unión, y la más pasada de moda si se quiere: ellos(as) quieren casarse con todas las de la ley. No importa si ponen en aprietos al encargado de la celebración, que no sabrá si terminar la ceremonia con un clásico: Y ahora los declaro marido y mujer. ¿Los declaro qué, en todo caso? Y aquellos(as) que insisten en adoptar niños no procreados por ellos(as) no parecen detenerse en los aprietos en que ponen a esas criaturas (¡qué culpa tienen, por Dios!) cuando, tras portarse mal en el colegio o haberse ganado malas notas, el profesor les pueda decir: Dile a tu mamá que quiero hablar con ella. La respuesta, en un caso, podrá terminar siendo, para bochorno infantil: ¿Con cuál de ellas, profe? Además, con ello se termina para siempre ese dicho de Madre hay una sola. Tanto Carlos Ferrero como Henry Pease parecen haber descubierto ahora (más vale tarde que nunca) lo que esta página viene diciendo desde hace tiempo: que el periodismo ha sido un enemigo implacable del Presidente, a quien se le han prendido desde que asumió el poder. Diarios amarillos o blancos (por así llamarlos), han venido atacando implacablemente a Toledo desde el inicio de su mandato (aunque hay que reconocer que algunos de los blancos sólo últimamente), como jamás lo hicieron cuando Fujimori estaba aún vivo. Porque para mí y otros peruanos el Chino ha muerto, aunque como un alacrán siga picando. Una demostración de lo que digo es el escándalo armado acerca de las supuestas recomendaciones para puestos oficiales de la hermana del Presidente, Margarita Toledo. Pongámonos en la hipótesis de que ello sea cierto: ¿me puede alguien decir en qué gobierno anterior personas influyentes no recomendaron a alguien? ¿Un aprista tendrá el desparpajo de afirmar que eso no ocurrió en el gobierno de Alan García? ¿Que el gerente aprista de la entonces Compañía Peruana de Teléfonos no escribió una carta al secretario general de su partido informándole de haber cumplido la consigna y haber colocado a 300 compañeros en la empresa? ¿No es cierto acaso que Luis Castañeda Lossio se encontró en el Instituto Peruano de Seguridad con varios miles de apristas nombrados en la institución pocos meses antes de que terminara el gobierno de AGP? ¿Y que Acción Popular no hizo lo mismo en el de Fernando Belaunde Terry? ¡Entonces, quién tira la primera piedra! Ni se alegren tanto los socialistas del mundo por el triunfo de PSOE en España, porque ese socialismo es menos socialista de lo que parece. Lo que, por cierto, no es una crítica.
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