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25
de marzo de 2004
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Sensualidad
Descompuesta
Muestra juega con el proceso de descomposición a través
de la fotografía y la pintura.
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Sugerente
obra de Toto Fernández y Ricardo Montoya en "Des Composiciones"
, desde el 1 de abril en Forum, Larco 1150, Miraflores.
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TRAS definir las diferencias entre fotografía
y pintura - "teniendo en cuenta que la primera analiza lo que la
segunda sintetiza"- dos artistas de inquietudes expresivas similares
le sacan la vuelta a las definiciones para crear sensaciones, ambientes
y conceptos.
Ricardo Montoya, fotógrafo, presenta un proyecto
en el cual capta detalles de una imagen y, a partir de ellos, la
descompone para volverla a componer. Así, la foto de una
chica en el baño se convierte en el estudio de la chica en
el baño. Se analiza su pelo, su hombro, la posición
de su mano, separando cada pedazo del todo para que cobre una importancia
individual dentro de un mosaico que, además de describir
en detalle, muestra una imagen unitaria.
Por su lado, el pintor Toto Fernández selecciona
alrededor de 15 de las 60 u 80 fotografías cuadradas de Montoya
para intervenir cada imagen digitalmente con un filtro que las distorsiona.
Luego las vuelve a pintar y las ubica, entre espacios en blanco,
para componer algo distinto pero similar a lo primigenio. Ahora
la chica en el baño es la idea de Fernández de una
chica en el baño. Lo que antes se analizó se convierte
en un resumen de las percepciones, ideas, imaginaciones y fantasías
del pintor que partió de algo existente para volverlo a crear.
"Lo interesante será ver las imagenes juntas",
comenta Carlo Trivelli, curador de Des Composiciones, muestra que
según él es más un ejercicio de estilo.
Cada obra mide aproximádamente 2 m. por 1,8
m. Para Trivelli, este es un factor interesante por el cual vale
la pena visitar una propuesta que describe como `curiosa', ya que
se trata de un trabajo que se hace sobre otro.
La decisión de juntar a Montoya y Fernández
se le ocurrió al curador tras considerar que los dos comparten
sensibilidades por el cuerpo, el desnudo y la sensualidad. Este
común denominador dota a la exposición de una evidente
carga erótica que la llena de provocación y juego,
al invitar al espectador a admirar y celebrar lo que los artistas
consideran bello y sugestivo en cada uno de los fragmentos que rescatan
del conjunto para hacerlo único y especial. (R. Massa)
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Mireille
Herbsmeyer protagonizará la única función
el viernes 2 de abril en la Alianza Francesa de Miraflores.
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ETIQUETA SOCIAL.-
Algo definitivamente saludable para la escena y el público
teatral local es la presencia de una obra de un autor contemporáneo
-como lo fue la puesta en escena de las norteamericanas "La Metamorphosis"
y "Clase Maestra"- porque sin duda atiza y dinamiza un oficio que
suele refugiarse en los clásicos. Ahora es el turno del teatro
francés con "Les regles du savoir- vivre dans la société
moderne" (Las reglas de saber vivir dentro de la sociedad moderna)
del dramatugo francés Jean Luc Lagarce que se ofrecerá
en el idioma galo pero con subtítulos en español.
La obra gira en torno a una conferencista que llega para explicarnos
la vida y que en su intento por sistematizar la existencia profiere
sentencias y definiciones que hoy solo pueden provocar risa. La
dirigirá François Berreur quien ubica la escritura
de Lagarce en la senda propuesta por Beckett y Ionesco y señala
que "nacer no es complicado, morir es muy fácil y vivir -entre
estos dos eventos- no es necesariamente imposible". Habrá
que ver.
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Poesía Residencial
Bruno Mendizábal publica poemario "San Felipe Blues".
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Editado
por la editorial Álbum del Universo Bakterial se presenta
el 1 de abril en "La Culpable" de Barranco
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EN febrero de 1962 CARETAS publicaba una
nota referente a la construcción de la residencial San Felipe
por el entonces presidente Fernando Belaunde. En ella, con un tufillo
modernista, se hablaba del conjunto residencial como la alternativa
de vida para "el hombre del futuro". Uno de estos individuos es
Bruno Mendizábal (1958), quien dedica su opera prima a este
pueblo/ciudad casi autónomo dentro de Lima, explorando a
través de versos simples y melancólicos, el carácter
determinante de esta urbanización sobre los personajes, las
soledades que habitan la "resi". La cotidianeidad, los objetos rutinarios,
los espacios privados pero compartidos (como los pinballs o la peluquería),
se vuelven materia poética que evoca cierto halo de marginalidad
(social, emocional), a veces rítmico, como el jazz del que
goza su autor, a veces cadencioso, intimista. Mendizábal
publicó parte de estos poemas como "Nocturno de San Felipe
(Blues)" en 1999, en un tiraje de 70 ejemplares hoy inubicable.
La edición actual, a cargo de Arturo Higa Taira y Francisco
Melgar, cuenta con un ensayo fotográfico a cargo de Philippe
Gruenberg y Pablo Hare, así como una entrevista de todos
los partícipes de la edición con el poeta. Sólo
como muestra, basta "El Peso del Cosmos": Una noche deseché
arrugados temores,/ escrúpulos que curvan, y canté/
Canté con carros viejos,/ con soledad, con postes./ Canté
y de mi canto/ brotó una bruma/ que me persigue/ y me da
un color/ por el que todos/ advierten mi presencia./ Canté
para no llorar,/ para no fumar,/ para no perseguir/ la sombra de
una niña;/ pero, sobre todo,/ canté para no ver/ mi
soledad/ hacer un círculo/ en torno a mí." (Jerónimo
Pimentel).
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Aki Es
La elegancia del humor en "El hombre sin pasado".
LA última película de Aki Kaurismaski tiene la peculiaridad
de contar una historia triste con una elegante hilaridad que se
magnifica porque la convención actoral establecida por el
director impide en todo momento que los actores sonrían o
muestren algún rictus propio del humor, sino que por el contrario,
se mantienen contenidos, casi imperturbables -ante el olvido, la
pérdida y el desarraigo-, creando de esta manera, una realidad
con reglas propias donde lo dramático siempre tiene posibilidades
humorísticas y donde lo humorístico se encarna con
la solemnidad propia de la tragedia griega. Entonces, lo terrible
de la vida pierde toda esa carga melodrámatica y se nos presenta
serena, como un tango finlandés, porque nada es tan aterrador,
ni espantoso o complicado. Si un hombre que es golpeado hasta ser
desfigurado de forma brutal y luego de que el electrocardiograma
emite su monótono y fatal tuuuuuuuuuuuuu, se pone de pie
y reconstruye su vida apoyado en un cigarrillo liado por él
mismo, entonces la augusta carcajada es inevitable. Perfecta para
asiduos al Puente Villena. (JCM)
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¿Kafka no era kafkiano?
CUANDO se descubre que un autor que nos ha
encandilado durante más de dos generaciones -hablo de Franz
Kafka- realmente escribió algo distinto a lo que hemos leído,
ingresamos al tragicómico territorio de la confusión.
Como se ha venido difundiendo durante décadas,
Kafka pidió a su amigo y colega Max Brod que destruyera todos
sus manuscritos. Brod no sólo no cumplió con el encargo
sino que, como se afirma ahora, corrigió y publicó
las novelas y cuentos de Kafka. Y ahora se nos endilgan versiones
supuestamente originales de lo que Brod cambió.
¿Qué pensar de todo esto?
Primero, que Brod no era solamente el buen amigo
y no tan espectacular escritor que suponíamos. Porque lo
que leímos con la firma de Kafka es una verdadera maravilla.
Si de su única novela publicada en vida, "América",
se vendieron 14 miserables ejemplares durante el primer año,
después de muerto el autor recibió no sólo
el honor de un adjetivo nuevo, "kafkiano", usado inclusive por quienes
jamás lo leyeron, sino también de ser prohibido por
totalitarismos como el fascismo y el estalinismo.
Segundo: Brod debe de haber sido un genio. Porque
lo que hizo resultó en la espectacular obra que conocemos.
¿Será la versión pre-Brod mejor que eso?
Tercero: más de uno ha especulado sobre si
Kafka realmente quería que se destruyeran sus originales.
¿Por qué se los dio a Brod en vez de destruirlos él
mismo, que es lo normal cuando un escritor está descontento
con lo que ha hecho? Y si consciente o inconscientemente Kafka,
a pesar de su aparente fracaso, no era tan adverso a la publicación,
¿se trató verdaderamente de una (bienvenida) traición
por parte de Brod? ¿Kafka quería que Brod lo corrigiese?
¿Los "cambios" de Brod mejoraron la versión de
Kafka? ¿O Kafka sin Brod era todavía más fabuloso?
¿La "falsificación" es mejor que el original? ¿Qué
hemos estado leyendo?
No podemos preguntarles ni a Kafka ni a Brod. Queda
al criterio de cada cual leer ambas versiones o, como el impaciente
firmante de estas líneas, quedarse con los textos "corregidos"
que conoce. Y los textos que conoce le bastan y sobran para agradecer
a Kafka… y posiblemente a Brod. Simplemente se me hace cuesta
arriba creer que esos cuentos y novelas puedan haber sido "mejores",
sea esto lo que fuere. (José B. Adolph)
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