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ARTICULO

7 de abril de 2004

El Comando Sur
Jefe militar habla de las nuevas amenazas a los EE.UU.

n
El C. Sur abarca América Latina y el Caribe.  

y la Trinchera Norte

E
L pasado 1 de abril el general James T. Hill, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos se presentó ante el pleno del Comité de Fuerzas Armadas del Senado norteamericano para exponer la estrategia militar que seguirá su comando y los requisitos operativos para el año fiscal de 2005.

Muy a tono con la retórica actual de la política exterior norteamericana, el general del Ejército destacó la contribución de su sector en la guerra contra el terrorismo y la promoción de los intereses de seguridad norteamericanos en América Latina y el Caribe, mientras participaban en la construcción de una comunidad de seguridad cooperativa en el área.

LAS NUEVAS AMENAZAS

Para las autoridades militares norteamericanas, las amenazas tradicionales son el narcoterrorismo y sus secuelas, expresadas en pandillas urbanas, grupos ilegales armados y, en menor medida, grupos radicales islámicos, que practican similares negocios ilícitos.

Los narcoterroristas en Colombia son la mayor y la más conocida de las amenazas para el jefe del Comando Sur, quien considera "un gran avance" que ahora se trate a los grupos armados colombianos como fuerzas narcoterroristas y no como guerrillas románticas. La segunda de las amenazas tradicionales son las bandas criminales que actúan a lo largo del continente, en un terreno de difícil acción porque se hallan en el límite entre el trabajo policial y las operaciones militares. En tercer lugar están las organizaciones del Medio Oriente que captan fondos en la región ("decenas de millones de dólares") a través del lavado de dinero, narcotráfico, contrabando de armas y personas o la falsificación de documentos.

La novedad son las llamadas "amenazas emergentes", como el populismo radical, que mina, en términos del general Hill, el proceso democrático y el respeto a los derechos individuales. Aunque el documento aclara que no considera al populismo en sí mismo como una amenaza, encuentra que sí lo son sus variantes más radicales que terminan "inflamando sentimientos anti-norteamericanos". La mayor preocupación norteamericana está en aquellos líderes radicales que capitalizan las frustraciones existentes en diversos países de la región por las profundas desigualdades sociales y económicas y por el fracaso de las reformas democráticas, para imponer sus agendas sobre el resto de la población vulnerando los derechos de los demás.

Aunque el Jefe del Comando Sur no menciona directamente a alguno de los populistas radicales que podría constituir su némesis emergente, varias referencias a los cocaleros bolivianos sugieren que los halcones le han echado el ojo a figuras como Evo Morales. Sin embargo, la calificación de populista radical es tan amplia que pueden caber en ella líderes políticos no vinculados a la coca, que desarrollen agendas de confrontación económica con los sentidos comunes imperantes en Washington. Recuérdese, al respecto, que no han sido pocos los mandatarios elegidos democráticamente en la región que han sido catalogados con términos similares en años no muy lejanos.

n
 

General James Hill, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Der.: Disturbios en La Paz alentados por "populistas radicales", según Hill.

PASANDO LISTA POR PAÍSES

No cabe duda que Colombia es la niña de los ojos del Comando Sur. El presidente Uribe y el Plan Colombia han alcanzado grandes éxitos que validan la actual política de seguridad de los Estados Unidos. Como prueba de ello mencionan las importantes capturas de líderes de los grupos armados y la desmovilización de sus cuadros, respetando el Derecho Internacional Humanitario, sin denuncias por violaciones de los derechos humanos cometidas por tropas entrenadas por los Estados Unidos. No es una casualidad, por ello, señala con orgullo el general Hill, que para la opinión pública colombiana las fuerzas armadas sean la segunda institución más respetada en el país después de la Iglesia.

En otros casos, los resultados son desiguales. En Venezuela, prevén que la creciente polarización política del país continuará si el gobierno persiste en su marcha autoritaria. Por su parte, en Bolivia, se remarca que los cocaleros buscan expandir sus cultivos por el narcotráfico y no por prácticas ancestrales. Sus líderes han logrado el apoyo de los grupos indígenas y, junto a los sindicatos, derribaron al presidente Sánchez de Lozada. El presidente Mesa logró estabilizar la situación, pero está vigente el riesgo de que los líderes radicales logren encauzar al movimiento indígena hacia una posición tal que convierta a Bolivia en un narcoestado que apoye el cultivo incontrolado de la hoja de coca.

En el caso peruano, se destaca, como era de esperar, la baja desaprobación del presidente Toledo a pesar de los relativos éxitos económicos, y la inactividad de la población indígena (sic) a diferencia de Bolivia. Se considera que Sendero Luminoso sigue siendo un problema, que ha adoptado el método de las FARC de proteger a los narcotraficantes, pero que está bajo control de las fuerzas de seguridad. No se menciona una amenaza de "populistas radicales" en el país.

En Centroamérica y el Caribe, ven más proximidad y apoyo que en otras áreas (aunque Cuba no es mencionada ni como amenaza tradicional), pero tienen un peligro latente en las bandas y pandillas criminales con conexiones en los EE.UU. Al analizar el Cono Sur, se destaca que la mayoría de países estuvo en contra tanto de la intervención norteamericana a Irak como de la ley para proteger de cargos a los miembros de las fuerzas armadas de los EE.UU. comprometidos en violaciones de los derechos humanos en el exterior. De esa área, el general Hill resalta la creciente colaboración que tienen con Chile en misiones como la de Haití y el Canal de Panamá.

A pesar de los éxitos enumerados, el Comando Sur busca redoblar esfuerzos para lograr una "arquitectura estratégica" que les permita dar "respuestas regionales al terrorismo", optimizando la información recopilada, aún en condiciones poco edificantes como las del centro de detención de Guantánamo, y enfrentándose a sus peculiares amenazas definidas en alguna trinchera del norte.

 

 


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