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1
de abril de 2004
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Avalancha Plástica
Mítico pop achorado del colectivo "Huayco" inundará
la capital.
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"Oh
cultura", Mary Luy, 1980. Serigrafía sobre papel. Desde
el 20 en el C. C. de España. Der.: "Bajan..."
Mariela Zevallos, 1980. Serigrafía sobre papel.
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ATRINCHERADOS en un taller ubicado en lo que
ahora es "La Estación" de Barranco, identificándose
con la música y letra del Malo del Bronx (alias Willie Colón)
y de la trova (protestante pero con fe) y calmando la abrasadora
sed en el bar "Juanito", una pandilla de plásticos supo sacudir
con ironía y furia el establishment pictórico
local. Pero los "Huayco" fueron más que una leyenda seudorromántica
y bohemia porque María Luy, Francisco Mariotti, Rosario "Charo"
Noriega, Herbert Rodríguez, Juan Javier Salazar, Armando
"Sherwin" Williams y Mariela Zevallos -con otros colegas de andanzas
y sueños- provocaron, como todo alud telúrico, devastación
y fertilidad en nuestro medio. Sobre ello, conversamos con Gustavo
Buntinx, curador de la muestra restrospectiva de este colectivo
artístico:
-¿Qué trajo consigo esta avalancha?
-La posmodernidad para nuestra cultura pictórica.
Termina con una amplia gama de ingenuidades que hacían de
nuestra república plástica una colonia embozada. Esta
ruptura se puede resumir en un contraste de imáganes: La
celebratoria y festiva "Twiggy" de Emilio Hernández y la
"Sarita Colonia" pintada sobre 12 mil latas vacías en el
km. 54 de la Panamericana. Esta obra, como la "Salchipapa" -pintada
sobre 10 mil latas de leche evaporada- plantea una relación
distinta entre lo pequeño-burgués-ilustrado y lo popular.
Ya no son simples citas al pop de Warhol y Liechtenstein sino que
es una apropiación crítica para recrear con una ironía
feroz la estructura del arte y el hambre en nuestro país.
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La
Sarita Colonia se ha vuelto meta de diversos peregrinajes.
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-¿Y hasta dónde llegó este alud?
-Aún estamos revolcados por su turbulencia.
La huella del "pop achorado" es decisiva para cualquier comprensión
cabal de nuestros procesos artísticos actuales. Lo que no
quiere decir que se hayan desarrollado otras tendencias importantes.
-¿Cómo fue recibida por esos años?
-De modo paradójico, porque más que
adjetivos fueron víctimas del limeñísimo ninguneo.
Pero hubo excepciones, como un texto de Mirko Lauer que acompañó
la exposición "Arte al paso" en la galería Forum en
1980. Allí se leía: "en el Perú hoy sólo
lo popular es moderno". Esa frase fue el resumen de todo un proceso
que tenía décadas incubándose y que se concretó
con esta muestra.
-Era una época muy movida, ¿no?
-Neurálgica, porque coindide con el final
del régimen militar de Morales Bermúdez, la elección
democrática de Belaunde Terry y el inicio de la violencia
terrorista. Por eso la propuesta social y cultural de "Huayco" se
ubica en un punto de quiebre de nuestra historia.
-¿Y por qué se separaron?
-Huayco fue la cristalización de la utopía
socialista de la pequeña-burguesía-ilustrada. Cuando
aquella se hace añicos, el colectivo también se desintegra.
Pero este proceso de deterioro, descomposicón y muerte (año
'82) es perfectamente natural y no le quita su vitalidad como lo
demuestra la "Sarita Colonia", que después de 24 años
se ha convertido en un lugar de peregrinaje que nos contempla y
recibe ofrendas como si fuera una huaca moderna. (J. C. Méndez)
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Admirador
de Shakespeare, usó una rosa para hablar del pisco.
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Letra y Planeta
Premiado autor chileno habla de literatura, piratería y política.
EL risueño escritor chileno Antonio Skármeta,
ganador del Premio Planeta 2003 por El Baile de la Victoria, vino a Lima
para presentar la novela que lo hizo merecedor de un premio que ya han
recibido Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique. Durante su visita,
último escalón de una gira de cuatro meses como parte del
galardón, repartió conceptos acerca de:
El
Premio Planeta
"Se siente bastante bien recibirlo. A diferencia de
otros premios, éste es muy mediático. Lo principal es que
consolida mi literatura frente a mis "seguidores habituales" y provoca
quizás que (los nuevos lectores), después de leer este libro,
reboten a mi obra anterior y tengan expectativa de lo que voy a hacer
más adelante. Para un escritor profesional, ese es el premio".
Escribir
"Son emociones e historias que conviven en mi alma durante
mucho tiempo, hasta el momento en que hay un detonante".
Programa de televisión
"Siento que pertenezco a mi tiempo. He nacido admirando
los medios de comunicación, son parte de mi trabajo político.
Soy un hombre comprometido con mi sociedad, y siento que éste es
el mejor compromiso que he podido hacer. Un espectáculo de televisión
antisolemne, quitándole la C mayúscula a la cultura".
La compra de armamento
"Hay un concepto de renovación de la flota. Chile
adquirió fragatas y aviones para renovar material gastado. Eso
está dentro de los límites tradicionales de la defensa.
Según los militares la presencia de armamento es moderada, de modo
que haya una actitud persuasiva. Estoy muy tranquilo acerca de la vocación
absolutamente pacifista del Chile contemporáneo".
Piratería
"Peligrosón. Terrible. En Chile tiene ya límites
desbocados. Me dicen que en Perú no está mejor. Es una de
las tantas barbaridades que suceden en el mundo contemporáneo".
El pisco es peruano...
"Shakespeare: "Qué importa el nombre que le pongamos
a la rosa, siempre dará el mismo aroma". (Romina Massa)
Pasión e Impresión
¿Es la película de Mel Gibson apta para menores de
edad?
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En
el Perú la película es apta para mayores de
14 años, lo que permite a algunos colegios llevar a
sus alumnos.
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DESDE el punto de vista cinematográfico,
en el Perú, la crítica ha calificado a La Pasión
de Cristo como una película que manipula emociones, con escenas
morbosas, expresamente violentas, y personajes desalmados a más
no poder.
Algunos cinéfilos adultos que la han visto
la comparan con una masacre. Los crueles maltratos que sufre Jesús
le ocasionaron, hace poco, un preínfarto a una mujer de 58
años en Jesús María. ¿Con estos antecedentes,
es aconsejable llevar los niños a verla?
Hace una semana llegó a CARETAS, la carta
de un lector, el Dr. Mario Pérez, médico especialista
en ecografías de la Clínica Vesalio contando el caso
de su sobrina de sólo nueve años que sufrió
una crisis de angustia después de espectar la película.
La proyección se hizo en el auditorio de un colegio de San
Isidro, dirigido por religiosas. Por temor a represalias prefirió
el anonimato del centro educativo y la pequeña. "Ella sufrió
un severo trauma, al extremo de ser llevada de urgencia a una clínica.
El filme hace gala de un sadismo indescriptible que no puede ser
visto por menores de edad", señala el lector. En el Perú,
La Pasión... es apta para mayores de 14 años.
Con esta clasificación algunos colegios, todos
católicos, compran entradas para funciones particulares o
exhiben La Pasión... en sus locales. Una cadena de cines
consultada señaló que menores del tercero a quinto
de secundaria del Villa Caritas, San Ignacio de Recalde, Reina de
los Angeles, Carmelitas y la Congregación Hermanas Canonesas
de la Cruz, entre otras, han visto la película.
La psicoterapeuta Martha Barcellos, fundadora de
la Asociación Peruana de Psicoterapia de Niños y Adolescentes
del Perú, opina que "hasta los 14 años los niños
no procesan bien el sentimiento de ansiedad, para los más
sensibles y vulnerables, el impacto de la película puede
ser tan fuerte que los lleva a padecer un cuadro parecido al estrés
postraumático: angustia, alteración del sueño,
falta de apetito y desconfianza en los adultos que en su percepción
son los que dañan" Los padres y profesores deberían
ser el primer filtro a una sobredosis de violencia visual. En esta
Semana Santa abundará, como es costumbre, la programación
televisiva de rigor. Pero sin tanta sangre. (A.A.V.)
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HABLA PALABRA.- En una esquina "odumodneurtse"
y en la otra "La Unión libre". Ambos periódicos se ponen
en guardia en favor de la poesía. El primero lanza "3 poemas
inéditos" de Washington Delgado, una entrevista a Rodolfo Hinostroza
y las contundentes opiniones de J. C. Yrigoyen sobre la poesía
local de los últimos 20 años. El segundo responde con
una summa del colombiano Jotamario Arbeláez, un homenaje al
ya mítico Juan Ojeda y un asedio a la crítica literaria
local. El público, por fin, es el ganador. Larga vida. |
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Culebritas y Culebrones
Por
JOSE B ADOLPH
¿Qué es
lo que le otorga grandeza a lo que podría ser sólo
un buen cuento o una buena novela? ¿Cuál es la diferencia
entre un texto de ficción bien redactado y una obra maestra
de la literatura?
Tratando de desbrozar entre los a veces inteligentes
matorrales de la crítica y de los cursillos de literatura,
apuesto por una típica definición pseudoinfantil:
grande es lo que me provoca culebritas en la espina dorsal, me llena
los ojos de lágrimas, me hace sonreír con cierto dolor,
me hace tartamudear.
¿Cuántos cuentos y novelas le han provocado
reacciones como esas? El asunto va más allá del "'ta
bien la novela, ¿ah?". Inclusive sobrepasa, hasta cierto
punto, el tema de la "técnica", a pesar de que la correcta
confluencia de ésta con el contenido es fundamental. Es
algo que va más allá de la escritura para ingresar
a los territorios emocionales de nuestro "cerebro de reptil", el
más viejo y profundo de nuestros cerebros.
Claro que existe la literatura cómica pero
aún en ella tras el camino de la risa está el sendero
de la sonrisa. Pero conmover al lector(a) sigue siendo, para mí,
la marca de la eficacia literaria. Por eso hay célebres libros
que se me caen de las manos cuando intento una segunda lectura y
otros que reencuentro como si fueran un amor que estuvo ausente.
Se comprenderá que no son muchos. Y tales escritos siempre
me remiten a otros, en una sutil cadena que es tan infinita y curva
como dice Einstein que es el universo.
No a todos conmueve lo mismo, se dirá, y existen
los que lloran con las telenovelas huachafas. Conclusión:
dime con qué lloras y te diré qué eres. Seamos
más tolerantes con las culebritas de bajo nivel de los culebrones.
También por eso es tan triste conocer a personas que se privan
de la lectura.
Y sobre esto hay que decir que el Perú es
un ejemplo terrible. Hay los que leen poco por razones económicas
(pero el que quiere leer lee, como sea y donde sea). Pero otros,
la mayoría, están presos en la gran cárcel
de la cotidianeidad: "no tengo tiempo para leer", como si se dijera
"no tengo tiempo para respirar".
Conclusión: como en cualquier otro tema filosófico,
la pregunta es: grandeza para qué. O para quién.
Dejemos en paz a los (las) que lloran por lo que consideramos
kitsch: no los vamos a cambiar. Que cada cual llore por lo suyo.
¿Y quién no tiene un rinconcito kitsch en su tolerante
corazón?
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