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El Misterio de la Poesía
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| ARTICULO | 15
de abril de 2004 |
El Despertar
de un Genio
A los 10 años de edad estudiaba con vela o mechero. A los
16, asombra a los matemáticos.
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Claudio
resuelve fórmulas, pero también ama las letras. En
el 2003 ganó para el Perú la medalla de bronce de
la Olimpiada Internacional de Matemática en Tokio, entre
500 participantes de 87 países.
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Escribe CESAR LEVANO
CLAUDIO Espinoza Chuqquipura sorprendió cuando,
en marzo último, ingresó casi al mismo tiempo en San Marcos
y en la Universidad Nacional de Ingeniería con puntajes asombrosos,
más asombrosos aún por su edad: 16 años.
Todavía más notables son las condiciones
en que se ha desarrollado el joven genio. No eran materialmente alentadoras.
Su padre es desde hace seis meses conductor de un mototaxi; pero antes
estaba aún peor: era de esos controladores callejeros que cantan
la hora a ómnibus y combis, a cambio de diez céntimos.
Claudio conoce, pues, las dificultades de una familia pobre.
De niño, cuando terminaba primaria en una escuela fiscal, hacía
sus ejercicios matemáticos a la luz de una vela o un mechero. En
esa época, el padre le compraba los cuadernos que podía:
"eran su juguete".
-Como en la casa no había luz, tampoco había
televisión, cuenta el matemático adolescente.
El padre, don Vicente Espinoza Pastor, es natural de Andahuaylas.
Llegado a Lima, estudió sólo hasta tercero de primaria.
A los trece años de edad tuvo que fungir de padre de familia, para
sostener a sus cuatro hermanos menores. Luego fue obrero de construcción
civil. A los 44 años, conduce su mototaxi en Canto Rey, al fondo
del inmenso distrito de Lurigancho.
La madre, doña Regina Chuqquipura Colqui, es natural
de Sicuani, Cusco. Al igual que su esposo, llegó a muy corta edad
a Lima. Hasta hace poco vendía comida en su barrio. Recuerda cómo
su hijo logró una beca para estudiar en el colegio "Bertolt Brecht"
gracias a que triunfó en un concurso nacional de matemática
convocado por la Asociación de Docentes de la UNI (ADUNI), la Academia
"César Vallejo" y el Colegio particular "Bertolt Brecht":
-Salía de un colegio y se iba al "Bertolt Brecht"
de Breña. Acá comía rápido como un pollo,
y partía. El viaje duraba más de una hora.
A Claudio no le gusta que se hable de él. Uno de
sus profesores del "Bertolt Brecht", Marco Fretel Rodríguez, especializado
en genometría, comenta:
-Es un estudiante tranquilo, sencillo. Sigue con atención
las clases, tiene respeto por sus profesores y sus compañeros.
No es un alumno "botado" (vanidoso).
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Con
su padre, Vicente Espinoza, andahuailino, esforzado mototaxista
que sólo pudo estudiar hasta el tercer año de
primaria. Der.: Medallas de Tokio y otras ciudades. A Japón
fue con plata prestada, que el Estado luego pagó.
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Claudio acota, serenamente:
-Otros chicos pueden ser iguales.
Es preciso como una fórmula matemática.
Es parco: tiene la elocuencia de los números.
Con esa misma sobriedad obtuvo 200.5 puntos en el
examen de admisión de San Marcos (récord histórico),
de un total máximo posible de 220. Allí seguirá
matemática pura. En la UNI alcanzó 118.9 puntos, siendo
el máximo de 120. Estudiará allí ingeniería
electrónica.
Claudio tiene una queja: a diferencia de sus padres,
no habla quechua:
-¿Por qué no me han enseñado
desde chico?-, interroga.
No hay amargura en su voz.
La señora Regina ha instalado ahora una pequeña
pulpería en su casa. La casa está casi recién
pintada y Claudio tiene un cuarto de estudio. El presidente Alejandro
Toledo lo gestionó, mediante donación del Banco de
Materiales. Es un premio mínimo para un muchacho que ha acumulado
medallas y diplomas en cuanto concurso nacional o internacional
de matemática ha participado. Pienso que en esta casa hay
una niña mayor que Claudio, que también descuella
en matemática, pero tiene que trabajar. Un pequeño
sigue a Claudio, en edad y afición por los números.
La pobreza, a veces, no puede con el talento. Misterio.
El genio de Víctor Hugo lo abordó en
su cuaderno de chantiers (bosquejos): "Unica diferencia entre
los hombres, la inteligencia. La cantidad de inteligencia viene
de la naturaleza. Sobre esta desigualdad, el hombre no puede nada.
La cantidad de la enseñanza viene de la sociedad. Sobre esta
desigualdad, el hombre lo puede todo. Hay que basar la igualdad
en la educación".
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