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Edición Nº 1819 |
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Santuario
Histórico Machu Picchu
Escribe TERESINA MUÑOZ-NAJAR LO que sucedió el 10 de abril en Aguas Calientes era inevitable. Desde que ese centro poblado nació (una vez que llegó el tren a la zona), ha estado en una zona de riesgo. No obstante, la muerte de una persona, la desaparición de diez y un saldo de 60 damnificados pudo, de alguna manera, evitarse. Roberto Rossel Gutiérrez por ejemplo, una de las víctimas, tenía un hostal en el kilómetro 101, justo donde cayó el primer deslizamiento. Inmediatamente que ocurrió el desastre, Roberto ayudó a sus alojados a abandonar la zona pero regresó y finalmente desapareció. ¿Por qué construyó un hostal en un lugar tan peligroso como la ribera? Pues simplemente porque el alcalde Oscar Valencia Aucca le otorgó la licencia para hacerlo. Pero lo más grave es que existe, está editado y cualquier persona puede adquirirlo en las oficinas del Fondo Nacional para Areas Naturales Protegidas por el Estado (PROFONAMPE), un Plan para la Mitigación de Desastres del Poblado Machu Picchu-Aguas Calientes. Éste fue realizado con el apoyo financiero del PNUD y del fenecido Programa Machu Picchu. "No se elaboró -dice Alberto Paniagua, director de PROFONAMPE- para evitar los huaicos ni la furia de la naturaleza sino para disminuir los efectos de un desastre con la adopción de medidas de prevención específicas". Tres de las muchas obras propuestas por el Plan de Mitigación fueron financiadas por PROFONAMPE, administrador de los recursos del canje de deuda con Finlandia, y ejecutadas. La defensa ribereña del río Aguas Calientes (se trabajó solo en esa cuenca), la construcción de disipadores de energía un kilómetro y medio arriba del pueblo y la estabilización de taludes. "Los disipadores de energía -explica Paniagua- permiten limpiar el cauce del río y a través de una suerte de escalera se consigue que la caída de agua sea menos violenta, mientras que al estabilizar los taludes (formaciones de 45 grados de material deleznable) con rocas y piedras se logra que éstos no se vengan abajo con los aluviones". Pero el plan reúne también una serie de observaciones
que van desde la actitud que deben tener los pobladores ante una situación
de alarma hasta las reglas de juego y ordenanzas que deben ser asumidas
por las autoridades. En este caso por el alcalde que supuestamente preside
el sistema de defensa civil. "Nosotros -añade Alberto Paniagua-
hemos dado todos los elementos, de la operatividad se encargan los alcaldes".
La pregunta es: ¿Sabrá el señor Oscar Valencia que
existe el mencionado Plan de Mitigación? Si la respuesta es afirmativa,
entonces lo ignora porque a él le correspondía prohibir
que su comunidad siga creciendo en medio de un espantoso caos.
Según el director del INC, Luis Lumbreras, el Instituto -también parte de la Unidad de Gestión, como lo es el INRENA y el Gobierno Regional del Cusco- objetó esa ley. "En primer lugar -afirma él- por una cuestión genérica, porque tendría que hacerse con todos los municipios del país. Agregamos también un elemento: que se especificase cual iba a ser el destino de ese dinero. Sucede que Machu Picchu, por los ingresos que genera, se convierte en una especie de mina de oro que todos quieren explotar". Y añade: "Existe la voluntad de que el Plan Maestro se ejecute y las cosas mejoren pero, a veces, esa voluntad tiene dificultades de carácter político que proceden, por ejemplo, de la dación de esta ley tan forzada y rápida". Hay más dificultades no obstante. La Unidad de Gestión no funciona, no pertenece a ningún pliego presupuestal y no tiene la capacidad para administrar una cuenta corriente, entre otras cosas. Como bien dice Alberto Paniagua: "Cuando hay varias autoridades con distintos niveles de jurisdicción, al final solo hay un rozamiento permanente entre ellas". De otro lado, el hecho de que la UNESCO hay advertido que Machu Picchu podría incluirse en la lista de bienes "en peligro" no es como para tomarlo a la ligera. La próxima reunión del Comité del Patrimonio Mundial será en el mes de julio, en China, y allí se evaluará si debe o no considerarse "en peligro". CARETAS tuvo acceso a las recomendaciones que las últimas tres misiones de la UNESCO que llegaron al Santuario (la última fue en el 2002) hicieron al gobierno peruano, seriamente preocupadas por la situación de su conservación. Son en total 44. Es importante señalar que de los 730 sitios inscritos en el Patrimonio Mundial, el Santuario Histórico de Machu Picchu (32,000 hectáreas) se encuentra entre los 10 más importantes, junto con las Pirámides de Egipto, la Muralla China y el Partenón. Tiene una particularidad además: la condición de área protegida y la de parque arqueológico, lo que lo hace, junto con Tical en Guatemala, único en toda América. Sería pues lamentable, una terrible sanción moral, que se le considere en "peligro", primer peldaño para desaparecer de la lista de patrimonio cultural y natural de la humanidad, por el desgobierno de sus autoridades. Una de las soluciones de las que se habla -la más radical, según Paniagua, sería la de reubicar a la población de Aguas Calientes en otra zona y dejar ahí solo lo que se refiere a servicios a los turistas- es la de la creación de una entidad autónoma que se encargue de la conservación integral del Santuario.
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