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22 de abril de 2004

Por JERONIMO PIMENTEL
Hildebrandt se Queda
Las peleas en Frecuencia Latina.

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LA llamada guerra interna o civil del Canal 2 dividía los frentes periodísticos de Frecuencia Latina en dos bandos: el formado por los cónyuges Cecilia Valenzuela ("La Ventana Indiscreta") y Gilberto Hume (director del noticiero "90 Segundos"); y por el otro, el constituido por César Hildebrandt en solitario ("En la Boca del Lobo"). El televidente evidenció esta lucha intestina a través de Hildebrandt, quien mostró su incomodidad al menos en tres ocasiones: difundiendo varios minutos de programación del cuestionable pasado de Carlos Alvarez como imitador; quejas públicas a que el programa de Valenzuela lo haya utilizado como cuña publicitaria; despedazamiento de uno de los reportajes realizados en el programa de la señora de Hume. Incluso, Hildebrandt llegó a solicitar al Consejo de la Prensa Peruana todas las quejas presentadas contra la "Chichi" (que son varias), sobre todo las que ella se negó a rectificar a pesar de haber sido consideradas válidas por el ente regulador, con la finalidad de hacerlas públicas. Posteriormente, un almuerzo con Chicho Mohme fue tomado por cierta prensa como un escarceo con la competencia (Mohme simplemente le presentaba el machote de su nuevo diario), tomando en cuenta que el contrato de Hildebrandt termina en junio. Para finalizar, el aumento del rating en el programa de Valenzuela, sustentado en reportajes que han marcado la agenda política de la semana -como el caso Karp- habría sido argüido por los adictos al bando de ella como motivo de celo de él. Al menos, esto ha dejado en evidencia las libertades editoriales que provee Frecuencia Latina y eso es una buena noticia. Consultado, César Hildebrandt, alcanzó esta versión:

-Acabo de reunirme con Baruch Ivcher y Alberto Cabello, y hemos acordado la renovación del contrato.

-¿A qué se debieron los problemas?

-Se daban privilegios a ciertos programas, y dificultades para el nuestro. Dificultades de orden técnico. Pero había otros síntomas: cierto ensañamiento de Carlos Alvarez en la legítima caracterización que me hace, pero que yo tomé, no sólo como un mensaje, sino como un memorándum de la dirección. Que Cecilia utilizara imágenes de mi programa para hacerse promoción, que invite a Fernando Ampuero, público detractor difamatorio de este servidor, etcétera.

-¿Variará ahora su opinión acerca de Valenzuela y Hume?

-Mi opinión de Cecilia Valenzuela y Gilberto Hume no va a cambiar. El noticiero es un trémulo anexo del programa del domingo. En realidad para ellos hay un solo programa, y les dan grandiosos rebotes diarios. No habría nada raro, todo sería normal, si no fuera porque el director del noticiero (Hume) es esposo de Valenzuela. Es decir, si esto fuera una empresa pública, generaría más de una denuncia en La Ventana Indiscreta. (Jerónimo Pimentel).

 


Harta Enfermedad
Cuando la ignorancia es la peor Leuzemia.

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Daniel F. y Luis Sanguinetti, ex-compañeros, ahora enfrentados.

El icono indiscutible de la contracultura peruana, Daniel F., líder del grupo Leuzemia, mostró la amplitud de su horizonte, lo rebelde de su propuesta, lo subversivo de su opción maldita, acusando públicamente a un miembro de su banda, el bajista Luis Sanguinetti, de tener SIDA y ser promiscuo, haciendo las veces del doctor Cantela, sólo que sin plata ni mandil blanco. Este inquisidor temeroso no tuvo el celo siquiera de respetar a la esposa y la hija de un miembro de su propia banda, aparentemente también infectados, y decidió optar por los mass media como caja de resonancia de su oscurantismo. Vaya tipo y pobre contracultura. Tenerlo a él de antimodelo habla mucho de una movida que casi nunca pudo cuajar un acto que merezca llevar tal nombre. Y todo esto, en parte, porque son la antítesis de algo que no existe, no hay nada a qué oponerse: en la industria musical nacional (Gianmarco, Pedro Suárez Vértiz), lloran cuando logran vender 3 mil copias de algo y eso es triple platino. ¿Alguien se imagina a Johnny Rotten corriendo rumbo a News of the World o The Daily Mirror para acusar a Sid Vicious de tener SIDA? Salvando los abismos, lo que queda es una triste conclusión: la toma de los medios hegemónicos por parte de esta contracultura no se debe a que alguien se haya escandalizado con el francamente naif "a la escuela no voy más, ni huevón", patético, por demás, en un tipo que superó la treintena hace rato. Por el contrario, este momentáneo copamiento mediático se debió, más bien, a que el líder de la banda, lo más cercano que tienen los punkies, los hijos rockeros del subproletariado y los progresistas esnobs con ansias de baño de pueblo a un Kurt Cobain, es un acuseta ultraconservador, que bajo la coartada de estar protegiendo a sus fans, tiene miedo -injustificado, además- de morir. Y para colmo, luego sale a pedir perdón. Así no juega Perú.



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David Carradine, como el buscado Bill, llega a Lima el 29. Esta segunda parte es más profunda, dice Tarantino. 
Aquí ES

Kill Bill 2

Borgiano, Felliniano, Daliniano. Que un apellido se convierta en adjetivo es la prueba última de la trascendencia artística. Es indudable que Tarantino ha forjado ello en base a una lírica representación de la violencia de estirpe gansteril incubada en la esplendorosa y miserable urbe moderna. Metralletas de "fuck you" elevadas a bella arte por unos sarcásticos, dinámicos y hasta reflexivos diálogos y el planteo de una estructura narrativa no lineal -cosa que décadas atrás había ejercido con maestría la literatura- convirtieron su breve obra -"Perros del depósito", "Pulp Fiction" y "Jackie Brown"- en un referente ineludible de los 90's. Este nuevo siglo trajo consigo, paradójicamente un regreso al pasado -fascinación que se rastreaba en sus otros filmes en su blusero, folk y melancólico fondo musical-, pues ha perpetrado un spaguetti western -versión italiana de las películas del viejo oeste- en el que las pistolas son reemplazadas por espadas samurais. Ahora, la trama se complica para esclarecer los profundos motivos que empujan a los personajes por la sangrienta venganza trazada por Tarantino. Habrá que ver. (JCM)


 

Picotazos

-Fue un pedo palaciego.

César Hildebrandt calificando la patinada gubernamental respecto al gas de Tarija.

 

 


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