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Edición Nº 1821 |
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Portada |
Cinemas
Paraísos OCHO p.m., sábado. Más de 400 espectadores se toleran en un multicine para disfrutar entre efluvios de cancha, y hasta pizza, el último estreno de Hollywood. Ocho p.m., jueves. Unos felices interesados, no más de 80, se reúnen en una casona de Barranco para ver un cortometraje de los años 70's en pleno siglo XXI. El Cinematógrafo ha reabierto. "Queremos ofrecer una sala alternativa al cine comercial," dice Sonia Arispe. Desde hace 16 años fundó con su esposo, Mario Rivas, este entrañable cine club barranquino, siempre en la búsqueda de películas y temas que muestran el otro lado del cine. "Tenemos ciclos de géneros, de productores, de países. Apoyamos mucho el cine nacional. Mostramos cortometrajes y documentales." Con programaciones parecidas otros cine clubes no representan una competencia a los multicines, sino una alternativa. "El público viene con expectativas totalmente diferentes. Son sobre todo estudiantes y retirados que quieren disfrutar la cultura a través del cine," explica Alberto Steward, que se encarga del Cine Arte de la Biblioteca Nacional. El problema constante de la sala alternativa: "Falta una política cultural del gobierno," dice Sonia Arispe y cuenta que en el caso del Cinematógrafo, como organización independiente, siempre está en búsqueda de empresas que auspicien sus programaciones. Mientras estas lleguen, no hay mejor auspicio que la fidelidad del mejor amigo del cine club: cinemero sibarita. (AP)
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