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Edición Nº 1821 |
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Musa de
los Libros
La novelista Laura Restrepo acaba de ganar el premio Alfaguara por su novela Delirio. Discípula declarada de José María Arguedas, es también la directora del Instituto Distrital de Cultura en Bogotá. En esa ciudad y el resto del país se encuentra en marcha el Plan Nacional de Lectores, que incluye la implementación, hasta el momento, de 148 bibliotecas móviles en todo el país. En la capital ya funcionan tres modernas construcciones en parques neurálgicos, las que se interconectan y cumplen con ir aliviando el peso de la biblioteca nacional Luis Ángel Arango. Según el semanario Cambio, fue en la década de los 90's que la industria editorial experimentó su mayor crecimiento. Entonces también fue beneficiada con significativos beneficios arancelarios. La ley 98 de 1993, conocida como Ley del Libro, evitó que la importación proveniente de países con subsidios se comiera a la industria nacional. Hoy imprimen 30 millones de ejemplares al año.
BOGOTA FUE UNA FERIA
CADA pocos segundos, Alejandro Katz interrumpe sus palabras y enciende la pipa. Es como si aprovechara esos momentos para seleccionar con cuidado sus conceptos. El gerente de la filial del Fondo de Cultura Económica en Argentina habla con CARETAS sobre los nuevos hábitos de los lectores y completos estudios realizados recientemente en España y su país, pero teme caer en los blancos y negros perseguidos por los periodistas. Katz asistió a la 17a Feria del Libro en Bogotá y participó en el Congreso Internacional de Editores. "Algo que apareció en los estudios, y que sirvió de base tanto para mi intervención como la de Emiliano Martínez (presidente del grupo Santillana de España), es que los lectores más intensivos son los jóvenes y no los mayores. Esto es absolutamente contra-intuitivo. Con todas las explicaciones existentes, es curioso que en dos territorios distintos se llegara a tal resultado", concluye. Para Katz, es todavía incierto pronosticar si esta nueva lectoría joven se proyectará hacia la edad madura, pero es necesario "buscar mecanismos para darle continuidad". La mitad de la población es no lectora y de la
mitad restante, un 70% es de baja intensidad. Sólo entre el 8 y
12 por ciento son lectores intensos. A partir de esos resultados previsibles,
son matices los que despiertan el optimismo de Katz. "Hay aproximadamente
un 40% del total -y hasta un poco más- que tienen una situación
ambigua frente a la lectura. Lee de vez en cuando, que no compra muchos
libros pero los lee de prestado, que no utiliza la mayoría de su
tiempo libre en la lectura pero sí una parte". Es en la conquista
de esa mayoría flotante donde, para Katz, el Estado juega un papel
urgente y posible, pues se debe tomar ventaja de la predisposición
en ese público. "Ahí tenemos una franja de público
que no puede salir tan cara", asegura Katz. "Es una cuestión de
imaginación y continuidad".
LA BONANZA El caso de la propia Colombia es un ejemplo en el cual se alterna el impulso a la industria editorial con masivas campañas de estímulo a la lectura. Luego de un relativo bajón que comenzó en 1999, la industria editorial colombiana recobró vigor el año pasado y se convirtió en la tercera productora y segunda exportadora de libros en América Latina. Por razones idiomáticas, el gigante brasileño -331 millones de ejemplares- sirve solo a su mercado doméstico. México imprime 99 millones de libros y Colombia 30 millones. A pesar de la todavía significativa diferencia en cantidad, las brechas se reducen en términos de exportación. Los aztecas venden alrededor de US$ 120 millones anuales, los colombianos US$ 107 millones. Para tener una idea de las proporciones, las exportaciones peruanas en el rubro son de US$ 19,8 millones. El semanario colombiano Cambio anota que todas las experiencias exitosas mencionadas de promoción al libro fueron patrocinadas por el Estado. Si bien en los últimos años los estímulos fiscales en México se vieron reducidos, el gobierno impulsó el Plan Nacional de Lectura para la Educación Básica y Normal (PNL). Como resultado, el Estado mexicano es actualmente el comprador de libros número uno en ese país. Hoy el presidente de Colombia Álvaro Uribe ensaya un toma y daca a la mexicana. En la inauguración de la Feria declaró que "en un principio nos comprometimos a mantener instituciones como la de la exención tributaria (a los libros), pero eso no lo resiste un país que llega a un déficit consolidado de 4.2%. Cuando yo escucho que la industria editorial ha mejorado enormemente, me digo a mis adentros, que no escuche el ministro de Hacienda". Uribe propuso reemplazar las exenciones al libro con un impuesto, "una moderada contribución en textos escolares para las escuelas públicas". La cerrada ovación que recibió esa noche no garantiza que su iniciativa llegue a verse cristalizada. Pero, a diferencia del Perú, con una industria estimulada al amparo del Estado hay al menos temas para debatir, y sobre todo, leer. (Enrique Chávez)
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