|
Edición Nº 1821 |
| |||||||||
| | ||||||||||
|
Portada |
De Nuevo y a Acomodarse LOS violentos y desalentadores sucesos de Ilave han explotado en el rostro de todo el país. Pero a quienes tiene que dolerles más la cruenta protesta y la exhibición de cuán lejos está el Perú de sí mismo, es a los políticos faranduleros. La paradoja más elocuente la propuso un ciudadano al señalar que dejando pasar la maceración del drama de Ilave, prefiriéndose la exhibición de los caballos de paso, aun a costa de pifiadera rompepalitos, indicaba la ligereza, la superficialidad, la idea festejante a como dé lugar de la actual administración. En verdad, donde se aprecia la distancia del Perú real -transido y lacerado- con el Perú oficial es que en los días finales de abril -siempre cruel- coinciden tres listados de antología (los logros del gobierno tras 30 meses de gesta indescriptible, los objetivos a corto plazo del Acuerdo Nacional, los pormenores de la Hoja de Ruta vocinglera) con una ola de protestas y reclamos con claros visos de violencia y anarquía. En esta contracción hay algo más que ruido político, incomprensión y malignidad mediática. La ciudadanía no está ya interesada en sacar tarjeta amarilla (que eso en buena cuenta es la bajísima aprobación que la administración Toledo obtiene en las encuestas), está buscando la tarjeta roja de la expulsión. En más de una ocasión se ha condenado a quienes desde el balcón político predijeron que debería acortarse el mandato presidencial. Ese sería el mayor error, se dijo, que borraría el restablecimiento democrático. El país marcha, pese al gobierno, se dijo. Pero como el cambio de gabinete, el impetuoso Carlos Ferrero, el diestro PPK, los ingresos vía ITF y el alza de los minerales, daban la posibilidad de invertir en el frente social, empezó, alentada desde el ejecutivo, la ilusión de la repartija. Para, toma carreteras, marcha a Lima y algo te tocará de esta feria despedazada que es el presupuesto. Juegos de corte, insensatos a veces, hijos del temor otros, la falta de una visión de gobierno determina no sólo la limitación del corto plazo oportunista sino la idea que hay que empezar a tomar el poder, aunque por parcialidades, como es el caso de las peticiones distritales que se han multiplicado en el Perú interior con saldos peligrosísimos de anarquía e intolerancia. La gente ya no está pensando que el gobierno tiene que cumplir sino que no hay gobierno y, por lo tanto, hay que tomar el poder por manos propias, sea el orden urbano, sea la administración de justicia, sea el pago de impuestos, arbitrios o multas, sea el poder municipal y regional. El patético ping-pong de rehuir responsabilidades que hemos visto a propósito de Ilave, en donde salvo la Iglesia o algún sector de la misma expresó un mínimo de racionalidad sobre la penuria y el hambre de Puno, todos se echan la pelota y se esconden en peroratas cómplices. La crisis ha avanzado y está nuevamente tocando las puertas del desorden y el caos. Por más que haga, el gobierno no puede ya tomar ninguna iniciativa política, atenazado por problemas, desavenencias internas." ¿Cómo creen que Rospigliosi iba a preocuparse por Ilave si está en la pelea con Mufarech sobre los uniformes policiales?", se ha preguntado un ciudadano, quizá sin basarse en alguna verdad objetiva, pero poniendo el dedo en la llaga; el gobierno está perdiendo tiempo en la elemental tarea de sobrevivir, procurando hacer noticia con nimiedades, cuando el volcán arde, la tierra trema y la gente clama. ¿Alguien se ha tomado el trabajo de leer las páginas nutridas del Acuerdo Nacional? En política cuando los oídos están en otra cosa, cuando el ciudadano quiere pan y trabajo, lamentablemente los grandes trazos, las rutas mayúsculas, los gestos de mandantes caen en el vacío. Tampoco quedan eximidos de la crisis de hoy los políticos que se la han pasado diciendo si forman o no alianza, si les molesta o no que los califiquen, que se formen frentes en contra de tal o cual. El ciego narcisismo de siempre. La verdadera política se está cocinando en las calles, en los campos, en la agitación y la protesta. O se lee de esta realidad o corremos el riesgo de despertarnos con muchos Ilaves.
| |||||||||
|
| ||||||||||