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Edición Nº 1822 |
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El ABC
Del TLC
CONFIRMADO: el 18 de mayo se inician las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Si el primer plano lo han ocupado las perspectivas de mejorar el potencial económico, especialmente en lo vinculado a las exportaciones, no hay que descuidar las amenazas que el arreglo conlleva, ni los dilemas e intereses cruzados que jalonarán el arduo y complejo proceso de negociación con la principal potencia económica del mundo. El TLC no sólo es un acuerdo bilateral para la eliminación de barreras arancelarias, sino también fijará un nuevo marco legal para la solución de diferencias, dumping y subsidios, régimen laboral y de medio ambiente, inversiones, servicios y compras estatales, entre otros. El Perú y Colombia coinciden en centrar las negociaciones con EE.UU. en 8 a 12 grupos de trabajo especializados, pero los norteamericanos plantean alrededor de 17. El caso de la producción nacional de algodón es uno de los hilos de la madeja. "La industria de confecciones peruana está importando algodón de Bolivia con 12% de arancel, pero Colombia importa algodón norteamericano a 0%", explicó el ministro de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero. "¿Qué priorizamos? ¿El subsidio a la producción nacional o la exportación de confecciones que genera más dólares y valor agregado?". El despacho del ministro Ferrero rebosaba esta semana de documentos, recortes periodísticos y hojas de ruta, signo de los ajetreados tiempos. Pero Ferrero se pone a buen recaudo: "No corresponderá al ministro de Comercio Exterior definirlo, sino al Consejo Consultivo del TLC y la Sala Adjunta (Comité de Concertación Público), conformado por representantes de instituciones empresariales, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y del sector académico". La ronda de negociaciones con EE.UU. abrirá fuego el próximo 18 en Bogotá, Colombia, y demandará la destreza de un billarista: "el formato de la negociación es 1 + 3", definió Ferrero. Y es que mientras EE.UU. estará sentado a un lado de la mesa, el Perú deberá conciliar sus posiciones con aquellas de Colombia y Ecuador, con quienes compartiremos el otro lado de la mesa. Tira y afloja que promete prolongarse por más de un año en pleno año electoral norteamericano. Peruanos, ecuatorianos y colombianos gozan de los beneficios
arancelarios de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación
de la Droga (ATPDEA) extendidos por el Congreso norteamericano hasta el
año 2006 a los países productores de coca. EE.UU. es nuestro principal socio comercial. En el 2003 el mercado norteamericano representó el 27% de nuestras exportaciones, y el 77% de nuestras confecciones. Pero una cosa es el ATPDEA y otra el TLC. Ahora los norteamericanos
negociarán los mismos beneficios de acceso a nuestros mercados.
Una negociación exitosa dependerá de los plazos de desregulación
que se establezcan en base a una real apreciación de nuestras desventajas
competitivas.
-(La semana pasada la OMC acogió una demanda del Brasil y falló en contra de los subsidios a la exportación, subrayó Ferrero). -Con obligaciones denominadas "requisitos de desempeño" se impide al país implementar políticas que impliquen aspectos como requerir que la inversión extranjera alcance "un determinado grado o porcentaje de contenido nacional". -Además, los Estados renuncian a la jurisdicción nacional, pues las demandas serán tratadas por tribunales internacionales de solicitarlo el inversionista. La primacía de este último llega al punto en que las empresas pueden demandar a los Estados pero éstos no a las empresas, ni tampoco pueden hacerlo los ciudadanos. Algo grave en casos relacionados con el medio ambiente, cuando los afectados por la actividad empresarial son directamente comunidades. "El TLC dará estabilidad, garantizará mayores inversiones y despejará las barreras fitosanitarias a nuestros productos", confió Ferrero. Una apuesta que el ministro aseguró será negociada con "posición firme, soberana y clara".
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