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Edición Nº 1822 |
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COMENTARIO que se me quedó en el teclado en la edición anterior: Abuchearon y pifiaron a Toledo y nada menos que en el desfile de caballos de la Asociación de Criadores de Caballos de Paso. Es que la cosa es fácil: basta averiguar a dónde va Toledo para enviar allí con las debidas instrucciones a diez personas que sepan pifiar, y como eso es muy divertido y la verdad es que no hay en el Perú persona alguna que no tenga de qué quejarse, pues a pifiar se ha dicho. Y para que trascienda, para eso están los periodistas. Yo me pregunto, por lo menos los criadores de caballos de paso ¿de qué pueden quejarse de Toledo? ¿No les ha distribuido el pienso necesario? ¡Súbete al coche, compadre que está de moda! Además, como sospecho, muchos de esos criadores gustaban de Fujimori, ese chino tan simpático como avieso al que jamás pifiaron. Y sí aplaudieron. ¡Se vienen un millón de Ilaves! es el titular irresponsable, sedicioso y criminal de La Razón glosando las supuestas declaraciones igualmente subversivas e incitadoras de David Jiménez, presidente del gobierno regional de Puno, cuya actuación en Ilave se desconoce (¿o no sí se conoce?). A este dirigente regional habría que decirle, como Kennedy: No preguntes qué ha hecho el gobierno por Ilave, pregúntate qué has hecho tú por Ilave. Absolutamente nada, sin duda. Asimismo, visto que Unidad Nacional, el minipartido de Lourdes Flores, exige la renuncia del ministro Fernando Rospigliosi (¡¿qué querían: que ordenase meter bala para poner orden en Ilave?!), creo que es hora de preguntarse qué ha hecho hasta ahora UN por el país, aparte de fregar la pita cada vez que puede. Cuando uno contempla en la televisión los rostros patibularios y malencarados de aquellos iraquíes que festejaban luego de haber colgado de un puente los restos quemados de los extranjeros que habían emboscado y asesinado, uno se reitera en el criterio de que esa guerra no sólo no valía la pena sino que era inútil. ¿Liberar para qué a quienes añoran aún el yugo del déspota criminal Saddam Hussein? ¡Qué guerra tan arbitraria, inútil y forzada, por Dios! ¡Haberlos dejado a su suerte! Y qué bien ha hecho España en retirarse de Irak, a donde nunca debió ir. Nunca más cierta esa frase que asegura que en todas partes se cuecen habas que en el caso del Real Madrid, ese equipo de estrellas endiosado por sus hinchas (y admirado por este pechito) que, como el Cienciano (perdonen madridistas por la comparación), al fracasar en sus últimos partidos, incluso en uno o dos partidos por score abultado, terminó defraudando las que parecían inagotables expectativas de sus hinchas. No sé si allá habrá pasado, pero en Madrid, luego de sus fracasos últimos, las estrellas hasta entonces rutilantes del Real Madrid (Beckham, Zidane, Ronaldo, Roberto Carlos, Figo, etc.) recibieron los insultos de amargados aficionados que fueron a reclamarles de viva voz a uno de sus entrenamientos. En todas partes se cuecen habas, efectivamente. Alguna vez tuve aficiones socialistas (la verdad es que me pasé media vida discutiendo a favor de la izquierda), pero tiré la esponja como tanta gente luego de la caída del muro de Berlín, que dejó la ideología al desnudo. Pero, la figura de Rodríguez Zapatero, el nuevo presidente del gobierno español, sonriente, casi bonachona, aparentemente conciliadora y aggiornata, me da esperanzas de que el socialismo de ahora ya no es el de antes, y que, sin caer en las tentaciones del populismo al que suelen abrazarse en busca de aprobación popular ciertos gobiernos sudamericanos, sabrá adaptarse a las leyes del mercado, inapelable método de distribución, ante las que antes se rebelaba. ¡Suerte, matador! Esta semana le tocó a la gastronomía representar a la cultura peruana en Madrid con éxito extraordinario. En la influyente Casa de América, con auspicio de la embajada nacional, se realizaron las Jornadas Gastronómicas de Cocina Peruana, inauguradas con una pachamanca, en las que participaron, invitados especialmente, maestros de nuestra culinaria como Gastón Acurio, Marilú Madueño, Arturo Rubio y la palabra autorizada de mi compañero Raúl Vargas, célebre embajador del buen yantar. La fiesta cultural peruana continúa en Madrid, pues.
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