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Edición Nº 1822 |
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Portada
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Indecopi
y la Prueba Diabólica
La Bienal de Cine y Video convocada unos tres meses atrás ha concentrado durante una semana el interés de cineastas, videastas y cinéfilos del país. Pudiera decirse que evidencia necesidad de mayores recursos pero también es heroico el ánimo con el cual han emprendido la tarea. Sus mayores logros han sido: 1. Haber logrado hacer la Bienal. 2. Demostrar la monumental cantidad de producción visual de alto nivel que hay en nuestro país. 3. Haber invitado al evento a José Luis Borau, emblemático director español, que no ha salido de mi memoria desde que en el '75 viera su desgarradora Furtivos. Hacía unos diez años que intentaba lograr una copia en video y hasta llegué a tomar contacto con sus productores sin tener resultado alguno. Sin embargo, cuando se podía ver TVE internacional, logré grabarla un par de años atrás. Finalmente, el año pasado El País distribuyó masivamente el DVD dentro de su campaña Un País de Cine. Lo último que vi de él fue la durísima LEO, donde apreciara por primera vez a su protagonista, Icíar Bollaín, notable madrileña que posteriormente dirigiera tres películas -entre ellas el Goya del 2004, Te doy mis ojos- que reafirman mi apasionamiento por el cine español. A pesar de la azarosa distribución local muchos se preguntan para qué sirve TVE. Pues ya tienen la respuesta. Sin esta señal una nueva generación intoxicada con la chatarra de los multicines y las bambas de los Polvos, jamás hubiera visto alguna de las obras claves del cine del siglo XX. Muchos consideran que el arte envejece, pero hay obras que aún descontextualizadas de su tiempo mantienen un formidable vigor. Furtivos es una de ellas. Cabría reconocer la activa participación del AECI en la Bienal: Su valioso apoyo ha culminado con la fundamental visita de Borau. A los organizadores una sugerencia final: No dudo que pudo haber sido muy duro, pero no pateen el tablero y sigan con la Bienal. Valió la pena. Ivana Ferrer inauguró en Praxis una muestra en la que reúne preocupaciones manifestadas anteriormente en concursos y colectivas. Sus fotos son notables y su pintura, hasta cierto punto deriva de un modo de ver eminentemente cinematográfico, tanto en sus primeros planos como en la suspensión del tiempo a través de la pintura. Juan Peralta escribe: ...en "abre los ojos, cierra la boca" asistimos a una serie de códigos gestuales que se rescatan de la observación y que llevadas al congelamiento de la imagen y del recurso del acercamiento, magnifican la expresión corporal generada por el acto de comer. El impacto de las pinturas se produce en este caso, por el hecho de representar las imágenes reales de un mismo personaje de manera distorsionada, ...un mensaje directo y claro... Recomendable.
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