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Edición Nº 1822 |
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Portada
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Apus Financieros
LA BANCA PERUANA El Perú cuenta con una banca moderna y potente. Además, en su mayor parte son instituciones que están respaldadas por el capital, la tecnología y los contactos globalizados de la gran banca extranjera. Podría decirse que, en nuestro medio empresarial, la banca es un Mercedes Benz SL. Pero, ¿es el modelo adecuado para un país de Ilaves y de PYMEs? Ciertamente, una primera impresión es que se trata de un auto de lujo con orden estricta de no circular fuera de dos o tres barrios, de esos bien asfaltados y saturados de guachimanes. LA SEGURIDAD Históricamente, los bancos nacieron por razones de seguridad. El medioevo era un mundo peligroso, digamos algo así como sigue siendo gran parte del Perú hoy. Los negocios, sean capitalistas o estatales, requieren de dinero y de seguridad física. De los 1,828 distritos que tiene el Perú, en sólo 119 la población tiene dónde guardar su dinero con seguridad. Y si excluimos a Lima Metropolitana, sólo 4 por ciento de los distritos cuentan con una agencia bancaria. Ilave y su distrito Collao, con 60,000 habitantes, no está entre esa minoría. Incluso, de las 194 capitales de provincia, casi dos tercios no cuentan con bancos de depósito. Parte de este vacío viene siendo llenado por las cajas de ahorro y crédito, pero su labor recién empieza. El Estado no puede hacer todo directamente, pero sí
debe y puede hacerse responsable de que la actividad privada tienda
a proveer las necesidades básicas de la población, y ciertamente
la seguridad de la propiedad -trátese de titulación o
de bancos- es una de esas necesidades.
LA ESTABILIDAD La estabilidad macroeconómica es una función del Estado, no de los bancos. Sin embargo, los bancos pueden tener un papel estabilizador, cuando actúan como amortiguador de los ciclos económicos, o un papel desestabilizador, cuando más bien multiplican los auges o las recesiones. En los últimos diez años el comportamiento de la banca nacional ha tenido un resultado desestabilizador, al impulsar el auge de los noventas con un exceso de crédito, y magnificar la recesión de fin de década por su reacción de extremo nerviosismo. Desmitificar el papel de los bancos no es criticarlos. Es un sector inadecuado más, y en eso se diferencia poco del resto de la economía. Lamentablemente, no existen apus cuando se trata de economía.
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