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NO hay persona que se resista al acariciador aroma de un
exquisito perfume. Estos elíxires van directos al corazón
y al cerebro evocando sensaciones, recuerdos, pensamientos. Su efecto
comunicador es tan eficaz y veloz que no se necesitan palabras,
incluso hay quienes aseguran que ni siquiera una poesía tiene
un impacto tan grande como un perfume.
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