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Edición Nº 1824 |
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Ruta
de Escape
EL presidente Alejandro Toledo no parece desalentado por el seis por ciento de aprobación que le asigna una encuesta. La prueba es que acaba de iniciar una guerra relámpago para reengancharse con el pueblo. Al "ruido político" de que se queja, opone él una orquestación mediática bien planeada. No siempre lo ha acompañado el éxito. En Curahuasi, en zona en que inauguró tres puentes de la carretera Abancay-Cusco, lo acogieron algunos aplausos y ciertos lemas ingratos: "¡Alan presidente!" y "¡Chino, Chino!". La campaña no se alteró. Toledo siguió apareciendo a cada rato en televisión, se presentó en el programa de mediodía de la turbadora Tula Rodríguez y regaló polos como cancha, igual que en los mejores momentos de la campaña presidencial de otros candidatos. Pero la batalla del reenganche alcanzó un momento cumbre el lunes, en Lambayeque, cuando anunció la puesta en marcha del gigantesco proyecto hidroeléctrico de Olmos. Allí, hasta sus adversarios políticos lo ovacionaron. Digamos que en esa región contaba con la colaboración de Yehude Simon, el animoso presidente del gobierno regional. Toledo precisó que el gobierno invertirá 77 millones de dólares en esta obra, que aguas que hoy se pierden en el Atlántico serían trasvasadas hacia desiertos del Pacífico. La obra irrigará 30 mil hectáreas y dotará de energía eléctrica a una vasta población norteña. Pintas en la Vía de Evitamiento indicaron que la campaña de reenganche no da tregua. El alcalde Luis Castañeda se encargó de borrar esas pinturas. Está por ver si los resultados serán gratos al régimen. Lima, por lo pronto, se muestra renuente. El lunes, al culminar la reunión del Acuerdo Nacional en la sede de Acción Popular, en el Paseo Colón, una multitud de jubilados y sindicalistas en actividad abuchearon a Carlos Ferrero, presidente del Consejo de Ministros, y a Luis Solari. La cita
del Acuerdo Nacional había sido presidida por Víctor Andrés
Belaunde, en reemplazo de Valentín Paniagua, quien renunció hace
poco a la presidencia de AP, debido a críticas de Rafael Belaunde, hijo
de Fernando Belaunde Terry. Los vocingleros de la avenida España no sabían
que en el local se habían abordado temas que interesan a todos los peruanos:
la deuda externa y la descentralización. Víctor Andrés `Vitocho'
dijo a CARETAS que el tema de la deuda es una propuesta de su partido y que ella
se ha vuelto intolerable. Fue, precisamente, Paniagua quien, al asumir la presidencia
provisional de la República, prometió renegociar las condiciones
de pago de ese adeudo.
En AP han acusado la pegada. Perder a un dirigente como Paniagua no es cualquier cosa. No por gusto suele figurar en las encuestas como el político mejor aceptado por la opinión pública y con la mejor chance en el caso de una candidatura presidencial. Rafael Belaunde, como se sabe, nunca llevó una vida activa en el partido fundado por su padre. "Por razones de trabajo", dicen algunos. Otros recuerdan que el propio Fernando Belaunde le había recomendado no adentrarse en la política. Esta había sido demasiado costosa para la familia. Otros explican que Rafael discutía mucho con su progenitor, el cual, por lo demás, debió su ascenso en la política a apoyos -sin pacto- de la izquierda y a programas que muchos neoliberales fundamentalistas podrían calificar de populistas. LA CONFIEP Y EL TRIANGULO El 14 de mayo, la Confiep emitió un comunicado en el que expresaba su complacencia por la iniciativa de "líderes políticos como Alan García, Valentín Paniagua y Lourdes Flores respecto a la necesidad de establecer un diálogo inmediato entre las fuerzas políticas, con el fin de dar estabilidad al país". El documento parecía partir de la idea de que esa estabilidad no existía o estaba amenazada. En todo caso, el primero que recogió el guante fue García. "Quiere estar bien con la Confiep", comentó un acciopopulista. En todo caso, el llamado para una reunión tripartita hecho por el líder aprista halló eco en Paniagua, pero no en Lourdes Flores, por la sencilla razón de que ella estaba ausente del país y que después, apenas retornó, se dio con el fallecimiento de una tía queridísima. Al cerrar estas líneas, la reunión triangular
no parecía inminente. Entre otras cosas porque García está
ya preparando su viaje al Cusco este domingo, 23 de mayo, que es, además,
el día de su cumpleaños.
¿ESTABILIDAD O CALMA CHICHA? Entretanto, la economía del país sigue gozando del período de estabilidad más duradero en treinta años. Entre otras buenas nuevas, el gas de Camisea debe llegar a Lima en agosto. Pero mientras la macro funciona la micro pitea. Mucho tiene que ver la ausencia de una política social, que no es lo mismo que asistencialismo. En todo caso, mientras el caso Ilave parece enfriarse y la agitación cocalera persiste, no faltan zoilos que creen que más que estabilidad tenemos calma chicha. La campaña de reenganche de Toledo prosigue. Con altibajos. Los vientos del otoño limense le suelen traer gritos y susurros en contra.
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