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ARTICULO

20 de mayo de 2004

La Herejía Digital
El nada santo recurso de la manipulación fotográfica llega a la guerra y a la política. Pedro Meyer, fotógrafo mexicano, lo defiende en la PUCP.

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Pedro Meyer, gurú de la manipulación digital.

 

LA guerra de Irak, que ha coincidido con el boom de la fotografía digital, está promoviendo una interesante discusión sobre la ética del fotoperiodismo y el uso y abuso de la nueva tecnología.

En Latinoamérica, uno de los principales protagonistas de esa discusión se llama Pedro Meyer y es uno de los invitados del `1er Congreso Internacional de Fotoperiodismo' en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se trata de un influyente fotógrafo mexicano que defiende la manipulación digital no sólo en la fotografía artística, sino también -y aquí viene lo polémico- en la fotografía periodística.

En las salas de redacción, este tema -que toca la esencia misma del fotoperiodismo: la credibilidad- ya ha cobrado algunas víctimas. Como se recuerda, el fotógrafo Brian Walski fue despedido del diario `Los Angeles Times' por haber manipulado la fotografía de la portada del día 31 de marzo del 2003. La imagen es dramática: un soldado británico apunta con su fusil a un grupo de civiles iraquíes en Basora, entre los que se encuentra uno especialmente aterrado y con un bebé en brazos. La imagen fue resultado de la manipulación digital de dos fotos tomadas en momentos diferentes (ver secuencia), por lo que se consideró una imagen inventada.

El abogado del diablo preguntaría: ¿Y si en lugar de los retoques posteriores, el fotógrafo hubiera conseguido la misma foto montando la escena y haciendo posar al soldado? ¿Y si el fotógrafo, efectivamente, vio al soldado apuntando a los civiles y por equis razones no tomó la foto? ¿Es acaso lícito que luego decida, ayudado por el Photoshop, enmendar su omisión y contar la historia gráfica de la que realmente fue testigo?

Son preguntas que Pedro Meyer ya tiene resueltas. Para él la manipulación digital de fotografías de prensa no es deshonesta. "Walski empleó sus habilidades para obtener una mejor imagen que represente la realidad sin distorsionar la información esencial", dice, "de la misma manera como la mayoría de fotógrafos emplea otras formas de manipulación aceptadas por la fotografía `tradicional', como el uso de lentes que distorsionan la realidad, filtros para falsificar el color del cielo, o químicos para crear brillos que no existían".

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Se acaba de descubrir la falsedad de una serie de fotos de soldados británicos torturando iraquíes. El vehículo (1), el arma (2), el vestuario y otros elementos (3) utilizados para el montaje, no correspondían con la realidad. La disculpa oportuna del Daily Mirror es una sana práctica que redime la credibilidad del periodismo.

El debate cuestiona si la nueva tecnología promueve la distorsión de la realidad y atenta contra uno de los principios del fotoperiodismo: la objetividad o `no interferencia'. Similar controversia se dio con la aparición de las cámaras con autofocus y que a la vez podían captar ocho imágenes por segundo. Pero aún antes de la era digital, la historia del fotoperiodismo ya había registrado varios casos para la polémica.

Hoy se sabe, por ejemplo, que algunas de las grandes e inolvidables fotografías de guerra, no fueron producto ni de una ubicación privilegiada, ni de la paciencia y ni siquiera de un golpe de suerte. Sino, más bien, de las habilidades de los fotoperiodistas para hacer de directores de escena y dramaturgos. Uno de los casos más controvertidos es la foto `Muerte de un soldado republicano', tomada por Robert Capa en 1936, durante la Guerra Civil española. Esa foto, publicada en la revista francesa Vu, correspondería no a la guerra propiamente dicha, sino a un ejercicio de entrenamiento realizado en exclusiva para Capa. Prueba de ello es otra toma suya publicada en la misma edición, de otro hombre siendo abatido exactamente en el mismo lugar. Otra foto cuestionada es la que publicó la revista Life, `Bandera estadounidense en Iwo Jima', en 1945. En realidad, la foto de Joe Rosenthal, ganadora del premio Pulitzer y considerada una de las más grandes y hermosas de todos los tiempos, no retrata el hecho original: el levantamiento de una bandera en medio del fuego enemigo. La verdadera, que aparece en los libros de texto, fue tomada en medio del fuego cruzado por un marine y muestra una bandera flameando solitariamente. Sin embargo, es la foto de Rosenthal, en la que se aprecia a un puñado de marines colocando otra bandera, más grande e imponente, la que quedó para la historia. Se especula que los comandos de la Marina volvieron a izar la bandera para aparecer en la foto.

Al cierre de esta edición el diario Daily Mirror destituyó a su director, Piers Morgan, y se disculpó con sus lectores por haber publicado, el 1 de mayo, una serie de fotos falsas que mostraban torturas de soldados británicos a prisioneros iraquíes. El montaje, hecho por personas ajenas al diario, se basó más en actores que en procedimientos digitales. Una de las tomas era la de un soldado orinando sobre un recluso. Se descubrieron, entre otros detalles, que el soldado portaba un fusil que no correspondía con los usados en Irak, y que la cabeza del prisionero estaba cubierta, no con una capucha reglamentaria, sino con un saco de papas.

Cuidado. Fueron imágenes similares, pero reales, de vejaciones en la cárcel de Abu Ghraib, las que llevaron a un grupo de terroristas de Al Qaeda a tomar venganza y degollar al joven norteamericano Nick Berg. Difundir acto tan espeluznante es tema de otro debate que pone a la ética del periodismo al filo de la navaja. (G.A.T.)

 
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La portada de `Los Angeles Times' fue producto de la manipulación digital de dos fotografías.  

 
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Extrema Unión.- El Cardenal Juan Luis Cipriani y el embajador del Perú en España, Fernando Olivera en feliz comunión gracias a la magia del Photoshop. Esta composición fotográfica, a todas luces inventada, cuestiona la ética de la nueva tecnología. Los defensores de la manipulación digital opinan que es lícita siempre y cuando no exceda ciertos límites. Por regla, CARETAS siempre advierte a sus lectores cuando una foto ha sido modificada digitalmente.  

 
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Atentado de Atocha: En la foto original de Reuters (en la parte inferior izquierda) aparece una pierna mutilada; El País la publica tal cual; Time la oculta con el titular y The Daily Telegraph la suprime.  


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