| Portada
Secciones
Nos
Escriben... Mar
de Fondo Ellos
& Ellas Culturales
Caretas
TV Columnas
Piedra
de Toque Por Mario Vargas
Llosa Artes
& Ensartes Por
Luis E. Lama Lugar
Común Por Augusto
Elmore ABC
de las AFP Por Jaime
Bedoya Artículos
Ruta
de Escape Vacancias
y Remociones
Cambio
de Marea El
Secreto Peor Guardado
La
"Sagrada" Práctica Musulmana de la Decapitación
Arabia Saudita,
Capital Mundial de la Decapitación  El
Misterio de Santa Giulietta 
"No
Somos Neutrales" La
Herejía Digital Los
Papeles Secretos de GE 
Mundo de Mariana

Cuando
los Médicos Meten la Pata ¡Rock,
Pop, Boom! 
El Rincón
de las Animas 
Las
Ovejas de Ternero De
Plebeyas a Princesas Boda
y Corona 
Entre
Jocundo y Jofaina El
Largo Vals de Serafina 
El Block de Notas

Dios
Los Cría Modas

El Misterio de
la Poesía
| |
 |
20 de mayo
de 2004 |
|
Pintura Como
Cancha Fútbol, urbe y caos en bipersonal de
Francisco Guerragarcía y Miguel Lescano.
  | i |
| Pura
camiseta: Guerragarcía juega en pared con Lescano (abajo) en "Ciudad programada".
Hasta el 1 de junio en Praxis, Av. San Martín 689, Barranco. | n |
MIGUEL Lescano es organizado y Pancho Guerragarcía
impuntual. Lescano estudió en La Cantuta y Guerragarcía en la Católica.
Lescano vive en San Martín de Porres y Guerragarcía en San Isidro.
`Es que yo soy un burgués', ríe este último y Lescano sonríe
para ocultar el problema que significa descubrir qué aspectos los diferencian.
Menos problemas tuvieron para responder cuando se les preguntó qué
tienen en común. `Los dos vivimos del arte'. `Trabajamos
mucho.' 'Siempre estamos pensando en proyectos futuros.' `Tenemos fe en la pintura.'
`Estamos casados.' `Somos hinchas de la U.' | `Y,
claro, nos une Lima', añade Miguel Lescano situando la conversación
en el tema que nos convoca: dos pintores peruanos, amigos y compañeros
de trabajo desde hace diez años, presentan `Ciudad Programada', exposición
bipersonal que se inspira en el caos, el desorden, el fútbol, las pistas,
los carros, Sarita Colonia, el cerro San Cristóbal y demás características
tan propias, personales e instransferibles de la capital del Perú.
`Pinto cosas que nacen conmigo. En Perú lo limeño es muy marcado,
hasta en provincias.' Para Lescano, la Lima en la que vive hace 40 años
ha sido musa permanente de sus obras. Además, el trabajo que viene realizando
con una ONG, propiciando proyectos artísticos de desarrollo, lo acerca
más aún a la identidad del Perú y de su gente. `El Perú
no es la porquería que dicen que es', manifiesta convencido.
Mientras tanto, para Pancho Guerragarcía `Esta ciudad es tu pata, tu amiga,
tu amante; es como una chica fácil. Me encanta Lima, pero no me casaría
con ella.' La humanizada visión de la ciudad que lo alberga ha sido, también
para él, tema recurrente en su pintura. Y así
trabajan los dos, nutriéndose el uno del otro y empujando en la misma dirección.
¿No es eso contradictorio al espíritu de entropía y desastre
limeño que se refleja en las obras de ambos? La respuesta, clara como el
cielo de esta nuestra capital, la tiene Miguel Lescano: `Es que después
del caos, viene la pintura'. (Romina Massa)
| n |   |
EN CARTEL: Atizados por una Bienal que encauza y alienta esta vertiente
artística y publicitaria, en los últimos 15 años se ha producido
un auge en el oficio de hacer carteles en México. Esto no ha hecho más
que permitir el establecimiento de un espacio de exploración que redunda
en la originalidad y variedad de los productos. Una muestra de ello llega a Lima
con 100 carteles del archivo de la Bienal Internacional del Cartel del país
azteca. Desde el jueves 20 de mayo en "El Ojo Ajeno", Av. 28 de julio 815, Miraflores. |
Reglamento Perfectible Presidente
Toledo "puso el parche" al reglamento de la Ley del Libro.
  | i |
| Ernesto
Yepes: "publicaciones piratas serán entregadas a los autores" Der.: Min.
de Educación Javier Sota Nadal y Presidente proclamando reglamento. | n |
UNA sola frase durante el discurso de promulgación
del reglamento de la Ley del Libro, pronunciada por el presidente Toledo, sirvió
para capear el temporal provocado por el evento. `Es un reglamento perfectible',
dijo el mandatario y parece claro que estaba "poniendo el parche" a las críticas
formuladas por la Cámara Peruana del Libro (CPL), inconforme con lo estipulado
en el documento, como lo señalaba en un comunicado emitido el 17 de mayo
del 2004. Sobre ello, CARETAS conversó con Ernesto Yepes, Secretario Ejecutivo
de Promolibro, instancia creada por la ley. -Se ha afirmado
que la demora del reglamento ha perjudicado a los editores. ¿Ud. qué
opina? -A todos los editores que han impreso libros
desde el mes de octubre hasta hoy, se les devolverá el 20 % de lo invertido.
-¿No perjudica a pequeñas editoriales y
autores particulares que se necesite llegar a un mínimo de ganancias para
que las publicaciones obtengan reintegros tributarios?
-El mínimo iba a ser S/. 16,000. Hemos logrado bajarlo a S/. 8,000. El
presidente Toledo en su discurso dijo que hablaría con el Ministerio de
Economía y Finanzas (MEF) para intentar que sea menos. Es necesario mencionar
que si en este momento los pequeños no se organizan, se capitalizan y dejan
de ser artesanales, morirán. |
-¿Por
qué no se ha legislado sobre aranceles para la importación de los
libros? Según la CPL, sin eso la democratización del libro no existe.
-Democratización e importación del libro
no tienen nada que ver. Lo primero significa libros baratos y accesibilidad en
todo el Perú. El reglamento no puede legislar en importación, eso
lo hace el MEF. -¿Los libros piratas serán
destruidos cuando se los decomise? -La piratería
se entregará a los autores. Estos podrán destruirlos o donarlos
solamente a colegios donde no llegan libros del Estado.
-La CPL ha señalado que reclamaría la nulidad del reglamento.
-Si hay una institución con la cual hemos coordinado
permanentemente, es con la CPL. Entre el proyecto y el actual reglamento hay un
abismo, y ese abismo son los comentarios recibidos por la CPL. No hay un solo
punto que no hayamos atendido. En su discurso, el Primer Mandatario
declaró que sin libros, no habría sido Presidente. ¿Será
que su gestión es `perfectible'? (Romina Massa)
| |
El
Señor de los Colmillos Por
JOSE B. ADOLPH Parecer Inteligente
| n |  |
PARECER inteligente es un arte o quizás
una artesanía. En sociedad, o sea siempre a menos que uno ermitañe,
parecer inteligente es más rentable que serlo. Llueven elogios y reconocimientos,
incluyendo los económicos. Hay aquellos a quienes deja con la boca abierta
y salivante. Hubo una famosa película con Peter Sellers,
"Desde el Jardín". Ese personaje fue un caso modélico: un hombre
simple hasta la anomia llega a ser asesor de la presidencia de la república
norteamericana gracias a callar y a repetir banalidades de la televisión.
"¡Qué inteligente es!", exclamaba Shirley McLaine. "¡Qué
profundo!", coreaban financistas, empresarios y miembros de lobbies parlamentarios.
Una variante es parir textos densos, pronunciar aforismos
delirantes o tediosos -los maestros del budismo zen probablemente detenten el
récord en esta asignatura- y en general aspirar a la incomprensión
del mundo con el producto así vertido. ¿Quién no ha oído
alguna vez aquella frase que dice: "Debe ser muy inteligente; no he entendido
nada"? ¿Y no existen acaso los que se quedan, ante un libro o periódico
abierto, con la mirada admirativa perdida en el espacio sideral en medio de una
lectura con cuyo significado no atinan tras varias relecturas? ¿Y los que,
ante un discurso o conferencia, se sienten recorridos por la emoción de
lo que se goza y no se entiende? Como decía la canción
de María Elena Walsh: no es lo mismo ser profundo que haberse venido abajo.
Parecer inteligente te condecora y te eleva por encima de los demás, incluyendo
a los que realmente son inteligentes y de poco les sirve. Porque cometen el pecado
de ser comprensibles al optar, como quería Sabato, por decir caballo en
vez de equino. Y cambiar el líquido elemento por agua, el decúbito
dorsal por de espaldas y las mujeres de mal vivir por prostitutas. Es que para
muchos ser sencillo es demasiado complicado. Y les aterroriza que se les entienda
porque se podría descubrir que no están diciendo nada. | |
|