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ARTICULO

3 de junio de 2004

INFORME DESCLASIFICADO
La veces que Pinochet casi Ataca al Perú de Sorpresa
En 1974 el Estado Mayor de la Defensa Nacional de Chile se reunió para analizar la posibilidad de un ataque `preventivo' al Perú. Dos años después, Pinochet planteó insistentemente la hipótesis de una guerra a Henry Kissinger.

Dictador de Chile con Secretario de Estado Kissinger. Ocasión: Asamblea General de la OEA realizada en Santiago en 1976. Der.: Reveladora minuta de la conversación entre Kissinger, Pinochet y otros el 8 de junio de 1976. Periodista John Dinges la proporcionó a CARETAS.

 

ENTRE 1974 y 1976 hubo por lo menos dos ocasiones en que el dictador Augusto Pinochet y, en particular, el ejército chileno especularon seriamente con la posibilidad de lanzar una guerra de agresión "preventiva" contra el Perú.

Esta revelación aparece en el libro Chile-Perú: los años que vivimos en peligro del internacionalista José Rodríguez Elizondo. La primera edición se lanza esta semana en Santiago, editada por Qué Hacer - Mondadori.

"Veintisiete años después", relata Rodríguez Elizondo, "el general de Aviación Fernando Matthei (contó que) `cierto día' de 1974 dicha variable (de un ataque sorpresivo) fue analizada en el Estado Mayor de la Defensa Nacional, ante Pinochet y los miembros de la Junta original. Los expositores del Ejército aprobaban atacar por sorpresa; los de la Marina no estaban dispuestos, y él mismo, informando a nombre de su arma, fue rudamente disuasivo: `Puedo garantizar que los peruanos harían pedazos a la Fuerza Aérea de Chile durante los primeros cinco minutos de guerra' ".

En 1999, el propio general Pinochet resumiría la situación como la veía en esos años: "Si Perú hubiera atacado entonces, habría llegado hasta Copiapó", anota Rodríguez Elizondo.

Ergo, la riesgosa opción estudiada consistía en adelantarse.

El temor de una invasión peruana formaba parte de una estructura ideologizada del régimen que acababa de derribar al gobierno izquierdista de Salvador Allende. Se basaba no sólo en el hecho de que nuestras fuerzas armadas estaban provistas de aviones, tanques y otro armamento soviético en cantidades que en esa época superaban lo que se tenía en Chile.

Se sumaba la postura doctrinaria de la primera fase del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada presidido por Juan Velasco Alvarado y su cercanía a Cuba y al comunismo internacional -relación más aparente que real.

La concentración de armas soviéticas en el Perú, por cierto, se originaba en parte en la aplicación de la llamada enmienda Hickenlooper de EE.UU., que vetaba el abastecimiento de armamento y apoyo económico a países que se encontraran en abierto conflicto con intereses estadounidenses, y se imponía al Perú por la expropiación de la IPC y otras empresas norteamericanas.

Pero había un factor adicional. Rodríguez Elizondo alude al comentario de un analista chileno, Augusto Vargas, sobre el "paroxismo anticomunista y antisoviético de Pinochet, orientado a mantener al país en la condición de una fortaleza sitiada".

También se refiere a un "aislamiento que pudo tener una motivación psicológico-táctica respecto a la población propia... Servía para mantener bajo control los nervios y evitar provocaciones que habrían incrementado las posibilidades de un estallido."

Por otro lado, nuestras fuerzas armadas habían realizado en 1974 por primera vez maniobras militares conjuntas en el sur del país, con blindados llegando muy cerca de la frontera.

 
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Golpe en Chile conmovió al mundo. Allá militares temieron una invasión peruana. Der.: Matthei opinó contra el ataque `preventivo'.

El general (r) Francisco Morales Bermúdez, entonces comandante general del Ejército y también entrevistado por Rodríguez Elizondo, niega la versión de que Velasco tuviera la intención de atacar a Chile y recuperar los territorios perdidos en 1879.

Explica que, simplemente, se trataba de ejercitar un plan de contingencia defensiva mejor equilibrado, ya que hasta entonces las maniobras se habían llevado a cabo sólo en el norte. No añade que esto resultaba lógico frente a la instalación violenta de un gobierno militar en Santiago.

Francisco Morales señala, incluso, que la remoción de Velasco el 29 de agosto de 1975 no se debió a que éste quisiera empujar al país a un conflicto bélico, sino que nuestra situación económica del país se había vuelto catastrófica.

Más aún, el general detalla que, con ocasión del pronunciamiento de Tacna, y por consejo del general Artemio García, comandante de la guarnición de Tacna, se preocupó de advertir sobre sus movimientos a oficiales chilenos. Ordenó tomar contacto telefónico con el coronel Mena, a cargo de la guarnición de Arica, quien ya sabía lo que pasaba en el Perú. Eso dio una gran tranquilidad en ambos lados. Incluso recuerda que cuando le comunicó a Mena que él estaba tomando el poder, su respuesta fue "¡viva el Perú!".

Ese día, según Rodríguez Elizondo, se sintió un respiro de alivio en los estamentos militares chilenos.

Sin embargo, ciertas "fuentes abiertas norteamericanas siguieron alimentando las fobias de Pinochet, poniendo énfasis en los elementos soviéticos y cubanos (presuntamente) integrados en las Fuerzas Armadas del Perú." Señala Rodríguez Elizondo que la revista Aviation Week "había informado sobre una base militar peruana ultrasecreta, entre Arequipa y Tacna, a la cual sólo podían entrar técnicos soviéticos. El Defense and Foreign Affairs Daily alertaba, en 1976, sobre 3,500 soldados cubanos estacionados en Panamá a la espera de ser enviados secretamente al Perú."

En los Estados Unidos gobernaba Gerald Ford, después de la caída de Richard Nixon, gracias a Watergate, y la condena política y periodística del régimen de Pinochet iba acompañada de una serie de restricciones y penalidades.

Sin embargo, Pinochet consideraba que aún tenía amigos en Washington, no sólo porque pensaba haber salvado a Sudamérica del comunismo, sino porque aún quedaban allá varias de las figuras que apoyaron su golpe.

 
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Almirante Carvajal aseguró a Kissinger que "hay una influencia cubana masiva en el Perú".

 

Y así, no obstante el cambio de orientación del proceso militar peruano, seguía en 1976 cultivando la hipótesis de un conflicto bélico y preguntándose si EE.UU. lo apoyaría en una coyuntura de esa naturaleza. "Necesitaba convertir sus esperanzas en certezas para definir el curso de acción", dice Rodríguez Elizondo.

Y la oportunidad se dió en "vivo y en directo" cuando el entonces Secretario de Estado Henry Kissinger acudió a la Asamblea General de la OEA que se celebró en Santiago ese año.

Chile-Perú: los años que vivimos en peligro reseña y comenta la notable reunión que juntó a Pinochet y Kissinger el 8 de junio de ese año, pero CARETAS toma como fuente a continuación el documento del Departamento de Estado que, habiendo sido desclasificado en 1998, fue encontrado en la Biblioteca Gerald Ford por el periodista norteamericano John Dinges.

Dinges, que fue corresponsal en Latinoamérica, director de National Public Radio (la cadena radial pública de EE.UU.) y es profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, acaba de publicar The Condor Years: How Pinochet and his Allies Brought Terrorism to Three Continents.*

Dinges proporcionó a CARETAS la versión facsimilar completa. El diálogo no es halagador para los contertulios, pero sí muy revelador.

La reproducción en la página 74 indica que se realizó a las 12 del día en el despacho de Pinochet y que estuvieron presentes el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Patricio Carvajal, y el embajador en Washington, Manuel Trucco, además del Secretario estadounidense a cargo de Asuntos Hemisféricos, William Rodgers, y dos personas más.

CARETAS entresaca lo más sustancial, reemplazando la identificación de `The Secretary' por Kissinger.

Empieza con comentarios corteses:

Kissinger: Este es un hermoso edificio. La conferencia está bien organizada. ¿Se está reuniendo con los otros delegados?

Pinochet: Sí, dos o tres al día. Estamos agradecidos de que haya venido a la conferencia.

Kissinger: Es un honor. Me emocionó la recepción que recibí. Tengo un fuerte sentimiento de amistad hacia Chile.

 
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CONSULTA CLAVE EN 1976 Pinochet a Kissinger: Asuma lo peor, es decir, que Chile es el agresor...

Pinochet: Este es un país de gente cálida que ama la libertad. Esta es la razón por la que rechazó el comunismo cuando intentó tomar al país. Es una larga lucha de la cual nosotros formamos parte. Es otro capítulo del mismo conflicto que estalló en la Guerra Civil española. Y observamos que, a pesar de que los españoles trataron de detener el comunismo hace 40 años, todavía está surgiendo nuevamente en España.

Kissinger: Tuvimos de visita al Rey de España recientemente y discutí este mismo tema con él.
(Kissinger alude entonces a Vietnam y cómo la división interna en los EE.UU. hizo perder la guerra, mencionando una "campaña mundial" montada por el comunismo. Pinochet le responde que Chile es víctima de esa misma campaña.)

Kissinger: Debo decir que su portavoz, Sergio Díaz, explicó en forma muy efectiva su posición esta mañana en la Asamblea. En EE.UU., como usted sabe, tenemos simpatía por lo que usted trata de hacer.
(Explica después que en Washington se confrontan "problemas masivos", en el Congreso y en el mismo Ejecutivo, alrededor del tema de los derechos humanos. Promete no referirse a Chile cuando hable esa tarde sobre derechos humanos en la Asamblea, pero pregunta qué medida de alivio puede tomar Pinochet.)

Pinochet: Estamos volviendo a la institucionalidad paso a paso, pero somos atacados constantemente por los democratacristianos. Tienen una fuerte voz en Washington. No en el Pentágono, en el Congreso. Gabriel Valdez tiene acceso. También Letelier.

Kissinger: Yo no he visto a un democratacristiano en años. (Después de esta conversación embarazosamente cómplice para Kissinger en materia de derechos humanos, se entra en otro tema.)

Pinochet: Nuestras relaciones internacionales van bien. Hemos extendido nuestra buena voluntad a Bolivia. Ahora depende del Perú.
(Pinochet se refiere al corredor fronterizo que, ofrecido a Bánzer, se interpondría entre Tacna y Arica, y que posteriormente fue rechazado en Bolivia por la compensación territorial que implicaba.)

Kissinger: Tengo la impresión de que el Perú no simpatiza con la idea,

Pinochet: Tiene razón. Perú no está de acuerdo.

Kissinger: El Perú me dijo que quedaría privado de un puerto con ese arreglo.
(Y es aquí donde Pinochet entra en materia, con referencias racistas y todo.)

Pinochet: Perú se está armando. Perú está tratando de comprar un portaaviones británico por US$ 160 millones.** También está construyendo cuatro torpederas en Europa. Perú está quebrando el equilibrio de armas en el Pacífico Sur. Tiene 600 tanques de la Unión Soviética. Nosotros estamos haciendo lo que podemos para sostenernos en caso de una emergencia.

Kissinger: ¿Qué están haciendo?

Pinochet: Modificando armamento viejo, arreglando unidades descartadas. Somos un pueblo con energía. No tenemos indios.

Kissinger: Tengo entendido que Chile generalmente gana sus guerras.

Pinochet: Nunca hemos perdido una guerra. Somos un pueblo orgulloso.
(La conversación vuelve a derivar al tema de los derechos humanos y las dificultades que éste genera con el Congreso norteamericano, pero después Pinochet insiste.)

Pinochet: ¿Cómo ve EE.UU. el problema entre Chile y Perú?

Kissinger: No nos gustaría ver un conflicto. Mucho depende de quién lo empiece.

Pinochet: La cuestión es cómo prevenir su inicio.

Kissinger: El pueblo americano preguntaría quién se adelantó a quién.

Pinochet: Pero ustedes saben lo que está sucediendo aquí. Lo ven con sus satélites.

Kissinger: Bueno, le puedo asegurar que si toman Lima tendrán poco apoyo norteamericano.

Pinochet: Lo hicimos una vez, hace 100 años. Sería diferente ahora, debido al presente equilibrio de fuerzas.

Kissinger: Si Perú atacara, sería un asunto muy serio para un país equipado con armamento soviético. Nos opondríamos diplomáticamente con claridad. Pero todo depende, más allá de eso. En estos días no es fácil conseguir apoyo militar norteamericano.

Pinochet: ¿Debemos pelear con nuestras propias armas?

Kissinger: Distingo entre preferencias y posibilidades. Depende de cómo sucedan las cosas. Una agresión abierta generaría una mayor resistencia.

Pinochet: Asuma lo peor, es decir, que Chile es el agresor. Perú se defiende y después nos ataca. ¿Qué sucede?

Kissinger: No es tan fácil. Nosotros sabríamos quién es el agresor. Si ustedes no son los agresores, entonces tendrán apoyo. Pero los conflictos no resuelven las disputas internacionales. Uno de los lados puede simular un incidente, pero nosotros sabríamos quién es el agresor.
(El diálogo se refiere nuevamente a la oferta del corredor boliviano, con Kissinger opinando que al Canciller peruano, Miguel Angel de la Flor, no le gusta la idea, pero Pinochet vuelve al tema bélico.)

Pinochet: Estoy muy preocupado por la situación peruana. Las circunstancias podrían generar una agresión del Perú. ¿Por qué están comprando tanques? Tienen artillería pesada, calibre 155. El Perú se inclina más hacia Rusia que hacia EE.UU. Rusia apoya a su gente 100 %. Nosotros estamos con ustedes. Usted es el líder. Pero tienen un sistema punitivo hacia sus amigos.

Kissinger: Hay mérito en lo que usted dice. Estos son tiempos curiosos en EE.UU.

Carvajal: Hay una influencia cubana masiva en el Perú. Hay muchos cubanos allí. Podrían empujar a los peruanos. ¿Y qué pasará con los miles de soldados cubanos en Angola cuando ya no se les necesite allá?

Kissinger: Si hay tropas cubanas comprometidas en un ataque peruano, entonces el problema es fácil. No permitiremos una fuerza militar de 5,000 cubanos en Perú.

Carvajal: Tienen un sistema. Los cubanos entran en grupos de 20, pero los peruanos registran solo a uno.

Kissinger: Los cubanos no son buenos soldados.

Carvajal: Pero existe el peligro de un ataque irresponsable.

Kissinger: Eso cambiaría la situación y la cuestión entonces es fácil. No le permitiremos a Cuba otra aventura militar. Una guerra entre Perú y Chile sería un asunto complejo, pero ante una entre Cuba, Chile y otros no seríamos indiferentes.

Claro: (funcionario chileno ante la OEA): Sus planificadores estuvieron aquí en 1974. No nos creyeron que había una amenaza cubana. Desde entonces Angola ha confirmado esto.

Kissinger: No toleraremos otra movida militar cubana. Después de las elecciones (en EE.UU.) habrá problemas de envergadura si no salen de Angola.

La conversación va terminando con una recomendación de Kissinger: "A ustedes les ayudaría si mostraran cierto progreso en el área de derechos humanos", remarcando lo importante que resultaba que la Asamblea General se realizara en Chile.

El diálogo deja muy mal parado a Kissinger en el tema de los derechos humanos, pero hay que reconocer sus advertencias al insistente Pinochet sobre las consecuencias adversas de un ataque al Perú.

_________

*El libro de Dinges reúne una exhaustiva investigación sobre la `Operación Cóndor' que enlazó a fuerzas represivas latinoamericanas, sobre todo de Argentina, Brasil y Chile, para cazar y desaparecer subversivos y sospechosos. The New Press ha editado el libro en inglés y la versión en castellano aparecerá a fin de año por Ediciones B.

** Es cierto que en 1976 el Perú hacía gestiones para adquirir el portaaviones británico HMS `Bulwark' como plataforma para operar aviones de despegue vertical Harrier. La nave estaba en proceso de ser retirada de la Marina británica. Finalmente, el proyecto se abandonó al sumarse el costo de los aviones.

Chile comenzó a soñar con un portaaviones ya en 1956, después de desactivar las catapultas del viejo acorazado Almirante La Torre. En 1966 se interesó por el HMS `Centaur' y en 1981 por el HMS `Hermes', completo con aeronaves V/STOL Harrier. La guerra de Las Malvinas truncó esa operación.

Tanto Argentina como Brasil llegaron a operar portaaviones. El `Minas Gerais' se hizo famoso como `El bello Antonio'. Era impotente. No había alcanzado para comprar los aviones.

 

Mirando desde los dos lados
Las Fuerzas Armadas del Perú habían realizado por primera vez maniobras militares conjuntas en el sur del país.
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El libro que lanza esta semana en Santiago el analista internacional, el periodista, novelista y caricaturista, el diplomático chileno y el antiguo compañero de trabajo en CARETAS José Rodríguez Elizondo abarca un ámbito mucho mayor que el de los episodios de suspenso bélico que se detalla en esta nota. `Chile-Perú, El siglo que vivimos en peligro' trata de los antagonismos históricos entre Perú y Chile, con Bolivia como tercero en discordia, a través de las décadas con la serenidad, bonhomía y cultura de un cronista que tiene acceso a los principales actores políticos, civiles y militares, a ambos lados de la frontera. El libro contiene una secuencia de ideas fuerza, y una decena de entrevistas que incluye a cinco jefes de Estado -Alejandro Toledo, Valentín Paniagua y Francisco Morales Bermúdez del Perú y Ricardo Lagos con Eduardo Frei-Tagle de Chile. También un inventario de oportunidades, de logros y de posibilidades esperanzadoras. Porque Pepe es, además, un constructivo optimista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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