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Edición Nº 1826 |
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¡Los
Gringos Llegan Ya! LOS Juegos. Así conocen los oficiales de Marina a los ejercicios militares que componen las operaciones Unitas. Concebidas en 1960 como eventos bilaterales entre los Estados Unidos y otras naciones, a partir del año 1999 pasaron a ser extensos simulacros que involucran a varios países. Este año, entre el 20 de junio y el 25 de julio, le toca al Perú ser el anfitrión de once delegaciones que llevarán a cabo la fase Pacífico del programa: EE.UU., Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Venezuela, Argentina, Paraguay, República Dominicana y Uruguay. Las armadas de los cuatro últimos países sólo participarán en el capítulo anfibio de los ejercicios. Con el paso de los años, Unitas ha ido incorporando diferentes aspectos de la guerra naval. Primero el énfasis se concentró en la guerra antisubmarina. En la década de los 70's se incorporaron elementos de guerra antiaérea, en los 80's de guerra anfibia y en la década pasada se trabajó con operaciones de guardacostas. En esta oportunidad la estrella es el portaviones Ronald Reagan, una masiva nave norteamericana que entró en funcionamiento en julio del 2003, la misma que alberga a 6,000 tripulantes y tiene capacidad para 70 aviones de combate. La presencia del Reagan garantizará un flujo de tres mil marinos diarios en el suelo de la capital. A tono con los tiempos, los ejercicios del 2004 simulan una acción militar de imposición y mantenimiento de la paz. Así, se iniciarán con operaciones en el litoral, que incluyen interdicción marítima, defensa antimisil y ejercicios de guerra antisubmarina, antiaérea y electrónica. El manejo de crisis será abordado en el denominado `Problema Final de Batalla'. Hay que imaginarse un pequeño Apocalipsis en las Salinas de Huacho, atizado por asalto anfibio y aerotransportado de batallones multinacionales, operaciones de terreno interior y explosiones de minas. La solución de un problema final en Manití también será el reto principal de la fase selvática, cuyo centro quedará en la base naval de Nanay. ¿Cómo justificar operaciones de este tenor frente a las nuevas amenazas? ¿Acaso la guerra convencional brinda respuestas frente al terrorismo o el narcotráfico? Con esto en mente, las unidades de guardacostas realizarán procedimientos de intercepción, lucha contra el terrorismo a bordo, control de pesca por embarcaciones de tercera bandera. En la larga serie de simposios alusivos se tratará más en profundidad el tráfico ilícito de drogas. La paz será mantenida, al menos figurativamente, en el asentamiento humano Carquín de Huacho. Allí se le darán los toques finales a una losa deportiva multipropósito, la tropa realizará acción cívica y repartirá medicinas. Guardando todas las distancias, en el Perú de hoy explotan situaciones como la de Ilave que alteran gravemente el orden público. Por el momento es de agradecer que lo de Unitas sea tan sólo un juego. A comenzarlo. (E.CH.)
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