|
Edición Nº 1826 |
| |||||||||||||||||||||||
|
| ||||||||||||||||||||||||
|
Portada
|
Le
Cayó la Quincha En
Lima apenas volvía a comenzar su juicio, pero en Estados Unidos Fernando
Zevallos ya era condenado. El martes por la noche la Embajada de EE.UU. anunció
su inclusión en la Lista de Traficantes de Drogas Extranjeros del Acta
de Identificación: El temido Kingpin Designation Act. Así, su nombre
se suma a una lista de 48 personas que tienen prohibido el acceso al sistema financiero
norteamericano y cualquier transacción comercial con compañías
y personas estadounidenses. Según la presidenta del directorio Lupe Zevallos,
su hermano "ha sido investigado durante varios años por la DEA y nunca
le han encontrado vinculaciones con el narcotráfico". Aseveró que
Bush ha sido "sorprendido". Es una situación tan extraña como las
especulaciones que acompañaron permanentemente la carrera de Zevallos.
Los mismos testigos que lo han culpado se han retractado una y otra vez. Oscar
Benítez Linares, informante de la DEA, es probablemente el único
que no ha modificado su versión. Asocia tanto a Zevallos como a Vladimiro
Montesinos con los hermanos López Paredes e involucra en el ilegal negocio
a personajes como Eudocio Martínez, dueño de la pesquera Hayduk.
Para este narcotraficante confeso y sentenciado, el poco impacto que su testimonio
tiene en el Poder Judicial responde a un interés por "limpiar" al Doc de
los cargos de más gravedad.
UNA cuchillada por la espalda lo sorprendió camino al baño. Oscar Benitez Linares se encontraba en medio de su audiencia el miércoles 25 de noviembre último y debió ser trasladado al hospital de Huaraz. Posteriormente, siguió asistiendo al juicio en una silla de ruedas. En una ocasión se desplomó y escuchó su sentencia dopado por los medicamentos suministrados. El intento de homicidio mueve a pensar que a algunos no les gusta que Benítez Linares (33) sea tan deslenguado. Lo condenaron en diciembre último a 20 años de prisión y hace pocas semanas fue noticia por otras razones. Las periodistas Sally Bowen y Jane Holligan utilizaron su testimonio en el libro `El Espía Imperfecto' y allí señaló las presuntas conexiones de Fernando Zevallos con el Tráfico Ilícito de Drogas (TID). El fundador de AeroContinente respondió con una destemplada demanda de US$ 10 millones contra Bowen y Holligan. Más adelante, el 19 de abril, Benítez Linares ratificó sus acusaciones en el diario El Comercio. Su testimonio liga a Zevallos con la mafia de los hermanos López Paredes y ese es precisamente el cargo que hasta hoy le quita el sueño al empresario. El juicio oral desarrollado en la primera sala penal para reos en cárcel que se reinició el martes 1 y continuará el próximo viernes 11, lo incluye entre los acusados por haber presuntamente recibido US$ 1 millón de Jorge López Paredes para fundar AeroContinente en 1991 y comprar un Boeing 727, que serviría como transporte de droga a Guadalajara, México. En marzo pasado, CARETAS 1815 se adelantó a las complicaciones por las que hoy pasa Zevallos. Además de él, Benítez afirma que negoció traslados de droga con Vladimiro Montesinos y el empresario Eudocio Martínez. CARETAS cuenta con copias de los documentos judiciales en los cuales consigna su versión. Benítez acusa al empresario de hacer embarques de
droga hasta, por lo menos, 1994. En su cuaderno de arrepentimiento (2000)
puntualiza una supuesta entrega de 300 kilos en los Estados Unidos, en
la cual habría participado por encargo de Zevallos. Ante la Comisión
Herrera que lo visitó en el penal en febrero del año pasado
declaró: "Puedo afirmar que es el jefe, el capo del narcotráfico
y no solo yo, sino todo un pueblo lo ha visto traficar al señor
Fernando Zevallos".
El episodio al que se refiere Benítez Linares culminó el 24 de agosto de 1993 con una gigantesca incautación de 1,875 kilos de cocaína en un fundo de Bellavista, Moyobamba. Solo fue detenido José Ishuiza Tuanama, quien posteriormente fue condenado a 10 años de cárcel y se trataba evidentemente de un simple operador. Benítez dice que la droga pertenecía a los López Paredes y Vladimiro Montesinos. "No comprendo cuál es el motivo por el que la DEA guardó esta información", se pregunta. "Supongo que como tenía conocimiento de que se encontraban involucrados personajes del gobierno de Fujimori no se iba a lograr descubrir nada y por el contrario corría peligro mi vida y la de mi familia". Benítez señala que había sido contactado
por Vladimiro Montesinos meses antes y le pidió "que sirva de
intermediario con militares del Ejército y la FAP (enviados
por Montesinos) para transportar droga utilizando los helicópteros
brindados por él y asignados a estas instituciones". Según
él, transportó "toneladas de PBC de Bellavista a Palmapampa
y a la frontera entre Perú y Colombia de propiedad de las organizaciones
`Tío Manolo', `Tolima' y `Cholo Claudio', utilizando para ellos
los helicópteros del Ejército peruano, los que en algunas
oportunidades estaban piloteados por el comandante EP Luque y el mayor
EP Ríos Bernul".
LA CESSNA CAÍDA El 5 de febrero de 1998 una avioneta Cessna cayó en Quempiri, Junín, y allí se encontraron 486 kilos de PBC. Benítez acepta su participación en el transporte pero asegura que "la droga era propiedad de Eudocio Martínez Torres y Vladimiro Montesinos Torres. El plan era realizar diez viajes en avioneta y la que se accidentó llevaba la tercera carga". La existencia de las cuatro pistas de aterrizaje utilizadas por la presunta organización en la zona de Guadalupito (Chimbote), explica Benítez, ha sido constatada por su abogado, Francisco Vera Tudela, quien solicitó, sin éxito, su reconocimiento in situ en el reciente juicio. En setiembre del año 2000 fue deportado de Miami en condición de ilegal. Debido al caso de la avioneta siniestrada fue puesto a disposición de la Policía al llegar a Lima. De inmediato se sometió a la ley de arrepentimiento (Decreto Legislativo 824) y fue identificado con la clave 011610000044. Aunque no están debidamente registrados sus ingresos y salidas de Estados Unidos, llama la atención que nunca tuviera requisitoria en ese país. Una de las posibilidades barajadas es que en setiembre del 2000 la DEA accediera a su retorno. En otras palabras, lo habrían "soltado" para hundir a personajes como Montesinos y Zevallos. El atestado 135-09.00 de la Dirandro, con Alberto Fujimori todavía en el poder, calificó a Benítez Linares como jefe de organización. Esa condición le impide la obtención de beneficios penitenciarios a pesar de haber entregado información determinante. Fuentes de la Procuraduría para casos de Tráfico Ilícito de Drogas del Ministerio del Interior consideran vital el testimonio de Benítez Linares. Esa importancia, sin embargo, no parece reflejarse en los procesos que el Poder Judicial adelanta. En la jerga del narcotraficante, quien se encarga de la `subida' pone la droga en el medio de transporte. El de la `bajada' vela porque el cargamento llegue a su puerto sin despertar sospechas. Con Benítez estamos frente a alguien que sabe el peso de ambos extremos, pero no parece haber nadie dispuesto a jugarse un sube y baja con él. (Enrique Chávez)
| |||||||||||||||||||||||
|
| ||||||||||||||||||||||||