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Edición Nº 1826 |
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Portada
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Por
LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, Mensaje a la Conciencia
¡Estoy haaaaaaaarta de que los humalistas ilaveños sigan jodiendo con la regalía de las mineras, no sabes cuáááánto! Pero hija, es que no se dan cuenta de que un Bill Walters, un Maurice de la Mignon, un Hukumoto Sakakaka -sólo para mencionarte a los hot numbers de la minería mundial- pucha, o sea, han puesto los ojos en nuestro país y así como los pusieron, o sea, los pueden sacar por quítame estas pajas y ahí te quiero ver, o sea, otra vez en la economía de autoconsumo, sembrando caiguas en el jardín para comer mañana, tejiendo a crochet para que la vecina te compre una funda rosada para la guía telefónica sin ningún valor agregado, mandando a los chicos a colegios donde se sientan sobre ladrillo que después viene el papá a llevárselo para apuntalar la choza que un temblor más y a vivir en las cuevas de los acantilados de Magdalena. Ay no, qué falta de visión, de misión, de oportunidades y de amenazas, o sea, de planeamiento estratégico, pero mental, hija, mental. Yo te juro que no los entiendo, ¿qué es eso de estar poniéndole condiciones a empresas regias, globales, que lo único que pueden traer es gente súper preparada, gente campechana, sin complejos; gente que pucha, o sea, se ha hecho a sí misma horrores? Porque eso de estar buscando entre el polvo y las piedras a ver si hay una vetita de mineral, ay no sé, ni al peor enemigo. A mí me ha contado el mismísimo Maurice de la Mignon (en una confidencia de vodkatinis en La Gloria que voy a romper en nombre del desarrollo), que él mismo de adolescente en Montreal tenía que salir a hacer prospecciones con un palo y una linterna, hasta que un año después de haberse deshecho los zapatos Salomón, o sea, dio con una piedrita primero, con otra después y bueno, llegar a crear la Newmont le costó varias anginas de pecho de la cantidad de tierra que se tuvo que tragar, y todo para que venga Javier Diez Canseco (que hasta ahora no lo entiendo, ni lo entendí, ni lo entenderé) a amenazar con que va a hacer huelga de hambre en el Congreso si es que no se legisla para que las mineras le dejen no sé que porcentaje de órdago a poblaciones, hija, que lo que necesitan no es canon ni regalía ni niño muerto sino trabajo, empleo, chamba, sacarse la mugre, levantarse temprano, deslomarse, olvidarse de la chelita y la fiestecita, porque así, o sea, dando y dando, cómo te explico, o sea, lo único que produces es más dependencia, más subdesarrollo y gente más fea cada día, ya tú ya sabes que el peor enemigo de la estética es la miseria, para no mencionar la marginalidad. Ay qué bárbara, cuánto he escrito. Bueno, y encima Javier -que es mi primo (y por eso te digo que no lo entiendo)- ahora me cambió el programa y resulta que en lugar de huelga de hambre, amenaza con ayuno. ¿La diferencia? Huelga de hambre es cero papa. Ayuno.. una comida al día. ¡Qué concha, así cualquiera! Yo también como una sola vez al día y por eso estoy regia, pero de ahí a transformar eso en plataforma reivindicacionista, ay no sé, pucha, cómo te explico. Serenidad, muchachos, confianza, que ya viene el TLC y van a ver cómo los choli, o sea, sus hijos van a crecer con una noción regia de futuro, porque de pasado no hay un carajo. Chau, chau. (Rafo León)
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