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Edición Nº 1827 |
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el Nombre del Padre "Juran ustedes por el pueblo del Perú, por la doctrina del pueblo, por el espíritu y el pensamiento de Haya de la Torre, cumplir con el cometido para el cual han sido elegidos y contribuir a la victoria del aprismo", exclamó Alan García, el mediodía del lunes 7, a una veintena de dirigentes apristas, algunos somnolientos y cansados, que se apretujaban por salir en la foto, en el auditorio de la Casa del Pueblo. "¡Sí, juro!", gritaron casi al unísono. "Si así lo hiciereis", remató Alan, "el pueblo aprista y su larga historia de futuro os lo agradecerán. De lo contrario, nuestro jefe, de ancha frente y ojos profundos, os lo demandará en sus conciencias". Los vivas al APRA, al Perú, a Haya y, por cierto, al propio Alan, no se hicieron esperar. De esta manera, llegaba a su fin el XXII Congreso del APRA,
en el que, luego de tiras y aflojas, la lista única propugnada
por García llegó a abrirse paso en medio de más de
un empujón y un severo entredicho. Una secretaría general
bipartita, que algunos han denominado colegiada, con Jorge del Castillo
manteniendo su puesto de operador político en el frente externo
(Acuerdo Nacional, y el ahora denominado Frente Social), y el también
congresista Mauricio Mulder en el aspecto organizativo y de movilizaciones
del partido, fue el resultado de un debate en donde el propio García
tuvo que poner mano fuerte por momentos, al llegar a ser desafiado en
su liderazgo. Mercedes Cabanillas, finalmente, ocupó la presidencia
de la Dirección Nacional de Política. EN EL EMPATE, HERMANOS El empate de Perú con Venezuela a cero goles, la tarde del domingo, pareció un anticipo de lo que sucedería horas más tarde en el local de Alfonso Ugarte. Desde las 9 de la mañana, se inició la jornada aprista con una medición de fuerzas entre los candidatos. De los 617 delegados presentes, de todo el país, Del Castillo contaba con el 45 % de apoyo, Mulder tenía apenas 15 % y Meche un 20 %. Alan volvió a plantear el tema de la secretaría colegiada, colocando a Cabanillas en la Dirección Política. Los delegados pro Del Castillo se opusieron de plano. Secretaría única o nada. Los ánimos se caldearon. "Compañero presidente, usted estuvo prófugo del país cuando nosotros luchábamos contra la dictadura. Las bases son las que gobiernan el partido", le habrían dicho algunos delegados departamentales. García, mortificado, salió de la Casa del Pueblo a la 1:30 de la tarde no sin antes decirle a Del Castillo: "O controlas a tu gente o me voy". A partir de ahí, se inició una serie de discusiones que se prolongaron hasta las diez y media de la noche. En el transcurso, luego de una reunión con Cabanillas y Mulder, Del Castillo declinó a la secretaría general única e intentó convencer a sus partidarios de apoyar la propuesta de Alan. Inclusive, ante el entrampamiento del debate, se presentó una moción proponiendo la candidatura de García a la secretaría general -como hiciera Luis Gonzales Posada durante la semana pasada, en un intento por bajarle la calentura al proceso-, pero al final éste envió una carta donde no aceptaba el pedido y se mantenía firme en su propuesta. Pasada la media noche se oficializaba la lista única, en medio de cierto desorden. Sin embargo, la cosa se puso crítica a las dos y media de la madrugada cuando Carlos Roca, uno de los candidatos que finalmente quedó relegado, consiguió doscientas firmas para que la elección se realizara candidato por candidato, incluyéndolo a él. Al hacer la consulta a la Mesa Directiva, se le respondió que por orden expresa del "presidente García" se había determinado la lista única. "Es por eso que sólo votaron, de los 617 delegados, 485. Los otros 132 prefirieron retirarse al no estar de acuerdo con esta medida", dijo una fuente que pidió mantener su nombre en reserva. La votación se inició a las cinco de la mañana y se prolongó hasta las ocho. De los 485 votos emitidos, sólo 369 fueron válidos, 116 votaron en blanco. La elección concluyó y arrojó los resultados: 16 dirigentes elegidos para el Comité Ejecutivo Nacional 2004-2007, de los cuales al menos ocho están vinculados a la gestión de Del Castillo. A su vez, se eligió un gabinete técnico que realizará labores de seguimiento a la gestión del actual gabinete ministerial de Alejandro Toledo. El hecho de que el CEN aprista tenga tantos dirigentes vinculados a Del Castillo, según un parlamentario aprista, podría ser un problema para Mulder, ahora encargado de lidiar con las bases apristas y adecuar el viejo partido a las exigencias que plantean su respaldo electoral del 2001 y sus ambiciones para el 2006. "Ese cargo es muy difícil. O la haces o te quemaste. Lo que sucede es que Mulder ha tenido el padrinazgo de Alan García, si no no hubiera resultado elegido. No tenía mayoría", sentencia. Las sonrisas del lunes 7 en la Casa del Pueblo, y los gritos de ¡Unidad! y ¡Víctor Raúl presente!, parecían decir lo contrario. (Carlos Hidalgo)
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