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Edición Nº 1827 |
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Portada |
Imperdonable
Escribe PATRICIA CAYCHO LA banda de la Marina interpretaba una marcha fúnebre mientras el ataúd cubierto con la bandera era bajado de la aeronave en la explanada de la Aviación Naval. Eran casi las cuatro de la tarde del pasado seis de junio y los restos del oficial de mar de tercera Eduardo Girón Romero llegaban a Lima. Tres de sus compañeros heridos tuvieron mejor suerte: los oficiales de mar Helvis Belaunde Saavedra, Rafael Serpa Gutiérrez y Hugo Bravo Barquero. El luto también llegó a la vecina División de la Policía Aérea, donde dos horas más tarde fueron recibidos los cuerpos de los dos suboficiales que también murieron en la emboscada, Níquer Núñez y Máximo Villar Fierro. Sobrevivió otro policía, Jesús Mejía. Un día antes, a la una y cuarenta de la tarde, las dos camionetas azules de la Marina iban por la carretera Federico Basadre, provincia del Padre Abad. Regresaban de entregar provisiones al cuartel cercano. A la altura del puente Chino una presunta columna de Sendero Luminoso arremetía contra el patrullero policial de placa SQ-1151. Antes de llegar a la zona de la emboscada, los marinos se toparon con el grupo de contención senderista. Los delincuentes abrieron fuego. Una de las dos camionetas se volcó dentro de una zanja y la segunda continuó por la carretera, directamente hacia la denominada `zona de muerte'. La lluvia de proyectiles terminó por herir gravemente a Girón y otro de sus compañeros. Luego de varios minutos de fuego cruzado, los subversivos huyeron. Los oficiales que iban en la camioneta volcada también repelieron el ataque. Los senderistas se replegaron por el monte con sus heridos, perdiéndose en la selva. Girón fue trasladado a Aguaytía pero murió desangrado. Así terminaba la vida de un FOES de pura cepa. Según sus compañeros era aguerrido y no temía enfrentarse con los senderistas. Nació en 1975, ingresó a la Marina en 1993 y terminó el curso de comando en 1998. Hace un año fue destacado a Pucallpa. "Sólo merece vivir aquel que por un noble ideal está dispuesto a morir", era su santo y seña. Las balas le dieron muerte cuando sólo le faltaba un mes para terminar su rotación y volver a Lima. SENDERO NO DETERMINADO Fuentes militares identifican como autor de esta emboscada al camarada `Clay', actualmente mando militar del Comité Regional del Huallaga, lugarteniente del escurridizo `Artemio' y especialista en realizar emboscadas de este tipo. Su verdadero nombre es Héctor Aponte Sinrahua, tiene alrededor de cuarenta años y opera en las zonas de Huánuco, Ucayali y San Martín. En el 2002 organizó el salvaje ataque a una patrulla de la Policía de Carreteras en San Francisco, valle del río Apurímac-Ene, zona roja del narcotráfico. Cobró siete víctimas. El ministro del Interior Javier Reátegui sostuvo a los dos días del ataque que los terroristas de la zona cumplían misiones encomendadas por los narcotraficantes. Durante la reunión que miembros del Comando Conjunto sostuvieron a pocas horas de conocida la emboscada, barajaron la siguiente hipótesis: esta acción no formaba parte del plan de acción de Sendero ni estaba coordinada con la dirección de la organización. Se trataría entonces de un ataque independiente que obedecería más bien a intereses propios del grupo que todavía permanece alzado en armas, posiblemente captado y financiado por el narcotráfico, que habría tenido como objetivo atacar sólo a la patrulla policial. Por otro lado sería ilógico pensar que Abimael Guzmán y la cúpula instiguen un golpe de este tipo cuando vienen proclamando una `solución política' y cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos podría favorecer su estrategia a mediano plazo (ver Mar de Fondo). Otra posibilidad es que este ataque no haya sido perpetrado por Artemio y sus huestes sino por otros interesados en hacer creer que Sendero se encuentra con todos sus cilindros encendidos. Hay que recordar la entrevista dada a un programa de televisión por el supuesto Artemio, inactivo militarmente los últimos años. Siguiendo esa línea no hay que dejar de lado que esta emboscada se da justo una semana después que algunos dirigentes de los Comités de Autodefensa de Ayacucho (CADS) y, luego, Carlos Raffo, propagandista de Alberto Fujimori, alertasen sobre próximas acciones de Sendero Luminoso (CARETAS 1826). Cuáles sean los móviles, el ministro de Defensa Roberto Chiabra leyó las entrelíneas y dijo indignado al día siguiente del ataque: "Deben sentirse felices aquellos que están invocando a la violencia, pues ya encontraron las víctimas que tanto pedían... Quisiera preguntarles cuál es la diferencia entre aquellos que hacen violencia con las armas y los que hacen violencia con la boca. Son los mismos cobardes, los mismos miserables que ocasionan esto".
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