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ARTICULO

10 de junio de 2004
Paginas 10 y 11 de la edición impresa.


Enfrenta una nueva audiencia de su juicio oral el viernes 11. Gerente de AeroContinente Miguel Alavi pidió que su caso sea diferenciado del de la aerolínea. Der.: El martes 8 por la noche los empleados de AeroContinente realizaron una vigilia con la presencia de Lupe Zevallos, su presidenta. El listado norteamericano pretende bloquear todas sus oficinas (ver arriba).

La Lista Negra
Sigue el juicio Zevallos mientras se filtran más investigaciones de la DEA y AeroContinente entra en crisis por decisión no explicada de EE.UU.

El viernes 11 continuará el juicio oral contra Fernando Zevallos y otros once implicados en narcotráfico. A pesar de la pública defensa hecha por el empresario y su hermana Lupe, actual presidenta de AeroContinente, las circunstancias son mucho más graves que las de la semana pasada. El gobierno de Estados Unidos incluyó al empresario en su lista negra de narcotraficantes -el Kingpin Act- y la aerolínea, aislada financieramente, enfrenta su más grave crisis. Trascendió que las autoridades intentan incluir a Óscar Benítez Linares, el informante de la DEA (CARETAS 1826), como testigo en el juicio. Como se revela aquí, esa agencia sostiene que Zevallos traficó con drogas, por lo menos, hasta el año 2000.

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Informante de la DEA Benites Linares. Agencia sostiene que Zevallos traficó por lo menos hasta el 2000.

 

SON tantas las denuncias acumuladas a través de los años sobre su vinculación con el narcotráfico, que Fernando Zevallos carga con un estigma del que le es difícil sacudirse. Pero cuando ciudadanos de a pie comentan sobre su caso, se plantea usualmente la misma pregunta: Pudo estar metido en el negocio hace muchos años, ¿pero acaso sigue siendo parte de él?

CONEXIÓN EN MIAMI

La DEA maneja el supuesto de que Zevallos traficó con drogas, por lo menos, hasta finales del año 2000. Una pieza clave es la caída de Óscar Benites Linares, el testigo cuyo testimonio fue presentado en la edición 1826. Benites fue encarcelado en setiembre de ese año y asegura haber sido informante de la DEA, lo que fue corroborado por el testimonio de un oficial de la Policía que trabajó con él (CARETAS 1826).

Benites ha recibido varias visitas de agentes en prisión. Quizá la más relevante tomó lugar en mayo del año pasado. En oficio enviado por la DEA a la presidencia del INPE, Terry Parham, director de la agencia en el Perú, solicitó permiso para entrevistar a Benites el 16 de mayo en el penal de Huaraz. "La entrevista", se lee en la carta, "será conducida por los agentes especiales de la DEA en Estados Unidos, Srs. Allan López y Eric Duerr; y el fiscal de los EE.UU. William Braun, A/E Gordon Mukai de la DEA en Lima y el SOS PNP Visitación Pérez Vásquez". Lo que diferencia esta petición de otras hechas con anterioridad es la presencia de un fiscal norteamericano.

Durante ese interrogatorio, Benites elaboró su información sobre Zevallos. Afirmó haberse encontrado con él varias veces en Miami -ciudad en la que ambos residían, aunque el primero como ilegal- para planear embarques de drogas.

Benites continuó en el negocio mientras fue informante. "Tú haces tus cosas pero nosotros no sabemos nada". Según él esa era la filosofía del trabajo. "Desde 1994 hicimos (con la DEA) remesas controladas desde acá. Yo sólo levantaba el teléfono y ellos intervenían", recuerda.

En febrero de 1998 cayó en Quempiri, Junín, la avioneta Cessna de propiedad de Benites con 486 kilos de PBC (CARETAS 1826). Dos años más tarde, el 13 de setiembre del 2000, fue detenido en Lima Carlos Manuel Arana Tenorio, nada menos que piloto de AeroContinente relacionado con Benites y la Cessna siniestrada. Arana fue señalado como "presunto implicado" en el atestado policial. La información pasó un tanto desapercibida: Vladimiro Montesinos acababa de fugar a Panamá.

En el otro lado de la madeja, Benites señala que en Miami coordinaban con un grupo de ciudadanos cubanos. "Ellos controlaban el aeropuerto para sacar la droga que venía desde acá. Los cubanos controlaban directamente `la bajada' con Zevallos y él mismo tenía contacto con gente de aduanas".

Por más explosivas que suenen, las palabras de Benites podrían ser sólo eso. Sin embargo, fuentes consultadas confirmaron que la DEA accedió al testimonio de los cubanos, quienes fueron detenidos en ese mismo mes y corroboraron lo dicho por el informante peruano. De ese modo se explica la presencia del fiscal Braun en el Perú.

 
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Piloto de AeroContinente Arana Tenorio fue detenido en el 2000. Izquierda, soledad en Castro Castro.

¿Y ENTONCES?

A pesar de las investigaciones recopiladas por la DEA, es evidente que persisten vacíos injustificables. Sobre todo si se toma en cuenta que la inclusión de Zevallos en el Kingpin Act acarreará consecuencias tremendas para AeroContinente, la principal aerolínea nacional. El congresista Mario Ochoa declaró el lunes que debía distinguirse entre la situación personal de Zevallos y la de la empresa que él fundó. Pero que no quepan dudas, el objetivo norteamericano es también acelerar el colapso de la compañía (ver recuadro).

Tampoco está explicada la zigzagueante relación entre Zevallos y Estados Unidos. A diferencia de los capos colombianos y mexicanos que lo precedieron en la lista negra, el peruano ha sido residente norteamericano. Su enfrentamiento con la DEA se hizo patente desde 1997, cuando bajo esa condición instauró una Acción Civil contra la agencia ante la justicia norteamericana. Durante ese episodio, hasta ahora desconocido, Zevallos exigió que se recabara toda la información posible sobre él y sus empresas. Sin duda se trataba de un intento por contrarrestar las investigaciones de la DEA que ya estaban en marcha.

¿Por qué entonces lo dejaron operar? Con la ayuda del abogado Stephen A. Freeman, desde Miami Zevallos constituyó las empresas Millenium Acquisition, Jet Aircraft Leasing, Interstar Aviation y Palm Air Holding. A través de ellas le alquilaba aviones Boeing a AeroContinente (CARETAS 1682) y ya hace tres años esta revista cuestionó la conformación de los directorios de esas empresas con ciudadanos de origen ruso que trabajaban en un asilo de ancianos en Miami. Para los hermanos Fernando y Lupe Zevallos se trataba de un procedimiento regular.

A diferencia de esos capos colombianos que desataron en su país un infierno terrorista atizado por la frase Primero una tumba en Colombia antes que una cárcel en Estados Unidos, Zevallos ha pedido ser juzgado en ese país.

Su estrategia puede contener una buena dosis de teatro, pero es hora de desclasificar todos los archivos. Algunos medios de prensa han ido tejiendo la gran colcha de retazos del caso Zevallos y CARETAS fue el primero que advirtió en marzo último la avalancha que se venía. Pero a estas dramáticas alturas él ya no es el único que debe explicaciones. (Enrique Chávez)

 

 

 


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