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10 de junio de 2004

Decantación, Reenganche y un Sucio Motel

HA sido una semana en la que todos, los políticos, los dirigentes y los ciudadanos, nos hemos mirado las caras. Y de ese acto de transparencia confesional, han surgido no pocas sorpresas.

La primera. El piso no está parejo para los políticos ni sus agrupaciones. El desbande en Unidad Nacional continúa, pero sobre todo, las voces de despedida no parecen dejar dudas respecto a la implícita crítica a la conducción por parte de Lourdes Flores y la percepción, soterrada, que en la meta del 2006, el PPC difícilmente será un pivote concentrador de voluntades.

El Apra en su congreso pone al descubierto un diferendo entre Alan García Pérez y Jorge del Castillo, que le ha dolido al parecer más al segundo, puesto que han frenado su poderío único en la secretaria general. En rigor, lo que ha ocurrido es que AGP se ha visto en la necesidad de dejar sentadas su hegemonía y su omnipotencia partidarias, no vaya a ser, como ocurre con el empresariado, que del Castillo tome aún más vuelo y resulte siendo una opción más atractiva en el juego de un Apra renovada. AGP no es Haya de la Torre, y en los aires levantiscos, su liderazgo, sobre todo si repite viejas maneras encimadoras, puede ser recusado. El Apra de hoy, impulsada incluso por AGP, quiere que el rostro nuevo sea práctica antes que retórica. Si todo el mundo va al circo, ¿por qué nosotros no? Esa es la cuestión que se han planteado los "chicos" del congreso. Como quiera que las consultas o diálogos del Presidente Toledo han ido más lejos que la reunión con Valentin Paniagua, Lourdes Flores y AGP -habiendo aprovechado que los consejos de ellos fueron factor magnífico para debilitarse ante la ciudadanía, que les ha reprochado pobreza de ideas- los chicos (independientes, reciclados, tránsfugas de tono menor) también buscan coinformar un frente o coalición preelectoral.

Y finalmente la nuclearización de las izquierdas, o los progresismos, o el ala inteligente del toledismo, en fin, lo que malévolamente llaman los críticos "la izquierda caviar" también siente los latidos electorales y adhiere firmemente a una opción encabezada por Valentín Paniagua. Está en curso la decantación de las fuerzas y las opciones políticas, que se irá remodelando hasta diciembre de este año o marzo del próximo. ¿Ayuda esto a Toledo? Ciertamente que sí, porque aleja el espantapájaros de la vacancia y le permite soñar, en la soledad y el desprestigio, en un aconsejado reenganche. La palabra no es feliz, puesto que enganche trae el recuerdo de la recolección de trabajadores en las grandes haciendas algodoneras y azucareras, y recuerda, no sé por qué, a un giro carnicero. Es la carne que se oferta, la que pende de un gancho. Reengancharse es volver a colgar haciendo de tripas corazón. Que eso puede costar 12 ó 21 millones de dólares, es volver a caer en la ciega creencia de que la fascinación política puede lograrse con prescindencia del liderazgo y la consistencia real del mandatario.

Parecía que se venía un respiro político en los primeros días de junio, alentado además por el triunfo futbolístico ante Uruguay. Pero parece estar escrito que no hay tregua para con Alejandro Toledo. El escándalo explotó por el lado menos pensado, pero terriblemente simbólico: un ministro, un hostal, prostitución infantil. La cruda frase que denuncia que "El Perú es un burdel" rapidamente hasta en eso baja de tono, con franqueza no pasa de motel. La crisis honda y redistribuida con largueza es moral. Por eso nadie cree en la política y su capacidad de regeneración . Pero somos los ciudadanos y los electores los que debemos preparar el terreno del 2006. Basta de improvisados, de farsantes, de pseudohonorables que trafican con el Perú y la esperanza de sus gentes. Nadie pide un templo cívico -eso es obra de años y de civilización- pero nadie debe aceptar que esto sea un motel.

 

 

 

 

 


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