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Edición Nº 1828 |
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Un Retorno
Taciturno LA salida no pudo ser más expeditiva. Al término de la reunión que el líder del FIM, Fernando Olivera, sostuvo el lunes pasado con su bancada parlamentaria en su residencia de San Isidro, se negó a declarar al cúmulo de periodistas agolpados en la entrada. Ni el tema de las cartas al Vaticano, ni el video Schütz, ni nada. Su retorno al Perú se debía a temas estrictamente personales, el caso doloroso de una difícil operación quirúrgica a su hermano Humberto. Se despidió de los integrantes de su grupo político, levantó la mano en gesto de saludo, y se metió a su casa. El siempre diligente congresista Gustavo Pacheco fue quien puso la cara. "El tema de las cartas al Vaticano es caso cerrado. Este es un asunto que la Santa Sede pidió que no se ventile públicamente y así lo está haciendo el embajador Olivera. Esto ya queda en manos de la Fiscalía", dijo. Hasta ahí, nada nuevo. Sin embargo, antes de retirarse, Pacheco deslizó unas palabras que intentaban despejar cualquier duda sobre la posición del FIM de cara a las próximas elecciones de la Mesa Directiva del Congreso, teniendo en cuenta las declaraciones contradictorias de los propios parlamentarios fimistas en los últimos días. "El FIM va a apoyar la candidatura al Parlamento de un miembro de Perú Posible. Eso se ha decidido", sentenció. Y es que, aunque algunos legisladores consideren prematuro
tocar el tema, la elección de la Mesa Directiva del Legislativo
se encuentra ya en cuenta regresiva. Las sucesivas reuniones de representantes
de la oposición, en un esfuerzo por presentar una candidatura única,
y los primeros tanteos del oficialismo, no sólo corroboran esto
sino también dan una idea del debate político que se suscitará
en las próximas semanas a raíz de esta disputa, en medio
de un escenario completamente diferente al del año pasado.
¿PREPARANDO LA MESA? Por el lado de la oposición, las conversaciones no cesan. El lunes pasado, el congresista de Unidad Nacional, Antero Flores Aráoz, luego de estar presente en la conferencia de prensa de Lourdes Flores Nano, almorzó con el quinto vicepresidente del Parlamento y congresista de Perú Ahora, Edgar Villanueva, en el restaurante "La Carreta", de San Isidro. Ambos admitieron que se tocó el tema de las elecciones legislativas. La carne a la parrilla estuvo acompañada, no podía ser de otra manera, por una botella de vino tinto Tacama. Durante la reunión, Flores Aráoz volvió a repetirle a Villanueva la necesidad de que la oposición, en su conjunto, presente una candidatura unitaria. "Si vamos juntos me mando, si no, perdemos", le habría dicho. El martes, Antero sostuvo además una reunión con Alan García, Jorge del Castillo y Mercedes Cabanillas. La reunión sirvió, entre otras cosas, para remarcar lo aparecido ya en los medios: el apoyo del APRA a su candidatura. Sin embargo, nada está definido. Una eventual victoria de la oposición depende en gran medida de los votos del bloque autodenominado G-22 o "pequeña Beirut", y que agrupa a las bancadas de Perú Ahora, GPDI, y SAU (Somos Perú -Acción Popular-Unión por el Perú), quienes, precisamente, se encuentran divididos entre apoyar la candidatura de Flores Aráoz o la de Natale Amprimo (CARETAS 1826), que también cuenta con el apoyo de cierto sector de ese bloque parlamentario. Sólo con el respaldo íntegro de esos grupos minoritarios, la oposición podría superar los 61 votos que se requieren para llegar a la Mesa Directiva. Sin embargo, las posiciones al interior de ese bloque no terminan de conciliarse y de eso se puede aprovechar el oficialismo. "En PP no creemos mucho en la dureza del G-22 y ya hay conversaciones con congresistas de esos denominados grupos chicos", refiere un parlamentario oficialista que prefiere mantener su nombre en reserva. En el Hemiciclo, la pelota ha comenzado a correr antes de que empiece la Copa América. (Carlos Hidalgo)
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