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Edición Nº 1828 |
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Remesas
Servidas
MILLONES de personas se desplazan hacia el norte y miles de millones de dólares se desplazan hacia el sur. Las remesas, el dinero que el trabajador migrante envía a su país, constituyen una de las expresiones económicas más impactantes de la globalización. En marzo de este año, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció que en el 2003 las remesas hacia América Latina y el Caribe (ALC) alcanzaron los US$ 38,000 millones, sobrepasando los montos combinados de la Inversión Extranjera Directa (IED) y la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD). Dicho de otra forma, que buena parte de la economía latinoamericana se sostiene por sus inmigrantes trabajando legal e ilegalmente en el primer mundo. Si la tendencia actual continúa, estima el BID, en el periodo 2001-2010 el monto podría alcanzar los US$ 500,000 millones. México constituye el ejemplo paradigmático de esta realidad. El año pasado, sus connacionales en el exterior enviaron US$ 13,226 millones, el monto más alto de la región. Le siguen Brasil con US$ 5,200 millones y Colombia con US$ 3,067 millones. El Perú recibe de sus compatriotas US$ 1,295 millones anuales. Que las remesas aumenten significa que las economías nacionales no satisfacen las necesidades populares por mecanismos regulares. Pero, ¿cómo llega todo ese dinero desde fuera? DINERO DEL EXTRANJERO "Los bancos cobran un porcentaje muy alto. Yo tengo dos hermanas en Italia, y para hacer una transferencia desde allá usando un banco, tienen que contactarse con un banco en Estados Unidos que trabaje con otro, peruano, que reciba el envío. Es decir, Italia-EE.UU.-Perú. Ni hablar, las comisiones son altísimas. Por eso preferimos las agencias". Jorge (30) es piurano y reside en Lima junto a otra hermana. Ambos reciben un promedio de US$ 700 mensuales usando una agencia, Jet Perú. En la percepción de muchos emigrantes, los bancos siempre fueron vistos como fríos en comparación de las compañías remesadoras. "En Perú, los receptores son el público C, D y hasta E", sostiene Carlos Mosqueira, director gerente de Perú-Express, remesadora nacional. "Son el público sin tarjetas de crédito, sin grandes transacciones y es más, los que realizan sólo una transacción: reciben". Si bien algunos bancos locales cobran entre 5 % y 11 % en comisiones por transferencias, el propio BID destaca casos en ALC que bordean el 25 %. Frente a esto, los montos fijos por debajo del 10 % de las remesadoras son seductores. "No sólo eso, las compañías de remesas establecen una relación más cercana con el cliente", afirma Marielena U. de Kolich, gerente de Costamar Remesas, muy popular entre la comunidad peruana de Estados Unidos. En sus palabras, la relación que empieza y termina en la ventanilla al interior de un banco, en una agencia de remesas -originalmente agencias turísticas que poco a poco brindaron el servicio empujadas por la demanda-, ésta se convierte en un intercambio de recados, novedades sobre el pariente lejano y hasta en envío de pequeños regalos. En el Perú, la Superintendencia de Banca y Seguros tiene registradas a 13 empresas dedicadas al negocio de las remesas. El espectro informal maneja cifras propias. Se estima que de los US$ 1,295 millones citados, 40 % llega al país vía remesadoras, 20 % a través de bancos, y el 40 % restante de manera informal. He ahí una explicación a la explosión de los conos limeños: la necesidad encuentra caminos propios. En el estudio de Arellano - Investigación de Marketing Ciudad de los Reyes, de los Chávez, de los Quispe… (2004) se cita el caso del portal Web de E. Wong, que de estar concebido para ejecutivos sin tiempo para las compras, se transformó en una forma de envío de productos al hogar, pagados con tarjeta de crédito por los parientes en el extranjero. ENTRAN LOS BANCOS Los bancos bajaron al llano. Este año, tres de ellos han ingresado al mercado de remesas pisando fuerte: Banco de Crédito, Banco BBVA Continental e Interbank. "Siempre estamos buscando oportunidades para bancarizar", dice Ernesto Melgar, especialista en marketing del BCP. "Es decir, lograr que personas que no necesitaban acudir a un banco lo hagan". Los nuevos servicios para envíos de dinero incluyen llamadas de aviso por cada arribo de dinero, pagos en dólares y sobre todo, son gratis. Así como está escrito. Costo cero, en el cobro. En una simbiosis con pocos antecedentes, las compañías de remesas han firmado convenios con la banca aprovechando uno lo mejor del otro. Los bancos ponen la infraestructura y la seguridad; las compañías de remesas, los clientes. Daniel Oblitas, gerente de marketing del Continental, asegura que la competencia misma ha hecho caer los montos de comisión. En la actualidad, estos bordean el 6 %, bancos incluidos. Un punto aparte es la confianza. Melgar aclara: "Al banco no le incumbe la situación legal del cliente. Nosotros sólo ofrecemos un servicio". Dato de especial relevancia en realidades como la japonesa. Desde Japón 75,000 peruanos envían al Perú entre 350 y 400 millones de dólares anuales. Como doña Lady Sánchez. Su esposo, Yutaka Kanaka, aguarda por ella en el Japón mientras ella regulariza sus papeles. Entretanto, Lady recibe remesas puntuales cada mes. "Aunque acredite ingresos, no puedo obtener buenas líneas de crédito y ni pensar en tarjetas Ripley o Saga", dice. Ese es otro punto a resolver, el reconocimiento legal del dinero recibido en remesas. Algo que está en camino, a decir de especialistas consultados. Tanto que hasta será posible acceder a créditos en Mi Vivienda con sólo certificar ingresos regulares. Entretanto, los nuestros siguen manteniendo al Perú desde fuera. (S. M.)
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