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LA FUERZA DEL CAMBIO TECNOLÓGICO
Sin embargo, y a pesar de nuestra pasividad, la
tecnología ha venido cambiando la vida en el país.
Recordemos algunos ejemplos.
La incubadora para pollos. Llegó
hace sesenta años y transformó el agro y el consumo
popular. El pollo no figura en las canastas de consumo estudiadas
antes de los años sesenta, si bien era un lujo ocasional.
El desarrollo de la avicultura abarató y puso al alcance
de las clases populares, ya mayormente urbanizadas, este alimento
y fuente de proteínas. Por su lado, de ser un producto
casi insignificante del agro ha pasado a ser el producto más
importante. La avicultura, incluyendo pollo, huevos y el maíz
que lo alimenta, hoy representa casi 25 por ciento de la producción
agropecuaria. La tecnología de la anchoveta. Desde 1956,
el reemplazo del algodón por el nylon en las redes de pesca,
sumadas a las mejoras en el diseño de las lanchas y de
las plantas de procesamiento, fue el gatillo para un explosivo
crecimiento de la industria anchovetera, industria que también
se debe a la demanda mundial creada por la avicultura.
Tecnología minera. El despegue reciente
de la minería del oro ha sido posible gracias a la innovación
en el proceso de extracción del mineral. Ahora es posible
extraer oro de depósitos con leyes que hasta hace dos décadas
eran antieconómicas, gracias al uso de ácido sulfúrico.
Mototaxis. Otro cambio radical en la vida
de las clases populares se debe a la introducción del mototaxi,
fenómeno de los años noventa, y un verdadero caso
de tecnología adaptada a las necesidades de un país
pobre, en especial, un país donde la mayoría de
la población vive en pueblos jóvenes o en pequeñas
ciudades. Hoy se encuentran registrados 600,000 mototaxis en el
país, número similar al de los automóviles,
y un tercio del total de vehículos.
Otros. Debería Incluir las medicinas,
el plástico, los supermercados, el aceite vegetal, el riego
tecnificado, y obviamente, los nuevos medios de comunicación:
radio, televisión, fax, celular e internet. La lista es
larga, y los especialistas agregarían muchos otros que
el público no conoce.
El tema abierto por Vega-Centeno es central y debería
ser materia de mayor investigación. El desarrollo instantáneo
no existe, pero dejará de ser esquivo en la medida en que
apuntemos a una modernización progresiva, basada en el
apoyo sostenido a las inversiones que hagan posible el cambio
tecnológico.
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