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Edición Nº 1829 |
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Muere
un Héroe Cívico
LA muerte de Manuel Aguirre Roca, el domingo último, marcó el fin de una vida consagrada al ejercicio teórico y práctico del Derecho, y a la defensa osada de éste en momentos cruciales para el país. La lucidez y las convicciones democráticas de Aguirre Roca brillaron en el momento más empecinado y arrogante del fujimorato, cuyos defensores parlamentarios -Enrique Chirinos Soto y Martha Chávez sobre todo- lograron que se destituyera a los tres miembros del Tribunal Constitucional que se opusieron, en diciembre de 1996, a que se violara la Constitución con el fin de permitir una segunda reelección de Alberto Fujimori. Los otros dos magistrados ilegalmente defenestrados fueron Nelly Revoredo y Guillermo Rey Terry. Ellos, junto con Aguirre Roca, iniciaron entonces una campaña por todo el país, en centros académicos y en las calles, en pro del restablecimiento del Derecho y en contra del régimen autoritario y corrupto. No se puede olvidar que a raíz de eso empezó una masiva movilización de la juventud estudiantil, que indicó que se había perdido el miedo al mandón y que fue el preludio de vastas movilizaciones ciudadanas que al final derribaron a Fujimori y su camarilla. Toda su vida se había preparado Aguirre Roca para ese momento histórico. A los 15 años de edad, terminó la educación secundaria y a esa misma edad ingresó a la Universidad de San Marcos. A los 21 años se tituló en Harvard, Estados Unidos, como licenciado en Letras con especialidad en Filosofía. Volvió a San Marcos. Fue dirigente estudiantil y estuvo a la cabeza de una huelga, en plena dictadura de Odría. Luego marchó a la Universidad de Salamanca, España, donde se licenció en Derecho. En la Sorbona de París obtuvo después el título de doctor en Derecho. Pocos saben que fue panelista en un programa de televisión de Canal 5. Se recuerda no sólo su solidez en el comentario, sino, asimismo, sus buenas maneras, bien escaso en nuestros días. Señal de su compostura era la frase con que concluía sus juicios: "salvo mejor parecer". Al fin de la batalla jurídica y política por restablecer a los tres miembros del Tribunal Constitucional, la voluntad cívica, convocada por los tres magistrados, se impuso. Aguirre Roca se convertía en presidente del Tribunal Constitucional. En el momento del combate cívico contra el acuerdo del Congreso fujimorista que lo había privado de su función en el Tribunal Constitucional, Aguirre Roca dijo a CARETAS: "Yo soy un hombre sencillo y no creo ser diferente de nadie, quizá incluso sea aburrido por mi estilo de preocupado y de defensor de causas jurídicas". Señaló entonces que las movilizaciones cívicas de ese momento demostraban que "hay una gran reserva moral en el país y la juventud." El seguirá formando parte de esa reserva.
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