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24 de junio
de 2004 |
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Pedalear Para
Ver Maricel Delgado presenta lúdica e instrospectiva
instalación.
 | i |
| `Paseo'
estará desde el 25 de junio en el Museo de Arte de la Casona de San Marcos,
Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario, Lima. | n |
MARICEL Delgado tiene esa sensibilidad de alquimista
de los fotógrafos antiguos", sentencia Augusto del Valle,
curador de `Paseo', exposición que "le saca la vuelta a la
Sala de Experimentación, que suele servir para propuestas
bastante tecnológicas". Es que la artista, en ese afán
que la impulsa a crear que es el querer descubrir los límites
de la fotografía, ha ideado un mecanismo con el cual el espectador
se sienta en una bicicleta estacionaria y pedalea para ver una sucesión
de imágenes fijas. "Lo que me provoca es invitar a la gente
a pasear un paseo que yo di", señala Maricel, para quien
este proyecto significa la culminación de una búsqueda
que se inició, por lo menos, con sus dos últimas exposiciones.
Así, en el primer experimento tomó
fotografías panorámicas en 360 grados, desde un mismo
eje, que luego adaptó a un pequeño carrousel que el
espectador podía hacer girar para apreciar un horizonte en
forma de círculo móvil. Un tiempo después se
fue a un pequeño pueblito que, por chiquito, ni siquiera
tenía mapa. Entonces lo recorrió en bicicleta y luego
expuso su versión cartográfica del lugar. No hace
falta demasiado análisis para atar cabos y encontrar en estos
antecedentes la semilla de `Paseo'.
A Maricel su exposición le sirve de excusa
para seguir indagando en lo que realmente le interesa: "descubrir
hasta qué punto se puede llamar fotografía a una fotografía".
El proyector que ha conseguido para este fin debe ser, dice, de
los años 20's, y la vejez del aparato parece darle la razón.
Lo que la artista quiere lograr es "crear movimiento
a partir de foto fija". O sea, como ya se dijo, llevar al extremo
el trabajo fotográfico. Hacer que parezca cine. Hacer que
parezca real. Si a eso se le suma la "musiquita del paseo" que Delgado
incluye en la propuesta, más la necesidad de moverse un poco
para que el arte aparezca sobre la pared, no hay duda de que esta
exposición resultará, si no divertida, al menos curiosa
para quienes tengan la respetable idea de darse un paseíto,
y visitarla. (Romina Massa)
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A la Mesa
Carlos Ostolaza en muestra que nace de la locura y termina en color.
| n |  |
| | Exposición
va desde el 24 en el Restaurante Mare & Monti, Av. Grau 1502, Barranco. |
LOS cuadros de Carlos Alberto Ostolaza dejan huella.
El pintor, ligado desde joven a la poesía, en los tiempos en que
ilustraba los poemas que nacieron de Hora Zero, donde los líridas
estaban, dice, "inspirados en la calle", conjuga color y forma con metáforas
y significados que nacen de sus inquietudes. En Encuentros, su última
muestra, el pintor presenta 12 cuadros en técnica mixta donde el
agua es el elemento principal. Es decir, nada de óleos. La temática
de su arte se basa en la realidad de su existencia, en Barrios Altos,
en la Quinta Heeren, en la Iglesia del Carmen. "Diría que me encuentro
en una etapa figurativa, buscando la originalidad", afirma el artista
que a veces se esconde del teléfono para pintar tranquilo. "El
arte es incierto. Es aventarte de un edificio y no saber cómo vas
a caer." Frases como ésta escapan de la boca de este personaje
cada tres minutos. Es evidente la tendencia de Ostolaza al pensamiento,
a la reflexión. Puede ser que el tiempo lo haya vuelto sabio. Puede
ser, también, que se esté volviendo loco. Sus cuadros y
sus palabras, sin embargo, lo reflejan aún lleno de vida, de ideas,
de cosas por decir. "Pinto cuando me da la locura", confiesa. Es entonces
cuando se encierra en uno de sus talleres y no está para nadie.
Bueno, quizás solamente para Rosina Valcárcel, poeta y esposa,
musa a quien dedica esta exposición. Este pintor, que ha sido también
boxeador y futbolista, no duda un segundo cuando dice: "Yo aprendo a dibujar
todos los días". Envidiable actitud en un artista de su trayectoria.
Bien podrían aprender de él los que están empezando.
Mientras tanto, a disfrutar sentados de lo que Ostolaza ha tenido a bien
colgar de la pared. (RM)
Destierro
Final En Valencia, España, ha muerto Alfredo
Torero.
 | i |
| El
insigne lingüista peruano pasó sus últimos días en el
ostracismo. | n |
A medianoche del viernes 19 ha muerto en España
Alfredo Torero (CARETAS 1826), en injusto exilio motivado por calumnia
de un senderista "arrepentido". En homanaje al extinto reproducimos estas
líneas autobiográficas extraídas de una ponencia
de 1999 realizada en un evento que homenajeaba la obra de J. M. Arguedas
en México:
"Siento que en esta preocupación social y política
y en esta ansia de saber el Perú coincidimos plenamente José
María y yo. Su creciente confianza en mí fue, posiblemente,
lo que le movió a consultarme, hacia fines de 1965, acerca de una
traducción al castellano que él había venido efectuando
para ser publicada por una entidad multidisciplinaria a la que pertenecía
-el Instituto de Estudios Peruanos (I.E.P.)- y que daba casi por concluida:
la de un voluminoso conjunto de textos quechuas de la provincia de Huarochirí
(serranías de Lima), de principios del siglo XVII, que había
hecho recopilar a la sazón Francisco de Ávila, un cura empeñado
en destruir creencias y lugares de culto indígenas. Yo conocía
bien esos textos porque los había estudiado en la edición
trilingüe (latino-hispano-quechua) con el manuscrito fotocopiado,
que realizó el filólogo italiano Hipólito Galante
en 1942; pero me había restringido a traducir y poner en limpio
los fragmentos que estimaba más difíciles de interpretar
o más característicos de ese dialecto, efectuando personalmente
la transcripción paleográfica.
Me ofrecí, entonces, a revisar la traducción
de José María, y, al hacerlo, encontré un buen número
de fallas, algunas graves, atribuibles en parte a su desconocimiento de
formas y símbolos ya desaparecidos y en mucho a una transcripción
paleográfica -no debida a él- equivocada y casi caótica.
En posición inicial de palabra, por ejemplo, se confundía
toda (h), real o parásita, con (s): ((h)ullu) "pene" resultaba
(sullu) "aborto". La competencia lingüística del traductor
y los sentidos globales, cuando podían ser captados, le habían
permitido salvar muchos escollos, y su capacidad poética, lograr
bellas formulaciones, pero las trampas eran demasiadas para poder salir
suficientemente airoso".
| n |  |
Apología de la Fricción Algunas
inocentes preguntas en torno al poeta Joaquín Sabina. EN
días -con sus noches- que todavía no acaban, nuestra desteñida
villa ha sido asaltada por la presencia de un cantante que se nos muestra sin
miedo al placer, ni a los vicios, ni al adiós. Amado por las musas del
coctel, llegó para presentar un libro de sonetos y desató una homogénea
alabanza, coros de "sí, sí, sí" y aplausos de mataor. Perfecto.
El muchachón y sus agentes -literarios, musicales- se lo han ganado a pulso.
Pero, desviando la mirada del whisky, la coca, la novia peruana y la marcha madrileña
y llevándola al motivo de su presencia, es decir, "Ciento volando de catorce"
(Peisa/Visor, 2003) tengo algunas cosas que compartir. Marco Aurelio Denegri
ha dicho que para sentirnos satisfechos con un libro basta con que consideremos
bueno un 10 %. No estoy de acuerdo. ¿Quién se siente satisfecho
con 9 buenos minutos de una obra teatral o de una película de una hora
y media?, ¿quién con sólo un solo tema de un disco de 10
canciones? Nadie. O muy pocos. Entonces, de qué hablamos cuando hablamos
de Joaquín, el poeta. De pocos segundos de disfrute y de varios minutos
de nada. Por eso la duda nos ilumina y empezamos a sospechar que "eso" no es lo
que parece, ni lo que nos decían que era. Un buen método para el
discernimiento o para tomar las cosas en su real dimensión es el de la
fricción. Entre lo visto, escuchado, leído -sea cualquiera el género
en cuestión- y aquellos autores que respetamos. Así, las necesarias
preguntas podrían estar guiadas por esas palabras que nos definen ante
los desconocidos: tiempo, muerte y procedencia. Pregúntese usted, hipócrita
lector: ¿Catulo, Milton o Sabina?, ¿Quevedo, Cernuda o Sabina?,
¿Darío, Neruda o Sabina?, ¿Pessoa, Brodsky o Sabina?, ¿Kavafis,
Penna o Sabina?, ¿Vallejo, "Luchito Hernández" o Sabina?, ¿Pinglo,
Lou Reed o Sabina? Como sin duda se desprende de sus respuestas, esto no es
más que una apología. Si se ha dejado distraer y aún no ha
tenido la deliciosa oportunidad de tomar el libro, abrirlo y leerlo, hágalo.
Si lo disfruta emocional o intelectualmente, es suficiente. Pero si duda, friccione.
No se arrepentirá. (J.C. Méndez) |
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