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Edición Nº 1830 |
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Portada
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Sol Brilla
EN una ceremonia especialmente significativa en Torre Tagle, el embajador Igor Velázquez Rodríguez fue condecorado la semana pasada con la Orden del Sol en el grado de Gran Cruz. Las circunstancias de este galardón son singulares y únicas. Premian no sólo una carrera de casi cinco décadas dedicadas al servicio exterior de la nación -trayectoria que tuvo encontronazos castigados por un canciller militar, cargos distinguidos por el legendario Carlos García Bedoya y una primera embajada ya en 1980- sino que reconocen un gesto de generosidad y lealtad institucional sin precedentes. El embajador Velázquez ha donado 800,000 dólares a la Cancillería para dotar de un local apropiado a la Academia Diplomática del Perú. Como corresponde, la Academia llevará de ahora en adelante el nombre `Igor Velázquez Rodríguez'. Cuando se discute la necesidad de consolidar carreras en la función pública del Perú, el caso de Relaciones Exteriores es paradigmático. En nuestra Academia Diplomática llevan el curso de maestría en Relaciones Exteriores durante dos años unos 30 alumnos -15 de ellos seleccionados cada año entre más de 300 postulantes. Coincidiendo con las Bodas de Oro de la institución peruana, el 2005 se llevará a cabo en Lima una reunión internacional de academias diplomáticas del mundo -cónclave en que destacará el gesto de Igor Velázquez.
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